Todos los grupos municipales del Ayuntamiento de Pamplona han manifestado este martes su compromiso unánime para buscar una solución a los usuarios de las piscinas de Larrabide ante el proyecto anunciado por el Gobierno de Navarra para construir una piscina de tecnificación en este espacio, lo que supondría ya desde este verano el cierre de las instalaciones exteriores, que en verano utilizan unos 5.000 personas. Representantes de Larrabide han comparecido en la Comisión de Asuntos Ciudadanos, con motivo de la declaración presentada por UPN, aprobada por todos los grupos, y que incluye “instar al equipo de gobierno a la búsqueda de una solución, de la mano de Gobierno de Navarra, para la apertura de estas instalaciones para este verano”, y “estudiar soluciones a medio y largo plazo para facilitar instalaciones deportivas a los usuarios que se han quedado sin ellas”.
Nieves Bejarano, de Salvemos Larrabide, ha explicado que la reivindicación de las piscinas se apoya en la “defensa de un modelo social deportivo” universal, porque el cierre anunciado “impacta en la Tercera Edad, la Infancia y las familias desfavorecidas”, ha dicho. Así, ha señalado que las piscinas de Larrabide, “desde su inauguración en 2002” tuvieron como objetivo el de “promover espacios para el derecho al deporte de forma libre y voluntaria”, junto al “centro de tecnificación y alto rendimiento”. Aquello fue un modelo mixto “pionero”.
Ante el anuncio del cierre, a los usuarios les preocupa la decisión política de destruir un espacio deportivo para crear otro, “enfrentando intereses en la población”. El deporte ofrece “un entorno seguro”, es derecho universal y un refugio “contra la soledad”, ha señalado. Así ha defendido que ambos modelos, el deporte de las personas del barrio, entendido como “un derecho”, con la zona de tecnificación, han venido conviviendo sin problemas y pueden seguir haciéndolo. Porque las instalaciones de Larrabide “aseguran el deporte de quienes no quieren competir desde que nacen hasta su vejez”.
Ha asegurado, además, que el anuncio hecho público por el Instituto Navarro del Deporte y la Actividad Fisica (INDAF) genera incertidumbre ya que “destruye un modelo de deporte para crear otro”, cuando todavía su plan de viabilidad se desconoce, y asimismo las obras no empezarán hasta el año viene o hasta dentro de dos o tres. Nieves Bejarano ha explicado también que en estos más de 20 años, desde 2002, el Gobierno foral, ha ido invirtiendo “en ambos modelos deportivos”, que, a día de hoy, en 2026, “siguen vivos”.
“Nos preocupa la decisión política de destruir un espacio deportivo para crear otro”
Respecto a la inversión que requeriría la piscina de Larrabide Bejarano ha detallado que, frente a los cien mil euros que se señala desde el Gobierno foral, podrían ser unos 5.000 euros, y sobre la posibilidad que se ofrece a los usuarios de Larrabide de acudir gratis a Guelbenzu este verano, añade que “no solo son las usuarias de cuota fija (Aquavide) las que se verían afectadas”, sino también familias de “abonos de verano y entrada diaria”, lo que cuantifican en “más de 5.000 personas afectadas”. Más aún, indica que el aforo de la piscina de Guelbenzu es de 675 personas, cuando el verano pasado en Larrabide (Aquavide) se superó esta cifra el 55% de los días.
Ante ello, apelan al acuerdo entre el Ayuntamiento y el Gobierno para buscar soluciones. A corto plazo, Bejarano ha pedido que el Gobierno debe pensar en el impacto social que va a causar en la ciudadanía el cierre. Así plantean alternativas para el deporte federado como destinar “una de las piscinas cubiertas de Aranzadi a entrenamiento, crear un nuevo espacio en los terrenos de la UPNA o, antes que cerrar, acondicionar una piscina en el campo de fútbol.
Preocupación compartida
Los grupos han comprendido la preocupación vecinal y respaldan la iniciativa de UPN. Maider Beloki (EH Bildu), concejala delegada de Deporte, ha avanzado que “estamos en contacto con el Gobierno de Navarra” y “confiamos que esté la solución en camino”, y Marina Curiel (PSN) se ha ofrecido a trabajar con los afectados. Carmen Alba (PP) ha propuesto que se hagan compatibles todos los usos en Larrabide, mientras que Mikel Armendáriz (Geroa Bai) ha mostrado su preocupación por “qué va a ser de Larrabide” y “a qué se debe un cierre sin alternativas”, porque “hay que buscar soluciones más estables”. Pero más allá de la situación concreta de Larrabide, a cuya búsqueda de solución también se ha sumado Txema Mauleón (Contigo-Zurekin), el concejal ha sugerido que hay que hacer una reflexión porque en Pamplona “tenemos un déficit histórico de dotaciones”.