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Vecinos denuncian la presencia de cadáveres de animales en el Canal de Mañeru, cerca de Alloz

Ainara Castillo, una de las vecinas de la localidad, adivierte de que la única rampa de escape está inutilizada y que los cuerpos llegan hasta el río Salado cuando se abren las compuertas de la central hidroeléctrica

Vecinos denuncian la presencia de cadáveres de animales en el Canal de Mañeru, cerca de AllozAinara Castillo

Corzos, jabalíes, tejones, castores y hasta perros domésticos. Eso es lo que Ainara Castillo lleva meses encontrando en el Canal de Mañeru, en el tramo que discurre junto al pantano de Alloz y desemboca en una central hidroeléctrica. La situación se repite con una frecuencia que ya no sorprende a los vecinos: hasta tres animales ahogados en un mismo día en temporada alta. Lo que sí los sorprende es que nadie haya puesto solución.

La rampa, un escape que no funciona

El canal cuenta con una rampa de salida al final del tramo y una rampa más pequeña a mitad de recorrido. Ninguna de las dos cumple su función. «La rampa del final está en muy malas condiciones y es la única que hay realmente; la otra, a mitad de camino, es casi imposible que los animales suban por ahí», explica Ainara. A ello se suma que cuando hay corriente los animales no tienen fuerza para ascender: "Con corriente no pueden subir a no ser que el agua esté muy quieta".

Los vecinos llevan tiempo reclamando que se instalen rampas adecuadas a lo largo de los 500 metros del tramo conflictivo. La petición no es nueva. Desde Medio Ambiente les han trasladado que se barajó entubarlo, pero que esa solución puede tardar años en ejecutarse.

Detalle de la rampa actual.

Cuando la central abre sus compuertas, los restos acumulados —cuerpos en descomposición, algas y residuos de madera— son expulsados directamente al río Salado, en una zona que la población utiliza para bañarse en verano. A ello se suma que el agua del Canal de Navarra se destina a regadío, lo que introduce un riesgo sanitario que hasta ahora no ha sido evaluado públicamente.

En verano, el descenso del nivel del agua reduce los ahogamientos. «Cuando bajan el nivel hay veces que no se ahogan», reconoce Ainara, "pero el resto del año el canal siempre lleva agua y los animales se ahogan con frecuencia". En lo que va de año ya han aparecido dos perros muertos en el canal. En una ocasión, los vecinos tuvieron que llamar para que rescataran a un castor vivo que había quedado atrapado y no podía salir por sus propios medios.

Medio Ambiente y el servicio de Estella, informados desde hace tiempo

Los técnicos de Medio Ambiente y del servicio comarcal de Estella conocen la situación. "Siempre vienen, están intentando poner soluciones y se pasan con frecuencia para documentar lo que ocurre", cuenta Ainara. Sin embargo, la rampa del final del tramo sigue sin estar reparada."«Hace tiempo me dijeron que habían planteado entubarlo, pero eso puede durar años", lamenta. La comunidad local espera que la presión vecinal y la visibilidad del problema aceleren una intervención que, por ahora, no llega.