Las intensas lluvias registradas durante el pasado invierno han servido como primera gran prueba para la nueva reserva fluvial del molino de Ilundáin, una actuación impulsada por el Ayuntamiento de Pamplona en el tramo este de la ciudad que ya ha demostrado su capacidad para absorber crecidas del río Río Arga y aliviar así la presión sobre su cauce habitual.
La intervención se ubica en el último tramo del meandro de Berichitos, en un espacio de 24.078 metros cuadrados delimitado por el río, la calle Miluze y el término municipal de Barañáin. Se trata de una zona que hasta ahora presentaba un estado degradado y que ha sido transformada en un área inundable con vegetación autóctona, nuevos recorridos peatonales y elementos de interpretación ambiental.
La Gerencia y la Comisión de Urbanismo municipal han visitado este miércoles el resultado de unas obras en las que ya se aprecia el efecto de la revegetación: distintas especies plantadas comienzan a cubrir de verde una parcela diseñada para convivir con distintos niveles de humedad según el comportamiento del río.
La nueva topografía creada en el terreno ha permitido devolver la parcela a su cota original, eliminando rellenos y escolleras acumulados durante años. En su lugar, se han generado pequeñas elevaciones, lomas y depresiones que facilitan tanto la inundación controlada en episodios de crecida como la regeneración de hábitats naturales propios del ecosistema fluvial.
Más espacio para el río y más biodiversidad
El diseño paisajístico ha priorizado la plantación de especies forestales autóctonas para ampliar el corredor ecológico del Arga y favorecer la presencia de fauna vinculada al entorno ribereño. Al mismo tiempo, se ha reservado una red de caminos perimetrales que permite el tránsito ciudadano sin interferir en la zona central, destinada principalmente a la recuperación ambiental.
La actuación también ha incluido la pavimentación de accesos, instalación de mobiliario urbano y colocación de paneles informativos para facilitar la interpretación del valor ecológico del espacio.
Conservación del patrimonio hidráulico del antiguo molino
Uno de los elementos singulares del proyecto ha sido la consolidación de los restos del antiguo molino de Ilundáin, una construcción de origen siglo XVI de la que todavía permanecen en pie parte de sus cuatro muros originales y un tramo de prolongación de la fachada este.
Los trabajos han reforzado estructuralmente estos restos y se ha ejecutado una cubierta protectora que garantiza su conservación frente a la intemperie. Además, se han incorporado medidas específicas para fomentar la biodiversidad, como la instalación de cajas nido integradas en la estructura.
Derribo de la presa y recuperación del canal histórico
En paralelo, el Ayuntamiento ha culminado la demolición de la antigua presa de Ilundáin, un azud en desuso cuya retirada ha permitido reducir la lámina de agua en este tramo del río, mejorando la capacidad de inundación de la nueva reserva y facilitando el paso de especies piscícolas migradoras y salmonícolas.
La demolición de esta infraestructura hidráulica ha supuesto una inversión de 224.975,30 euros.
Sí se ha conservado, sin embargo, el canal de derivación que antiguamente conducía el agua hasta el molino. La infraestructura de piedra ha sido limpiada de vegetación desde el puente de Landaben hasta el molino y se ha corregido su pendiente mediante un levantamiento topográfico para evitar estancamientos que provocaban malos olores y problemas ambientales.
Una actuación integrada en RUNA 2025
La reserva fluvial del molino de Ilundáin y el derribo de la presa forman parte del proyecto RUNA 2025, una estrategia de renaturalización urbana que ha obtenido 2,7 millones de euros de financiación europea a través de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dentro del programa NextGenerationEU.
La ejecución de las obras de la reserva fue adjudicada a la empresa Lacunza Hermanos por 1.047.418,11 euros.
El proyecto técnico fue redactado por un equipo multidisciplinar encabezado por David Serrano Amatriain, Maier Vélez Olabarria, Soil Arquitectura del Paisaje, Goñi & Legarreta y Monkaval Soluciones de Ingeniería, que también asumieron la dirección de obra.
Los trabajos comenzaron en mayo del pasado año y concluyeron en diciembre de 2025, dentro del plazo previsto de siete meses.