El sociólogo y exvicepresidente de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, Miguel Laparra, ha defendido este viernes en la ponencia parlamentaria para la actualización de la Lorafna una “revisión profunda” del Amejoramiento para transformarlo de un texto centrado en la organización institucional a una norma de “segunda generación” orientada a garantizar derechos sociales, reforzar la cohesión social y redefinir el fundamento democrático del autogobierno navarro. Ha pedido, asimismo, que la Comunidad Foral asuma las competencias de inmigración para poder dar respuesta al fenómeno.

Ha pedido, asimismo, que la Comunidad Foral asuma las competencias en materia migratoria, al considerar que la inmigración es “uno de los grandes retos para la cohesión social” y que la comunidad foral debería tener más capacidad de actuación “tanto en los elementos de control como en los de integración social”.

Durante su comparecencia, Laparra ha sostenido que “la Lorafna claramente se quedó corta en la dimensión social” y ha considerado que el texto “debería estar a la altura de las necesidades del conjunto de la sociedad para avanzar en la profundización democrática, en un modelo de convivencia más participativo y más inclusivo”. A su juicio, el contenido actual “está muy focalizado en el diseño de las instituciones políticas” y resulta insuficiente para responder a “qué es lo que el conjunto de la sociedad navarra quiere o aspira para el futuro de Navarra”. En ese sentido, ha defendido que los fueros “no son solo para ordenar el reparto de poderes, sino que están también para garantizar los derechos de la ciudadanía y mejorar la calidad de vida de las personas”.

Gobernanza y reforma competencial

Laparra ha señalado el sistema de servicios sociales como una de las principales carencias de la Lorafna, al considerar que las competencias están recogidas de forma “fragmentaria, incompleta y claramente anacrónica”. Ha criticado que el Amejoramiento no incorporase en 1982 “el nacimiento del sistema” de servicios sociales ni la atención primaria, hasta el punto de afirmar que “retrocedimos casi un siglo respecto a la concepción de las competencias”.

En ese sentido, ha defendido superar términos “desfasados” como “asistencia social” o “reinserción”, limitar la fragmentación entre departamentos y reconocer “derechos básicos de la ciudadanía y no un derecho genérico a los servicios sociales”.

El exvicepresidente también ha vinculado las deficiencias del sistema al actual modelo territorial navarro, marcado por la dispersión municipal. Como ejemplo, ha citado que el Servicio de Atención a Domicilio presenta “una de las tasas de cobertura más bajas del Estado”, una situación que ha relacionado con la fragmentación administrativa y la falta de capacidad de gestión de entidades pequeñas. Para corregirlo, ha planteado tres posibles vías: centralizar competencias en el Gobierno de Navarra, reformar el mapa local mediante grandes municipios o avanzar hacia un modelo de comarcalización “con más capacidad política y de gestión”.

Blindaje jurídico

Laparra ha planteado incorporar a la Lorafna un título específico de derechos sociales, siguiendo el modelo de los estatutos de autonomía de “segunda generación”. A su juicio, esta reforma permitiría reforzar la legitimidad institucional, orientar las políticas públicas y condicionar la legislación ordinaria navarra mediante “criterios claros” y “límites claros para la acción de gobierno”.

Entre las propuestas concretas, ha defendido que Navarra complemente las prestaciones estatales de garantía de rentas “cuando el nivel de renta en Navarra sea superior” o “cuando los niveles de precios sean claramente superiores”, de forma que se asegure “un nivel de vida adecuado”. También ha apostado por introducir mecanismos de “blindaje frente a posibles retrocesos en el reconocimiento de derechos”, evitando que las actualizaciones de prestaciones aumenten la desigualdad respecto a la media social.

En materia de empleo, ha reclamado que el Amejoramiento reconozca “derechos claros” a la orientación laboral, la formación y “una oferta de empleo protegido” para personas desempleadas de larga duración. Además, ha señalado que los centros ocupacionales “todavía no se reconocen como derecho”.

En vivienda, Laparra ha propuesto incorporar la “irreversibilidad” de la vivienda protegida y prohibir la privatización del parque público de alquiler, al considerar ambas cuestiones parte de un “patrimonio común”. Asimismo, ha defendido consolidar un derecho subjetivo a ayudas al alquiler cuando no pueda asignarse vivienda social, mediante un modelo similar a programas como David o Emanzipa, pero “extendido como derecho general, no limitado en el tiempo y definido legalmente en el Amejoramiento”.

Autogobierno social

En una parte más filosófica de su intervención, Laparra ha defendido una redefinición del autogobierno navarro para que deje de basarse únicamente en “la historia” y en la idea del “viejo reino” y se fundamente más en “la voluntad popular” y los valores democráticos.

En ese sentido, ha apelado al concepto de “patriotismo constitucional” de Jürgen Habermas para reivindicar una comunidad política sustentada en “los valores y principios democráticos” y en una “voluntad de convivencia pacífica y compartida”. El exvicepresidente ha vinculado esta reflexión con la creciente diversidad “política, ideológica, étnica, cultural y lingüística” de Navarra, que, a su juicio, supone “un reto para la cohesión social”.

Frente a ello, ha reivindicado la “identidad de proyecto” formulada por Manuel Castells como una forma de construir “objetivos comunes de futuro compartido”. A su juicio, la Lorafna debería responder a “qué es lo que el conjunto de la sociedad navarra quiere o aspira para el futuro de Navarra” y avanzar hacia un modelo basado en “consensos amplios y transversales” sobre el modelo de sociedad.”