Ellas también son futbolistas

Obstáculos y prejuicios son una constante en la historia del fútbol femenino. A ellos han tenido que hacer frente las mujeres que han querido convertir el deporte rey en su profesión. En su libro, 'Yo también quiero jugar al fútbol' (Ed. Lunwerg), la periodista Mayca Jiménez recoge las historias de cuarenta pioneras.

17.03.2022 | 11:35
Mayca Jiménez, con su libro.

Son cuarenta mujeres que no se conformaron cuando les prohibieron jugar, que no se achicaron cuando cuestionaron su valía, que no dudaron en perseguir su futuro con el balón a los pies. Cuarenta mujeres que cambiaron el deporte rey. Desde Lily Parr, considerada la primera gran referente, hasta Megan Rapinoc, estrella que ha mostrado su compromiso contra el machismo, el racismo y la xenofobia; desde Nadia Nadim, que decubrió su pasión en un campo de refugiados, hasta Marta Vicira de Silva, máxima anotadora de los Mundiales femeninos; desde Nita Carmona, que tuvo que disfrazarse de hombre para saltar al césped, hasta Jenni Hermoso, Virginia Torrecilla y Alexia Putellas, estandartes del fútbol español actual. Las figuras de este libro animan a las niñas a no quedarse de brazos cruzados ante lo que más aprecian: su sueño de ser futbolistas.

La periodista de AS Mayca Jiménez se adentra en las historias de jugadoras que han marcado un punto de inflexión en el fútbol femenino. Reconoce que en su libro ha mezclado historias de fútbol y vida, historias de superación de jugadoras en distintos entornos. Las ilustraciones son de Alicia Caroblanco, quien ha logrado transmitir el espíritu de las protagonistas, y el prólogo de la jugadora del Atlético de Madrid Amanda Sampedro. "Este libro nace por la necesidad de cubrir la vacante en los medios de comunicación, en los libros, de que las mujeres futbolistas sean visibles, referentes que lleguen a nuestras niñas y adolescentes", dice la autora.

Todas las futbolistas que aparecen, y muchas más, han allanado el camino a las que nacen hoy con un balón bajo el brazo. Porque jugar al fútbol llegó incluso a estar prohibido durante cien años. Muchas se encargaron de demostrar el sinsentido de aquella norma. "En cada una de las protagonistas hay una gran luchadora que derrota un problema familiar", añade Jiménez.

En pleno auge de las reivindicaciones feministas, por fin el fútbol femenino está adquiriendo cada vez más relevancia y los medios se hacen eco de este fenómeno. "Este libro es la prueba de que cada vez se reconoce el esfuerzo de muchas mujeres en este deporte y de que ahora niñas y niños pueden soñar por igual. Ellas tienen a Alexia y ellos a Messi, e incluso pueden elegir a quién de los dos seguir, o admirar a ambos. Se empieza a hacer justicia. La igualdad es la meta y ya se han marcado muchos goles por ella", asegura. Y es que ellas también quieren jugar, y hacerlo sin tener que pedir permiso. ¿Por qué se cuestiona su talento?

Lily Parr, la primera
El nacimiento del fútbol femenino es tan difuso como lejano, con raíces de una profundidad similar a las del masculino. Las historias se suceden con la figura de Lily Parr (Reino Unido, 1905-1978) liderando unos comienzos que fueron cuando menos difíciles. La mayoría de los historiadores consideran a la futbolista inglesa como la primera gran referente de este deporte.

Parr nació en un el humilde barrio de Gerrards Bridge (St. Helens) y creció generando rarezas para sus coetáneos y proezas para las generaciones futuras. "Hablar de ella es hablar de una rebelde, una mujer que no se cohibió cuando le negaron la posibilidad de jugar al fútbol. Esta no fue su única causa, ya que era homosexual y fue un icono en la lucha por los derechos LGTB", relata la periodista.

Pese a las críticas y prohibiciones que consideraban que el fútbol era "un deporte nocivo para las mujeres", sobrevivió en la clandestinidad por la rebeldía de Lily, quien se convirtió en toda una leyenda, una heroína que marcaba goles más allá de la línea de cal de las porterías. Parr se apartó del terreno de juego en 1951, pero su compromiso por la igualdad perduró hasta su muerte a los 73 años, víctima de un cáncer de mama. Aunque no fue consciente de la gran huella que dejaba en la historia del fútbol femenino, siempre será recordada por el camino que abrió. 

Hermoso y Putellas
La rueda de prensa en el estadio de Butarque (Leganés) estaba a punto de terminar tras la final de la Copa de la Reina de 2021. Jenni Hermoso (Madrid, 1990) y su compañera Alexia Putellas (Mollet del Vallés, 1994), la jugadora mejor valorada de la final, comparecieron ante los medios de comunicación rebosantes de felicidad. Acababan de culminar su histórico triplete con el Barcelona (Liga, Copa y Champions) y el momento era mágico. Otro de los momentos más importantes que marcó un punto de inflexión en el panorama del fútbol femenino fue el  Mundial de Francia de 2019, cuando Jenni anotó un golazo (es zurda, pero golpeó con la derecha logrando una parábola perfecta).  "Gracias en parte a ese gol, que tuvo valor doble pese a no representar un triunfo futbolístico (perdieron 1-2), aquel Mundial fue la antesala del primer convenio en la Liga española, en la que se inició una profesionalización que hoy continúa", dice Jiménez.
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