Inmediatamente, dos de sus pupilos, Hegoa y Ana, corren en su ayuda. Por suerte, en el instituto IES Adaptación Social de Ermitagaña disponen de un desfibrilador, un aparato semiautomático con el que, siguiendo unos sencillos pasos, consiguen reanimar al profesor. Por suerte, tan sólo ha sido un simulacro: una demostración de que estos alumnos del centro de Ermitagaña están capacitados para utilizar el desfibrilador en caso de que sea necesario.
Las probabilidades de sobrevivir con un instrumento de éstos son del 90%, si se actúa en los cuatro primeros minutos desde que tiene lugar el paro cardíaco. Cada minuto que pasa, la esperanza de recuperación se reduce en un 10%. Si no se actúa de inmediato, hay riesgo de que se produzcan daños cerebrales o incluso la muerte. Se estima que las ambulancias tardan 10 minutos en llegar y, tan sólo en Navarra, se evitarían unas 500 muertes súbitas cada año con la intervención inmediata de este aparato.
Un desfibrilador es un aparato electrónico portátil que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria, restableciendo el ritmo cardíaco de manera eléctrica y mecánica. Un grupo de enfermeros, bajo la batuta de Josep Brugada, uno de los especialistas en muerte súbita, se han propuesto que este aparato esté presente "en centros públicos y espacios transitados por más de 100 personas al día", a través del proyecto Salvavidas. Así lo explicó ayer Francisco Javier Bueno, director de Formación del proyecto, en el salón de actos del IES Adaptación Social, donde tuvo lugar la entrega de diplomas a los 80 alumnos del centro que han recibido la formación necesaria para el manejo del instrumento, según la normativa vigente del Gobierno de Navarra. En el mismo acto se hizo entrega, también, de un equipo de desfibrilización al instituto.
"Se trata del primer instituto navarro cardio-protegido por el proyecto Salvavidas. Además, el hecho de que la mitad del alumnado esté preparado para su uso lo convierte en una de las instituciones más formadas en esta materia de todo el Estado", explicó Bueno.
El curso de formación, que fue impartido por instructores de soporte vital avanzado homologados, estuvo dirigido a estudiantes de último curso de grado superior de Educación infantil (euskera y castellano), Adaptación social e Integración social. "Recibimos formación durante dos días, ocho horas en total, a comienzo de curso. Tenía una parte teórica y otra práctica, y lo cierto es que fue muy dinámico y sencillo. Aprendimos mucho y estamos muy agradecidos al centro por habernos ofrecido esta posibilidad", explicó Hegoa Arrieta, de 21 años y estudiante de Educación Infantil.
En este caso, el instituto ha adquirido el curso de formación de manera directa, aunque el proyecto Salvavidas ha creado unas pulseras, diseñadas por la marca Kukuxumusu, para que las instituciones interesadas las vendan a 3 euros y así, recauden fondos.
Por su parte, Ana Cadarso, de 27 años y también estudiante del grado superior de Educación Infantil, valoró su experiencia positivamente: "Es importante que la población esté preparada para un caso de muerte súbita, y cuantos más seamos, mejor. Es necesario, pues se pueden salvar vidas". La joven suscribió las palabras de su profesor: "Al igual que hay extintores en todos los sitios, debería haber desfibriladores. Así, me ha parecido muy interesante el curso".
Antonio Gutiérrez, instructor, añadió al respecto: "Son cuatro nociones básicas que el alumnado asimila rápido, porque están motivados y saben que luego las pueden utilizar. Además, el aparato te va indicando una serie de pautas en cada momento de la reanimación, si tienes que compresionar el pecho del paciente, hacer boca-boca o dejarle espacio".