Las dietas antiinflamatorias pueden ser una herramienta de gran ayuda en personas con hipotiroidismo, especialmente cuando existe un componente inflamatorio asociado. Javier Fernández Ligero (@nutriligero) explica que en muchos casos la glándula tiroides no produce ni convierte las hormonas de forma eficiente, lo que se traduce en cansancio persistente, dificultad para perder peso y sensación de metabolismo lento.
Reducir la inflamación sistémica permite aliviar parte de esta carga metabólica y favorecer un mejor funcionamiento hormonal.
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La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.
El papel del gluten en el hipotiroidismo
Uno de los aspectos más relevantes dentro de este enfoque es la restricción del gluten. En personas con hipotiroidismo, especialmente de origen autoinmune, el consumo de gluten puede interferir en la función tiroidea al generar inflamación intestinal y dificultar la correcta conversión de la hormona T4 en T3, que es la forma activa que el cuerpo utiliza a nivel celular. Al retirar el gluten de la alimentación, se reduce este estrés inflamatorio y, en muchos casos, se observan mejoras tanto en la sintomatología como en las analíticas de control.
Menos hidratos, más eficiencia metabólica
Las dietas antiinflamatorias suelen ir acompañadas de una reducción controlada de los hidratos de carbono, en ocasiones con un enfoque cetogénico. Según el nutricionista, este tipo de alimentación obliga al organismo a buscar fuentes alternativas de energía, como la grasa, lo que puede contribuir a activar un metabolismo que tiende a estar ralentizado en personas con hipotiroidismo. Esta adaptación metabólica, cuando está bien pautada y supervisada, puede ayudar a mejorar la sensibilidad hormonal y el uso eficiente de la energía.
Ayuno intermitente y regulación hormonal
El ayuno intermitente, integrado de forma progresiva y personalizada, también puede desempeñar un papel beneficioso. Al espaciar las ingestas, el cuerpo reduce los picos de glucosa e insulina y entra en un entorno más estable desde el punto de vista inflamatorio. En personas con hipotiroidismo, este contexto favorece una mejor respuesta metabólica y puede reflejarse en una evolución positiva de los valores tiroideos en las analíticas de sangre.
Un enfoque individualizado y supervisado
Javier Fernández Ligero insiste en que no existe una única dieta válida para todas las personas con hipotiroidismo. Las estrategias antiinflamatorias, la reducción de gluten, el control de los hidratos de carbono o el ayuno intermitente deben adaptarse a cada caso concreto y siempre estar supervisadas por un profesional. Cuando se aplican de forma adecuada, estas herramientas pueden convertirse en un apoyo eficaz para mejorar el bienestar, la energía y el control metabólico en personas con alteraciones tiroideas.