Desde tiempos inmemoriales, la leche ha sido reconocida como un alimento fundamental para el ser humano. No sólo ha sido valorada por su capacidad de nutrir y fortalecer, sino también por su versatilidad en la cocina y su contribución a la salud en general. De hecho, el Ministerio de Sanidad y Consumo sitúa la leche en la pirámide nutricional en la Guía para las familias. Alimentación Saludable. Sin embargo, a lo largo del tiempo, han surgido diversos mitos acerca de la leche, sin una base científica que los respalde, pero que han ido calando en la sociedad y, por ello, algunas organizaciones como la OCU o la Fundación Española de Nutrición (FEN) han ido desmintiéndolos y destacando su alto valor nutricional.

 

"La leche provoca la formación de mucosidad"

Este es un mito muy extendido, especialmente cuando se trata de afecciones respiratorias, sin embargo, no hay evidencia científica de que la leche aumente la producción de mucosidad. Por lo tanto, no hay motivo para evitarla en casos de resfriado o congestión nasal.

"La leche causa intolerancia a la lactosa"

La intolerancia a la lactosa es causada por la deficiencia de lactasa, la enzima necesaria para digerir la lactosa presente en la leche. Si bien es cierto que algunas personas tienen intolerancia a la lactosa, la mayoría de las personas pueden disfrutar de la leche y los productos lácteos sin problemas. Además, existen alternativas lácteas sin lactosa disponibles en el mercado.

“La leche contiene antibióticos y hormonas” 

Administrar sustancias para fomentar el crecimiento y producción de leche está completamente prohibido por ley. Además, el sistema está regulado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que cada año publica un informe con los resultados obtenidos de los controles realizados periódicamente en los alimentos.

Administrar sustancias para fomentar el crecimiento y producción de leche está prohibido por ley. Maria San Gil

"La leche es perjudicial para la salud cardiovascular"

La creencia de que la leche es alta en grasas saturadas y colesterol, y que esto puede ser perjudicial para la salud del corazón, ha sido refutada. De hecho, los estudios han demostrado que el consumo moderado de lácteos no se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, existen opciones lácteas bajas en grasa disponibles para aquellos que deseen limitar su ingesta de grasas saturadas.

"La leche es innecesaria para adultos"

Aunque es cierto que la leche es un alimento fundamental en la infancia, su consumo en la edad adulta también tiene beneficios. La leche y los productos lácteos siguen siendo una fuente importante de nutrientes esenciales, como el calcio y la vitamina D, que ayudan a mantener la salud ósea y muscular.

“Somos los únicos mamíferos que bebemos leche de otras especies”

Uno de los discursos más repetidos es que los humanos son los únicos mamíferos que siguen tomando leche de otras especies, incluso después del destete, y a lo largo de toda la vida. Puede ser cierto, pero también lo es que los humanos hacemos muchas otras cosas que no hacen otros mamíferos y no por ello, están mal. De hecho, expertos en nutrición defienden que hace más de 10.000 años se domesticó a los animales y se pudo incorporar la leche a la dieta, suponiendo un gran salto evolutivo para el hombre.

La incorporación de la leche a la dieta supuso un gran salto evolutivo para el hombre. Pexels

“La leche engorda”

La idea de que la leche engorda es un concepto que ha circulado durante mucho tiempo, pero es importante entender que la ganancia de peso está relacionada con el equilibrio general de calorías consumidas y gastadas, más que con un alimento específico. En este caso, la leche en sí no es inherentemente engordante, sino que su consumo debe ser considerado dentro del contexto de la dieta en general.

Debemos tener en cuenta que la leche y los productos lácteos son fuentes de nutrientes, como proteínas de alta calidad, calcio, vitamina D y otros micronutrientes esenciales, que desempeñan un papel crucial en la salud ósea, la función muscular y otros procesos corporales. Por lo tanto, eliminar completamente la leche de la dieta puede llevar a deficiencias nutricionales.

En definitiva, la leche, desde su origen como alimento esencial para la crianza hasta su presencia en la dieta de adultos, ha demostrado ser una fuente valiosa de nutrientes esenciales. Aunque han surgido mitos sobre su consumo y consecuencias, los estudios científicos han desacreditado muchos de ellos. La leche continúa desempeñando un papel importante en una dieta equilibrada, proporcionando beneficios nutricionales y contribuyendo a la salud ósea y general.