Jamón ibérico, queso Idiazábal, bonito, turrón y pulpo. Todo de calidad, todo sin tique de compra y todo a raudales en el maletero de un coche parado en plena calle. Así desmanteló la Policía Municipal de Pamplona a una banda de ladrones de pata negra que en una sola tarde de noviembre de 2021 había vaciado las estanterías de tres supermercados de la capital navarra. Por esta razón, La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha confirmado la condena a 12 meses y 4 días de prisión impuesta a una de las integrantes del grupo por su participación en un delito continuado de hurto, cometido junto a otras dos personas que ya habían sido condenadas previamente de conformidad por los mismos hechos. La acusada deberá además indemnizar "de manera solidaria" con 1.049,18 euros a los establecimientos perjudicados y tiene prohibido acceder a cualquier supermercado de la cadena en Navarra durante dos años.

El esquema delictivo fue siempre el mismo: uno de los acusados entraba solo en los supermercados y se apoderaba de los productos mientras las dos mujeres le esperaban fuera en un vehículo. A lo largo de aquella tarde, el trío ejecutó la operación en tres establecimientos distintos en cuestión de horas. En el primero, sobre las 14.00 horas, se llevaron "22 cuñas de queso Idiazábal, 6 blíster de jamón ibérico de cebo, 6 de paleta ibérica, 14 latas de bonito en aceite de oliva y 6 bandejas de pulpo, valorados en 382,98 euros". Cerca de las 19.00 horas repitieron la jugada en un segundo local, donde sustrajeron jamón ibérico, queso, 42 tabletas de turrón y más bandejas de pulpo por valor de 666,20 euros. La tercera tentativa, ya sobre las 20.00 horas, se frustró parcialmente: el autor material llenó su mochila con 96 sobres de paleta ibérica valorados en 1.008 euros, pero fue interceptado por trabajadores del local y tuvo que abandonar los productos antes de huir.

La policía detiene el vehículo cargado de género

Agentes de la Policía Municipal, que llevaban al principal acusado bajo vigilancia de paisano desde el primer aviso, lo vieron llamar por teléfono y hacer señales a un vehículo para que pasara a recogerle. Cuando interceptaron el coche, en su interior estaban las dos acusadas, una de ellas al volante. El habitáculo estaba repleto de productos que, según los agentes, llamaban poderosamente la atención por su cantidad y calidad. Ninguno de los tres tenía tique de compra que justificara la mercancía.

La acusada no compareció al juicio

La condenada recurrió la sentencia alegando que no había prueba suficiente de su participación y que se había vulnerado su derecho a la presunción de inocencia. Sin embargo, la Audiencia descarta cualquier duda: las declaraciones de los seis agentes municipales que intervinieron fueron "claras, coincidentes y sin ningún tipo de contradicción", y las imágenes de seguridad de uno de los supermercados la muestran caminando junto a la otra acusada y reuniéndose con el tercer acusado en varias ocasiones dentro del establecimiento. La sala subraya además que la propia acusada contribuyó a debilitar su defensa al no comparecer al juicio, privando a su letrada de poder cotejar su rostro con las grabaciones.

La Audiencia recuerda también que los otros dos acusados ya habían sido condenados con anterioridad por los mismos hechos y que reconocieron su participación, lo que refuerza el cuadro probatorio. Por todo ello, el tribunal desestima el recurso de apelación, confirma íntegramente la sentencia condenatoria y le impone las costas de esta segunda instancia.