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San Agustín y Calderería despiden a Marisa

La hostelera, recién jubilada después de 41 años detrás de la barra del Garazi, recibe el cariño de vecinos, parroquianos y amigos en un día de homenajes

EN FOTOS | Homenaje del barrio a Marisa, que se ha jubilado del bar Garazi después de 40 añosUnai Beroiz

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"Ay que lloro”. Marisa ha repetido este sábado unas cuantas veces la frase. Cuando le han bailado los danzantes. Cuando le han bailado los gigantes. Cuando le han bailado los vecinos o mientras recibía el cariño de amigos y parroquianos que han hecho noche en el Garazi. Para muchos hostelera, bar y Calderería son la misma cosa. Parte indisociable de la fiesta y engranaje del Casco Viejo de Iruña. ¿A quién no le ha servido Marisa una caña o una copa?

En 2025 la calle ya despidió a Antonio Armendáriz, ilustre del rock and roll de Calderería desde su Toki Leza. Este sábado le ha tocado el turno a Marisa Marco, socia y quizá rostro más visible del Garazi. Desde 1985 y en buena medida por su culpa, otro refugio de la escena underground de la ciudad. Hasta que se ha jubilado con 66 años, Marisa no ha parado quieta. Este sábado la vecindad supo reconocer ese trabajo con un merecido homenaje: “A Antonio le hicieron algo y me dijeron, ‘a ti también’. Pero tanto no pensaba. Ha venido montón de gente conocida, de todas las edades...”, ha dicho este sábado la protagonista. “Lo de los danzantes me ha emocionado, que son todas y todos conocidos y amigos”, ha añadido.

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Aurresku en honor a Marisa durante su fiesta de despedida del GaraziMikel Bernués

Como el homenaje coincidía con Caldereros, los Danzantes de San Lorenzo se han desviado de su ruta habitual y han hecho un alto en el camino en el Garazi para bailar y almorzar. Cortesía de la hostelera, que ha invitado a pintxos y cerveza. “Sabíamos que habría mucha gente porque es el homenaje a Marisa, y hemos aprovechado para venir a una calle por la que nunca pasamos”, ha reconocido Ricardo Urtasun, encargado del grupo.

Los gigantes txikis de Aldezahar, acompañados al txistu por clientes de los bares de la calle, también le han bailado a Marisa. Con un aurresku de honor de propina, de casa y con alma hostelera; han bailado Pedro, del Infernu, Nerea, del Terminal, y Sarobe, hija de las responsables del Café Racer. La música la han puesto Diana y Gorka, vecinos de San Agustín. Hasta ahí los bailes. Quedaba más música y mucha fiesta.

“Es Calderería, de esta calle no se va nadie sin su merecido homenaje”, ha dicho Nerea Sáez, del Terminal. “Como vecinas y hosteleras de la calle le agradecemos muchísimo que le haya vendido el bar a sus trabajadores. Somos una calle en la que los trabajadores llevamos los bares, y siempre ha habido un equilibro de convivencia. El Garazi se queda en buenas manos y ese equilibrio va a seguir. Además sabemos que hubo un par de maletas encima de la mesa con mucho más dinero, y que ella dijo que no”, ha afirmado.

Nerea ha definido a su vecina como “muy cañera y guerrera, siempre luchando contra viento y marea... y siempre con entendimiento en la calle”. Y recordó cuando los hosteleros de la calle curraron en la terraza conjunta que se montó en pandemia: “No fue fácil porque cada uno era el gallo en su corral. Pero ahí fue cuando realmente nos conocimos e hicimos mucha más piña”.

Aritz González (Gunea y Zazpi) se ha referido a Marisa como “una grande de la calle que siempre ha estado al pie del cañón. Desde el principio y hasta que se ha jubilado, como una campeona. Será un hueco difícil de cubrir, pero ha dejado un buen bar y una forma de hacer y de trabajar que si sigue así funcionará. Los que cogen el relevo, con hacer la mitad suficiente”, ha considerado.

“Es un homenaje a alguien que es hostelero y que también ha formado parte de tu vida. Un homenaje a una amiga que se jubila”, ha dicho por su parte Pedro Murillo, del Infernu. “El Garazi fue de los primerísimos que abrió en lo viejo con ese concepto de bar de noche, de baile... Todos los que hemos venido después de algún modo hemos adoptado ese modelo”, ha opinado.

Durante año y medio Santi Busto y Amaia Lasheras impulsaron en el Garazi Los Miércoles Sospechosos, jornadas de micro abierto libre que “en cuanto se las propusimos a Marisa dijo, ‘no busquéis más’”, ha recordado Santi. “Ahí estaba siempre la primera. Hoy tocaba venir a agradecerle y despedirla, se lo merece”.

Y Kepa Ramírez, vecino del 4º del portal 36, ha dicho que Marisa “ha dejado en buenas manos el garito” y destacó el “buen ambiente” de la calle entre “hosteleros y hosteleras, comerciantes y vecinos y vecinas. Nos parecía como mínimo que había que hacerle un homenaje, pequeño pero grande a la vez. De mucho cariño”.

Un cariño que Marisa ha agradecido. Se dejará ver de vez en cuando “ahora estoy de ir poco de bares, pero algo vendré... algún concierto...”, seguirá como hasta ahora, y con más razón de jubilada, pasando 10 días cada dos semanas en su casa de campo de Mallorca con piscina y naranjos. Y no echará para nada de menos su Garazi: “No, no. La vida pasa, a otra cosa y ya está”.