PAMPLONA. En los últimos años se ha abandonado la conocida como ciudad, ¿a qué se debe?
Se debe a la necesidad de las grandes ciudades de manifestar su poderío a través de la arquitectura. No hay ciudad grande que se precie de estar en la modernidad que no tenga una serie de edificios singulares. Para estas construcciones llaman a los arquitectos estrella. Madrid ahora está teniendo esta etapa de construcción, una época por la que Barcelona también pasó. En el fondo es una constante de las ciudades que se consideran punteras.
¿Qué opina usted de este estilo de arquitectura?
En mi opinión deshumaniza las zonas urbanizadas. No soy un gran fanático de esta manera crear ciudades.
¿Cuál es su opinión sobre las macroconstrucciones que están realizándose en algunos países orientales?
Es lo mismo que comentaba antes pero multiplicado por diez. Lo que ocurre es que ellos no tienen la tradición y el conocimiento que existe en Occidente. He visitado alguna de aquellas ciudades y me transmiten una gran intranquilidad porque no veo la idea de ciudad como la hemos entendido siempre en Europa. Aquellas poblaciones, como Doha o las capitales de los Emiratos, no son acordes con el paisaje una estampa deshumanizada.
Entonces, ¿no cree que sea un paso adelante en la manera de construir?
En la técnica sí que lo pienso, pero no creo que pueda ser aplicable a la mayoría de las ciudades aunque de algún modo nos estén conduciendo hacia ello. Existe una tendencia a construir imágenes ficticias de determinadas ciudades a través de las cuáles casi se pueda dibujar la silueta que tienen. El skyline de estas ciudades viene marcado por las grandes torres que son una exhibición que mancha el paisaje. Da muestras de grandilocuencia, lo hacen para demostrar que son capaces de ello pero yo soy reticente a este exhibicionismo gratuito.
Con el descenso de los precios de la vivienda, ¿se plantean utilizar materiales más baratos?
No, lo que hay que hacer es utilizar el ingenio para poder construir a menor coste y que no afecte a la calidad. Es complejo pero se están dando pasos firmes con el sistema de prefabricación.
¿En qué consiste este sistema?
Se empiezan a crear edificios ya construidos que son transportados por camiones y apilados en serie. Esto, que aparentemente puede resultar muy frío, está dando resultados ya que minimizan costes y permiten mayor rapidez de construcción. Pensando en una cierta sostenibilidad del sector me posiciono a favor de estas medidas.
¿Qué otras medidas aparecen?
La utilización de materiales que no requieran un elevado consumo energético para su elaboración. Me inclino por evitar los pesos exagerados de las construcciones de los últimos 30 años y volver a un estilo mucho más ligero. Hay una técnica moderna que consiste en coger el hormigón armado y pretensarlo para que sea mucho más fino. Gracias a ello ahorramos una cantidad enorme de material que permite reducir los pesos. No podemos construir estructuras que pesen más que las sobrecargas que tienen que aguantar. Es un sinsentido pero ha habido épocas en las que ha sido así.
¿A dónde va la construcción actual?
El futuro debe encontrar materiales de construcción nuevos, estructuras nuevas. Si el precio de venta sigue bajo habrá que agudizar el ingenio.
¿Cuál es el material más adecuado?
La madera. Opino que debería volverse a ella. Ahora hay muchos tipos de madera más elaborada, más industrial. Es un material que nos da la naturaleza y que se puede replantar, se puede obtener de nuevo simplemente con una buena labor forestal. Es mucho más sostenible que los que el hormigón armado o el acero. Su uso se restringiría a la edificación ordinaria, no a las grandes torres. En mi opinión no supone un paso atrás aunque se usase hace 300 años.
¿No ocasionaría problemas con los ecologistas?
Si se plantea de manera adecuada no tiene por qué. Con un buen planteamiento forestal no se tiene que ver degradada la naturaleza. Lo que haces es sencillamente plantar, recoger y volver a plantar. Pienso que lo ecologistas lo verían con buenos ojos.