Señorío de Bertiz, un parque donde celebrar el Día Internacional de los Bosques
Protegido desde 1984, el Señorío de Bertiz es el primer Parque Natural declarado en Navarra. Ubicado entre el valle de Malerreka y el de Baztan, destaca por sus bosques de hayas y robles, y por su Jardín Histórico, y es el lugar elegido para celebrar el Día Internacional de los Bosques
Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Internacional de los Bosques, y muchos parques naturales y jardines botánicos incluyen en sus agendas actividades especiales para la ocasión. El Parque Natural del Señorío de Bertiz, en Oieregi (Navarra), mezcla historia, naturaleza y divulgación ambiental, y se suma a esta celebración para visibilizar y concienciar acerca de la importancia de los bosques, y ha preparado tres actividades para el día de hoy: un taller de luces y sombras; una conferencia sobre el castaño; y la proyección del documental Urak Aske; además del acceso gratuito al jardín Histórico-Artístico.
El Señorío de Bertiz comprende una extensión de algo más de 2.000 hectáreas, en su mayor parte con bosques de hayas, robles, castaños, avellanos, acebos y alisos. Su historia se remonta al siglo XIV, momento en que era una propiedad privada utilizada principalmente como coto de caza y explotación forestal. Sin embargo, su curso cambió a finales del siglo XIX, cuando Pedro Ciga y Dorotea Fernández compraron la propiedad, prohibieron a partir de ese momento los aprovechamientos forestales y adoptaron diferentes medidas para la recuperación del bosque.
Grandes amantes de la naturaleza, decidieron rehabilitar una de las casas-palacio existentes para convertirla en su residencia habitual y frente a ella crearon un jardín botánico que hoy cuenta con más de 120 especies, algunas exóticas traídas de diferentes partes del mundo y otras autóctonas con una belleza y un porte especial; es lo que hoy se conoce como Jardín Histórico, el principal reclamo de quienes se acercan a este rincón de Navarra.
En 1949, al fallecer Pedro Ciga, poco después que su esposa, legó por testamento hológrafo la finca al Gobierno de Navarra con la condición de que siempre se preservara como un espacio de naturaleza y cultura. Así, en 1984 fue declarado oficialmente Parque Natural, convirtiéndose en el primero de Navarra.
Para grandes excursionistas dispuestos a llegar a la cima o familias que simplemente quieren pasar una jornada disfrutando de la naturaleza, aquí van dos planes para conocer algunos de los tesoros naturales que ofrece el Señorío de Bertiz.
Un palacio en la cima
Existen 7 senderos señalizados que se adaptan a todos los niveles. Algunos de las más populares son la Ruta del Suspiro, la Ruta de Plazazelai y la Ruta de Aizkolegi. Todos ellos tienen su atractivo y permiten descubrir, si se observa atentamente, diferentes actividades que tuvieron lugar en estos bosques en el pasado, como una calera, una carbonera y bosques de hayas trasmochas (árboles podados regularmente para proporcionar leña a las carboneras). Para escoger una y otra senda, lo más recomendable es acercarse al centro de atención al visitante, en la entrada del parque, donde se facilita al público toda la información necesaria.
Como en esta ocasión buscamos descubrir las entrañas del bosque y llegar a la cima, donde se encuentra el Palacio de Aizkolegi, elegimos la ruta que lleva este mismo nombre: Aizkolegiko Errepidea. Se trata de un recorrido por una pista forestal de 11 kilómetros (22 km. ida y vuelta), con un desnivel de 680 metros y una duración aproximada de 6 u 7 horas.
En la cima se puede disfrutar de un doble premio. Al ser el punto más alto de Bertiz (830 metros de altitud) es un magnífico mirador sobre el Señorío y los valles colindantes, pero además allí se puede contemplar el Palacio de Aizkolegi, un edificio modernista construido a principios del siglo XX por encargo de Pedro Ciga y Dorotea Fernández para su disfrute en la época de verano. Aunque lamentablemente está en ruinas, todavía conserva parte de su encanto y uno puede llegar a imaginarse e idealizar cómo fueron los años en los que estuvo habitado.
Cientos de especies en un mismo jardín
Para quien busque un paseo más sencillo pero igual o incluso más sorprendente aún, el Jardín Histórico del Señorío de Bertiz está considerado una auténtica joya gracias a las especies que allí se pueden contemplar. Fue diseñado a principios del siglo XX por este matrimonio amante de la naturaleza y en él se puede disfrutar hoy en día de especies tan curiosas como secuoyas de América, magnolios, bambúes orientales, tejos centenarios, ginkgos, macizos florales de camelias hortensias, azaleas... Recorrerlo y admirarlo es muy sencillo a través de un bonito entramado de caminos y senderos que se puede seguir según las indicaciones recibidas en el punto de información, o bien jugando a descubrir algunas especies concretas con un valor especial. A modo de recomendación aquí van seis especies que se han convertido en iconos del jardín:
* Tejos centenarios. Un pequeño bosque de tejos centenarios aportan historia al jardín. Ya formaban parte del lugar original y su presencia y porte bien merecen su protagonismo.
* Ginkgo biloba. Es una especie exótica procedente de China muy admirada porque es una de las especies vivas más antiguas que existen en el mundo. Por la bonita forma de su hoja es fácilmente reconocible.
* Bosque de bambú verde. Típico de las selvas tropicales de Asia y Japón, es una planta que sorprende por su flexibilidad y altura.
* Secuoyas. Dos grandes secuoyas rojas que superan los 30 metros de altura lucen en el centro del Jardín. Se trata de dos ejemplares de Sequoia sempervirens, especie originaria de California (Norteamérica),
* Liquidambar. Es un árbol originario de México y sur de EEUU que destaca porque sus hojas tornan a bonitos tonos amarillos y rojizos cada otoño.
Patrimonio arquitectónico
Entre todas estas especies naturales se intercalan otros elementos arquitectónicos que también merecen una visita pausada: pequeños estanques, pérgolas, una capilla con su vidriera, un mirador de tres alturas al río Baztan...
Junto al jardín y frente a una bonita fuente-estanque de diseño circular datada en el siglo XIX se encuentra uno de los dos palacios que existieron y que fue la antigua residencia del matrimonio Ciga-Fernández. En su planta baja se acogen exposiciones, jornadas, encuentros y actividades formativas. Anexo a este edificio se encuentra el caserío Tenientetxea, hoy convertido en Centro de Interpretación de la Naturaleza, y la cochera, con una maqueta a escala del parque.
Pero si hay un lugar que despierta admiración es una pequeña capilla del siglo XVIII ubicada en uno de los laterales del palacio. Fue construida en 1907, por el arquitecto donostiarra Luis Elizalde, y un año más tarde se le añadió una marquesina de estética modernista con una gran vidriera, firmada por la Casa Mauméjean de Donostia. Tras años de deterioro, hoy luce en todo su esplendor tras una restauración realizada en 2019. Los 26 paneles que la componen muestran una alegoría de las cuatro estaciones. Un final perfecto que fusiona arquitectura y naturaleza, y que invita a repetir la visita al Señorío del Bertiz en diferentes épocas del año, para seguir el pulso de la naturaleza y contemplarla en todo su esplendor.
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