Los jueces que no amaban el euskera

03.02.2022 | 09:46
Palacio de Justicia de Vitoria-Gasteiz

Aluvión de varapalos Tanto en la demarcación autonómica como en la foral, igual en los tribunales superiores que en las audiencias provinciales, hemos perdido la cuenta de los varapalos judiciales al euskera. Lo mismo se impone la traducción al castellano de los documentos internos incluso en los ayuntamientos totalmente euskaldunes que se anula el requisito de conocer la lengua para acceder a la función pública en una plaza que lo requiere. En casi todos los casos citados, las argumentaciones supuestamente jurídicas eran dobles y triples tirabuzones con indisimulable aroma a ideología. Como escribió en este mismo diario Aingeru Epaltza en una semana en la que coincidieron varias bofetadas togadas del mismo signo, daba para pensar en una justicia euskerafóbica. Lo que no sospechábamos era que, como en el chiste de dudoso gusto de Woody Allen sobre los crímenes del nazismo, los récords están para ser superados. Desde anteayer, la plusmarca mundial de desprecio con birrete al euskera lo ostenta la magistrada del juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Gasteiz Ana María Martínez Navas.

Copia-pega Como sabrán de sobra a estas alturas, la citada impartidora de justicia ha ordenado al ayuntamiento de Laudio devolver la plaza a una interina despedida por no haber acreditado el nivel exigido de euskera. La decisión se basaba en un descomunal desvarío: según su señoría, el Consistorio laudiotarra se ha mostrado insensible ante el hecho de que el euskera "es una de las cinco lenguas más difíciles del mundo". Sin sonrojo, sustentaba la afirmación en una delirante tesis sobre lo endiabladamente complicado que era el sistema de sufijación. El patetismo parecía insuperable cuando, ni un par de horas de después de difundirse el auto, supimos que esos argumentos de autoridad eran un burdo copia-pega de un blog amateur colombiano. Tal cual

Antecedentes Si pasamos a limpio lo que sabemos, tenemos a una jueza que dicta una decisión de hondo calado a partir de percepciones (o, directamente, prejuicios) personales que, para más inri, fundamenta técnicamente en la primera página de Internet que aparece al poner en el buscador "euskera difícil". ¿No debería actuar de oficio el CGPJ retirando de su puesto a quien se permite semejante desahogo? Esperen sentados. La jueza Ana María Martínez Navas tiene una extensa bibliografía presentada en materia de dislates. No en vano, hace tres años amenazó con emplumar a El Mundo Today por incitación al bestialismo e injurias a los pastores por una gracieta tonta. Y ahí sigue.

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