La izquierda abertzale ha culminado este sábado en Irun la transición definitiva de su modelo organizativo para adaptarse al nuevo ciclo de competencia electoral. La ratificación de Xabi Iraola como nuevo coordinador general de Sortu oficializa el relevo de Arkaitz Rodriguez y certifica la hoja de ruta de la ponencia Herri gogoa: convertir la estructura militante de Sortu en el soporte logístico y estratégico necesario para que EH Bildu y EH Bai alcancen el poder en las principales instituciones de Euskal Herria. 

"No estamos aquí para recorrer el camino que otros muchos han recorrido, sino para recorrer nuestro propio camino, sin olvidar el trabajo que nos ha traído hasta aquí", proclamó el flamante coordinador general, Xabi Iraola, sintetizando un relevo que supone la culminación de un proceso de cuatro meses en el que Sortu ha desmontado parte de su estructura territorial clásica para ganar agilidad. Bajo la premisa de mantener las raíces para "actualizarlo, reformarlo y abrir nuevos horizontes", el objetivo es que la vanguardia deje de mirarse a sí misma para centrarse en tres retos inmediatos: la reforma del proyecto nacional vasco para conectar con las nuevas generaciones, el blindaje frente a la extrema derecha y, fundamentalmente, la creación de estructuras de Estado que preparen al soberanismo para un salto cualitativo en la gestión gubernamental.

Arkaitz Rodriguez abandona la secretaría general tras ocho años marcados por la normalización del cambio de estrategia. En su despedida, Rodriguez ha sido pragmático al señalar que el trabajo de su dirección ha dejado "ventanas de oportunidad" abiertas: la resolución de la cuestión de los presos —un flanco que la izquierda abertzale necesita cerrar— y la consolidación de EH Bildu como alternativa real de gobierno. Para la nueva dirección, el éxito de estos ocho años no se mide en hitos ideológicos, sino en la capacidad de haber construido una herramienta electoral —EH Bildu— que hoy disputa la primera plaza en la Comunidad Autónoma Vasca al PNV y la segunda en Navarra al PSN.

Autonomía estratégica

En su primer discurso a la militancia,  Iraola ha situado la lucha de clases, la feminista y la antirracista como nervios de la liberación nacional, y ha introducido conceptos como la "autonomía estratégica", una terminología de gobernanza europea que el nuevo líder hace suya para defender la soberanía vasca ante la crisis del sistema actual. Para Iraola, la construcción de un "Estado propio" y una "democracia radical" no son solo proclamas éticas, sino una necesidad de supervivencia: "Queremos un Estado propio porque somos una nación y tenemos derecho a ser libres".

El discurso de Iraola también ha puesto el foco en los "retos generacionales", citando específicamente el cambio climático, la migración y la digitalización como materias que el independentismo debe integrar para no quedar fuera de juego. Un giro hacia el pragmatismo político que, sin embargo, mantiene un anclaje necesario en la calle. La huelga general del 17 de marzo será el primer termómetro: Sortu necesita demostrar que, pese a su repliegue organizativo, no pierde capacidad de movilización frente a la "pulsión autoritaria" que recorre Europa.

La lectura entre líneas del IV Congreso revela una formación que ha asumido un papel de "sala de máquinas" en EH Bildu —coalición que comparte con la discreta Eusko Alkartasuna, y la todavía más discreta Alternatiba—. La nueva dirección de Iraola tiene la misión de gestionar la madurez de un movimiento que, por primera vez en décadas, ve el acceso a los resortes del poder oficial no como una utopía, sino como un horizonte electoral a corto plazo.