El exconsejero de Cohesión Territorial y presidente del PSN, Bernardo Ciriza, ha negado esta mañana en el Parlamento hablar influido políticamente en la adjudicación de las obras de los túneles de Belate.

Ciriza, que fue titular del departamento entre 2019 y 2023, ha dicho que la mesa de contratación, compuesta por ocho funcionarios, realizó un trabajo profesional y de acuerdo a cuestiones técnicas y jurídicas en las que él no intervino. Se ha responsabilizado de impulsar las obras y de tratar de resolverlas con urgencia, porque existía una amenaza de multa por parte de la Unión Europea por la falta de seguridad en los túneles de Belate y Almandoz. Además, ha dicho Ciriza, existía una responsabilidad jurídica y penal para el consejero en caso de desgracia que no se le quitaba "de la cabeza".

Ciriza ha respondido esto a duras penas durante un capcioso cuestionario a cargo de Javier Esparza, portavoz de UPN. Esparza ha sometido a Ciriza a un cuestionario lleno de afirmaciones implícitas, requiebros y acusaciones. Los regionalistas no han empleado la comparecencia para preguntar al exconsejero (nada menos que el responsable del departamento en la génesis de la adjudicación) sobre aspectos concretos de la obra y la adjudicación, sino que han empleado su turno para tratar de enredar al compareciente en el relato político sobre el episodio que ya tiene hecho UPN, y que no va a cambiar.

Ciriza, incluso, ha sentido en más de una ocasión que Esparza le estaba faltando al respeto. El exconsejero le ha acusado de "tergiversar" la realidad y de hacer "conjeturas". Y, ante la imposibilidad de responder a las preguntas (porque era el propio Esparza el que las respondía con argumentario político), ha llegado a decir que "daba igual" responder, que era "inútil", porque era "imposible" responder con Esparza.

La comisión continúa con el turno de EH Bildu.

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