Navarra, 'ante la amenaza del oro verde': Sustrai advierte de un boom 'descontrolado' de plantas de biometanización
Un informe de la fundación ecologista alerta sobre la proliferación de 21 proyectos industriales que, "lejos de ser una solución sostenible", amenazan con saturar el territorio "de residuos, contaminar acuíferos y fomentar el modelo de las macrogranjas"
Navarra se encuentra en el epicentro de una transformación energética silenciosa pero masiva que está despertando el recelo de decenas de municipios. Bajo la promesa de la descarbonización y el aprovechamiento de residuos, la Comunidad Foral se enfrenta a lo que la Fundación Sustrai Erakuntza denomina como el "boom de la biometanización". Un reciente y exhaustivo informe de la entidad advierte de que la proliferación de estas infraestructuras —muchas de dimensiones gigantescas— podría convertir nuestras tierras en el sumidero de residuos industriales y ganaderos de media España. LEA EL INFORME COMPLETO
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El mapa del "boom": 21 plantas en el horizonte
La magnitud del despliegue es inédita. Según los datos recopilados por Sustrai, a las 6 plantas que ya están operativas en Navarra se le suman actualmente 15 proyectos en diferentes fases de tramitación o construcción. De completarse todos, el territorio navarro albergaría 21 instalaciones de este tipo.
La geografía de estos proyectos se concentra especialmente en la Ribera y Tierra Estella, donde la movilización social ya ha estallado en localidades como Viana, Los Arcos, Mendavia, Arroniz, Cintruénigo o Rada. El tamaño de algunas de estas plantas es, según el informe, "gigantesco". Destacan proyectos como el de Murillo el Cuende (con una capacidad de 198.000 toneladas anuales), Sesma (184.500 tn), Arroniz (140.000 tn) o Viana (124.500 tn). A estas se unen iniciativas públicas de gran calado, como la planta de Imarkoain para los residuos de la Comarca de Pamplona (60.874 tn) o la de fangos de depuradora en Tudela (169.934 tn).
La paradoja de los residuos: ¿De dónde saldrá la materia prima?
Uno de los puntos más críticos del informe es la falta de materia prima para alimentar semejante maquinaria industrial. Sustrai estima que, si se aprobaran todos los proyectos previstos, Navarra necesitaría gestionar más de 1,8 millones de toneladas de residuos al año. Sin embargo, los cálculos de la fundación —basados en el censo ganadero y la capacidad real de recogida— sitúan los residuos aprovechables en la Comunidad Foral en apenas 700.000 toneladas anuales.
"Estamos ante una batalla por el residuo", advierte el estudio. Esta carencia estructural de materia prima local abre la puerta a dos escenarios peligrosos: la importación masiva de residuos de regiones lejanas, con el consiguiente impacto en el tráfico de camiones y emisiones, o el fomento de nuevas macrogranjas para asegurar el suministro de purines y estiércoles.
El digestato: el residuo que no desaparece
El proceso de biometanización extrae el metano de la materia orgánica, pero deja tras de sí el digestato: un residuo líquido y sólido que representa aproximadamente el 80% del volumen inicial que entró en la planta. El destino principal de este material es su aplicación en campos agrícolas como fertilizante, lo que, según Sustrai, agrava la contaminación por nitratos que ya sufren los suelos y acuíferos navarros.
El informe denuncia que la gestión de estos residuos es sumamente compleja. Para evitar costes de transporte, las empresas tienden a sobrefertilizar terrenos cercanos a las plantas, superando las dosis autorizadas y poniendo en riesgo la calidad del agua y la salud pública. Además, se advierte de la posible presencia de contaminantes como metales pesados si se permite que las plantas mezclen residuos ganaderos con lodos industriales o de depuradora.
Un modelo de espaldas a la ciudadanía
Para Sustrai Erakuntza, el patrón de implantación de estos proyectos es siempre el mismo: anuncios inesperados en el Boletín Oficial de Navarra, falta de transparencia y nula participación ciudadana. La fundación critica que el Gobierno de Navarra esté delegando la planificación en manos de empresas privadas cuyo único interés es el beneficio económico y el acceso a subvenciones públicas para "gases renovables".
"No hay más que ver los graves problemas que ya producen en varias zonas de Navarra las plantas existentes. Es el caso de HTN, la planta de biometanización ligada a la macrogranja Valle de Odieta de Caparroso, y la planta de Mendigorria (Bioenergía Mendi). Todas ellas han producido graves problemas de contaminación de acuíferos y suelos. Y, además, vienen unidas al auge de las macrogranjas y la ganadería industrial en su conjunto. La problemática es muy grande, y es necesario desenmascararlos y denunciar sus malas prácticas. Algo que está completamente inmerso en los muchos y muy graves impactos que el ser humano ya causa al planeta y su capacidad de mantenernos con vida. Algo relacionado con la depredación que causa el capitalismo", añade la Fundación.
Como alternativa, los ecologistas proponen un modelo de biometanización a pequeña escala ligado directamente a la autogestión de las granjas existentes, sin necesidad de grandes desplazamientos de residuos ni de convertir la gestión de desechos en un negocio especulativo.
El artículo concluye recordando la figura de Konrado García Napal, histórico activista de Sustrai fallecido recientemente, "quien dedicó su vida a defender el agua y la tierra de su amada Navarra", una lucha que ahora sus compañeros recogen frente a este nuevo desafío industrial.
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