Saida El Yousif, la mujer que fue supuestamente asesinada por su marido en Arguedas, llevaba cerca de dos meses viviendo en la localidad navarra junto con su marido. En primera instancia, vinieron con el objetivo de visitar a la tía de la víctima, pero ella, pese a tener dos casas en Mequinez, una ciudad situada al norte de Marruecos, soñaba con tener “una nueva vida”, de ahí que se decantara por alquilar el domicilio en el que se encontraba con Karroch Mimone, el presunto homicida. Y en este poco tiempo, ya había demostrado que era una mujer “muy dulce y muy amable”, tal y como explicó una amiga de la fallecida entre lágrimas, poco después de conocer la noticia de su fallecimiento.

La víctima tenía una hija de 8 años de edad que pretendía traer a Navarra una vez se estabilizara su situación fruto de un matrimonio pasado con otro hombre que falleció hace unos años. Para la víctima su hija era como “su vida”, según relataron algunos vecinos de la localidad. Por esta razón, ella ansiaba encontrar trabajo en la Comunidad Foral para poder ofrecer a la menor todos las “facilidades” y “gozos” que “una niña pequeña podría tener”. De hecho, fue por esta misma razón por la que, incluso, Saida se llegó a plantear mudarse a Murcia, ya que “las cosas en Navarra no están muy fáciles a la hora de lograr empleo. Pero no ha podido ser. No ha podido irse. Y ahora la cría se ha quedado sola en el mundo sin sus padres”, se lamentó una de las vecinas. 

"Soñaba con una vida mejor"

Era una mujer con muchos sueños, quería hacer todo lo posible por tener una vida mejor. De hecho, ya trabajaba allá en Marruecos, pero pensaba que aquí podría conseguir todo cuanto se proponía, añadió. De hecho, añadieron, hace apenas unos días, tanto la víctima como una de sus allegadas acudieron a la trabajadora social con el objetivo de poder encontrar un trabajo. Sin embargo, como se encontraba en una situación irregular –además del problema del idioma–, le mencionaron que “no era posible” o, al menos, que lo tendría, por el momento, difícil para conseguir empleo, de ahí que se planteara mudarse a otra comunidad autónoma donde creía que sería más asequible acceder al mercado laboral.

Las vecinas y allegadas de la víctima indicaron ayer que había conocido a su supuesto homicida allá en Marruecos y que, hace apenas unos cinco meses se casaron y mantuvieron una relación sentimental en la que, en palabras de las vecinas, ella manifestaba encontrarse contenta y satisfecha. De hecho, no había denuncias previas y tampoco se conocía que hubiera ningún tipo de conflicto entre ellos. “Él parecía un hombre amable, siempre iba con ella y, de hecho, ella solía decir que se alegraba mucho de su relación. Que estaba muy contenta y satisfecha”, indicaron. “Pero... al final, ha ocurrido esto. Hemos sentido que todas las desgracias que ocurren en las películas se han hecho realidad”, apuntó otra vecina entre lágrimas. Y todo ello mientras Saida El Yousif soñaba con conseguir una vida “mejor”, mucho más plena y con su hija.

En lo que respecta a la familia de la mujer supuestamente asesinada, sus hermanos y hermanas residen en Francia, mientras que el resto de su familia –a excepción de su tía, que vive en la localidad de Arguedas–, viven en Marruecos. La noticia de su fallecimiento fue rápidamente transmitida desde Navarra.