El Navarra Arena será el escenario de la 48ª edición de la fase final de la Copa de la Reina. Así se ha confirmado este domingo, tras proclamarse el Super Amara Bera Bera campeón del reciente torneo que se ha celebrado estos días en la Plaza de Toros-Illunbe de Donostia y en cuya final ha ganado por 26-21 al Mecalia Atlético Guardés. La consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola, ha cogido el testigo de la organización de este evento junto al director gerente del Instituto Navarro de Deporte y Actividad Física, Jorge Aguirre. El Replasa Beti Onak, por lo tanto, será profeta en su tierra el próximo 2027.
De esta forma, la capital navarra se está convirtiendo en los últimos tiempos en el escenario de grandes acontecimientos de balonmano. No hay que olvidar que en septiembre de 2025, el pabellón Anaitasuna albergó la Supercopa Ibérica femenina, en la que también participó el Replasa Beti Onak. Y, en enero, aterrizaba en Pamplona el balonmano de selecciones con la disputa en el Navarra Arena del Torneo Internacional de España (TIE), antesala del Campeonato de Europa de Dinamarca, Suecia y Noruega.
Ahora, la RFEBM vuelve a elegir esta tierra para otro gran evento de este deporte: la fase final de la Copa de la Reina. Un torneo en el que el Beti Onak, en calidad de anfitrión, ya tiene una plaza asegurada. Al igual que el Super Amara Bera Bera, vigente campeón, que acaba de levantar su décimo título copero, el cuarto consecutivo. Quedarán por decidirse, por lo tanto, los otros seis equipos en
liza.
Últimas citas
Pamplona está despuntando como centro neurálgico del balonmano de alto nivel. En septiembre de 2025, los días 5, 6 y 7, La Catedral acogió la Supercopa Ibérica femenina, que reunió a los campeones de Liga y Copa de España y Portugal. Así, se dieron cita en su pista el Super Amara Bera Bera -que acabaría ganando la competición-, el Replasa Beti Onak, el Madeira SAD y el SL Benfica, que fue subcampeón.
Más tarde, en el mes de enero, la gran instalación deportiva de la Comunidad, el Navarra Arena, vio cómo las selecciones de España, Túnez, Egipto, Eslovaquia, Argentina y Portugal competían en el TIE 2026, el último torneo preparatorio para el Europeo que se jugó en Dinamarca, Suecia y Noruega. El vencedor fue el combinado portugués, que se impuso por 31-34 a los Hispanos de Sergey
Hernández.
Coqueteo con la Copa
Pamplona será la sede por primera vez de una fase final de la Copa de la Reina, que sí ha tenido su protagonismo en esta tierra, con aquel laureado Itxako. De hecho, Estella-Lizarra fue sede de la competición en la campaña 2007/2008, si bien no se pudo dar una alegría a la afición. El campeón fue el BM Mar Valencia Sagunto, al ganar por 33-27 en la final al por entonces Akaba Bera Bera. Era la 29ª edición.
En modalidad masculina, los casos más recientes son de apenas unos años, cuando el por entonces Helvetia Anaitasuna fue anfitrión durante dos temporadas: la 2013/2014 y la 2015/2016.
En la primera de ellas, al equipo de Aitor Etxaburu no le acompañó la suerte, ya que se cruzó en semifinales contra el rival que nadie quería, el Barça, que a la postre levantaría el título. Los otros dos equipos implicados fueron el Fraikin Granollers y el Huesca.
En la segunda Copa del Rey, la alegría fue mayor. El Helvetia Anaitasuna de Juanto Apezetxea se coló en la final donde le esperaba, otra vez, el Barça. En un partido muy competido, los navarros cayeron por 33-30 y se proclamaron subcampeones en su tierra. Jugaron también el Ademar de León y el Naturhouse La Rioja.
Estas dos fases finales son las más recientes, pero no las únicas que ha albergado Pamplona. En la temporada 1991/1992, La Catedral fue también escenario copero, con el Avidesa de Valencia como vencedor. Y, ya más tarde, en la 2003/2004, el torneo se trasladó al Pabellón Universitario de Pamplona, donde volvió a reinar el Barcelona, con el Portland San Antonio de anfitrión.
Estos son los precedentes coperos que se han celebrado en Navarra. Ahora, con el Replasa Beti Onak como máximo exponente del balonmano en la Comunidad Foral, la lucha por la competición regresa. Las de Villava-Atarrabia serán profetas
en su tierra.