Tras más de cuatro décadas dedicadas al oficio de la cerámica en Navarra, José Ignacio Ochoa Ruiz, fundador de Cerámicas Ochoa, se jubila. El empresario pamplonés, que cumple 65 años, ha decidido cerrar esta etapa profesional tras 47 años de trabajo en el sector y poner un rumbo distinto a su vida. Con su retirada, la empresa también dice adiós.

“Me jubilo yo, que soy el mayor, y conmigo desaparece la empresa”, explicó el navarro. Con ello se cierra un capítulo que, en realidad, comenzó mucho antes de la fundación de la marca. La familia Ochoa lleva ligada al mundo de la cerámica desde hace 65 años. José Ignacio, junto a sus hermanas Maite y Adriana, continuó el legado iniciado por su padre, Pedro Ochoa, uno de los fundadores de la sociedad Mangado y Ochoa en la década de los setenta.

La historia de Cerámicas Ochoa como tal comenzó en 1992, tras la separación de aquella empresa familiar. “Nos separamos en el 92 y creamos Cerámicas Ochoa”, recordó el pamplonés, que decidió entonces emprender una nueva etapa bajo su propio nombre.

Relevo familiar

Con su jubilación se pone fin a la marca, aunque no al apellido Ochoa dentro del sector de la cerámica y la reforma en Navarra. “Mis hermanas van a seguir en este mundo, pero con otro nombre y en otro sitio”, señaló. Maite Ochoa continuará su actividad profesional con Cubicare, una nueva empresa dedicada a la venta y reforma de baños, cocinas y viviendas, ubicada en la calle Sangüesa de Pamplona.

Cerámicas Ochoa ha sido, ante todo, un proyecto familiar. José Ignacio ha trabajado durante años codo con codo con sus hermanas, Maite, de 61 años, y Adriana, de 45. “Nuestro mayor legado es la imagen: todo el mundo sabe quiénes somos, aunque no haya sido cliente. La gente navarra tiene una buena percepción de Cerámicas Ochoa”, afirmó.

“Llevamos 56 años como familia en este sector. Una tienda de 3.000 metros cuadrados no se monta para engañar a nadie, sino para dar servicio y calidad”, subrayó el fundador sobre la compañia que se encuentra actualmente en proceso de liquidación, con descuentos de hasta el 50%.

José Ignacio Ochoa Ruiz en el exterior de la tienda de Cerámicas Ochoa en Mutilva. Cedida

De Villava a Mutilva

Los primeros pasos de la empresa se dieron en el polígono industrial de Villava, con almacén en Sorauren. En 2006, Cerámicas Ochoa dio un salto importante al trasladarse a Mutilva Baja, donde unificó tienda y almacén en unas instalaciones de cerca de 3.000 metros cuadrados y desarrolla su actividad actualmente. Desde allí ha desarrollado su actividad durante casi dos décadas con un objetivo claro: el cliente particular.

“Nunca hemos querido competir con grandes superficies ni centrarnos en la obra nueva. Trabajar con constructores tiene mucho riesgo y poco margen”, explica Ochoa. Su modelo fue otro: reformas domésticas, atención personalizada y producto de gama media-alta a precios ajustados. “El particular ha sido nuestra mejor publicidad. El boca a boca de un cliente satisfecho no falla", dijo.

Crisis, adaptación y constancia

La empresa nació en un contexto económico complicado. “En el año 92 hubo una crisis, aunque fue corta, de un año o año y medio. Mucho más dura resultó la de 2007, que sacudió con fuerza al sector de la construcción y la reforma. Esa sí nos afectó de verdad y se alargó demasiado”, explicó.

Pese a todo, Ochoa define la trayectoria de la compañía como “bastante lineal”, sin grandes altibajos. “Nos hemos ido adaptando al mercado. Cambian los formatos, los diseños y las modas, pero nuestras premisas han sido siempre las mismas: buen producto, buen precio y que el cliente quede satisfecho”, afirmó.

Con el tiempo, Cerámicas Ochoa amplió su actividad al equipamiento integral del baño y, más recientemente, al mobiliario de cocina, siempre con la reforma del hogar y el cliente como eje central. En más de tres décadas, Ochoa ha asegurado que nunca ha sido necesaria la publicidad tradicional. “No hemos hecho anuncios porque no nos ha hecho falta. El boca a boca ha funcionado muy bien”, mencionó.

Infografía de la trayectoria de Cerámicas Ochoa. NotebookLm

Una nueva vida

Tras 47 años de trabajo, José Ignacio Ochoa cierra esta etapa con una sensación clara. “Me voy con la satisfacción del trabajo bien hecho. Somos de Pamplona, navarros, y nos gusta ir con la cabeza alta. Creo que hemos hecho una buena labor . Gracias a todos los que han confiado en la familia Ochoa”, aseguró.

Sin hijos y con su mujer también jubilada, ahora mira al futuro con otros planes. “Empieza otra etapa que también hay que disfrutar. Nos gusta viajar, sobre todo viajes culturales y gastronómicos, mientras la salud lo permita”, dijo.