Feminismo: un movimiento plural con pasado que busca cambiar el futuro

DIARIO DE NOTICIAS reúne a cuatro activistas de dos generaciones para debatir sobre la necesidad de cambiar el sistema, el trabajo de las instituciones, el resurgir de la ultraderecha o el papel del hombre

08.02.2020 | 23:41
Amaia Santesteban, Begoña Zabala, Maddi Lasa y Presen Zubillaga, momentos antes de comenzar el debate.

Pamplona - El papel que juegan las instituciones, los hombres, la conveniencia de la difusión de los casos de violencia de género y sus posteriores sentencias... sobre estos aspectos las mujeres que integran este movimiento no siembre están de acuerdo y sobre ellos hablan dos históricas del movimiento feminista en Navarra como son la abogada Begoña Zabala y la maestra ya jubilada Presen Zubillaga y dos jóvenes que, pese a su corta edad, ya cuentan con una trayectoria dentro de la lucha por los derechos de la mujer: la abogada Amaia Santesteban y la productora audiovisual Maddi Lasa.

El feminismo ha estado tradicionalmente relacionado con la búsqueda del reconocimiento a las mujeres de unas capacidades y derechos reservados a los hombres, pero Begoña Zabala quiso dejar claro que su lucha no se limita a conseguir la igualdad entre sexos, sino que es una revolución mucho más profunda. "La cuestión no es que los hombres están por encima de nosotras y que para quedar a mismo nivel ellos tengan que bajar o subir nosotras", destacó aludiendo a que, en definitiva, esas son las políticas de igualdad que existen, basadas en discriminaciones positivas.

Según expuso Presen Zubillaga, el movimiento feminista de la calle no se queda en las tesis de la igualdad, pone en jaque a toda la estructura social en general. "Cuestionamos el patriarcado que vertebra el sistema, pero también el capitalismo y las políticas racistas", aseguró. El problema, manifestó Zabala, es que hay una estructura de opresión enraizada en los hombres, pero también las instituciones o el sistema de producción económico. "El feminismo no va contra los hombres, no se trata de que ellos rebajen su rol, sino de que se deje de oprimir a las mujeres", explicó.

A juicio de Zabala, el feminismo siempre ha sido muy sincero y no ha engañado a los hombres diciéndoles que el cambio les va a hacer más felices. "Un señor que tiene a una mujer que le limpia y le hace la comida lo que se va a encontrar de primeras es que, un servicio que antes tenía gratis, ahora ya no lo tiene. Si le han educado en que tiene derecho a ello no le va a gustar que se lo quiten", evidenció indicando que tienen que eliminarse este tipo de situaciones no solo porque los hombres tengan más derechos que las mujeres, sino porque los tienen precisamente a su costa.

Zabala se mostró muy consciente de que delante tienen a muchas personas a las que no les interesa que destruyan un sistema que beneficia a unos y perjudica a otros, entre ellas muchas mujeres. Del mismo modo, reconoció, hay muchos hombres que quieren hacer una revolución y cambiar el mundo en el que vivimos. "Coinciden con nosotras en su deseo de eliminar este sistema patriarcal, capitalista, colonial, de opresión internacional y racista y son nuestros aliados tradicionales -expuso-. Hay una confluencia con esos hombres y entendemos que, desde luego, son fundamentales, ya que este mudo está montado por hombres y mujeres, pero deben ser solidarios en la lucha, tener presente cuál es el objetivo y cómo puede lograrse".

El papel de los hombres Uno de los aspectos polémicos de la manifestación del 8 de marzo del pasado año fue, precisamente, la petición para que ellos se hiciesen a un lado y no participasen en las huelgas. Esto, reconocieron, es uno de los aspectos más controvertidos y que mucha gente aún no ha llegado a entender, aunque todas coinciden en que la petición es muy clara: como hombres lo principal es que posibiliten que las mujeres puedan hacer la huelga. "Este día las protagonistas somos nosotras y ellos tienen que pasar a un segundo plano. No tiene sentido que los hombres hagan huelga porque así no demostramos que sin nosotras se para el mundo", explicó Amaia Santesteban. En esta línea, apuntó Maddi Lasa, si de verdad quieren apoyar la huelga deben encargarse de los cuidados que, habitualmente, asumen las mujeres. "Si para poder hacerlo tienen que dejar su trabajo asalariado lo que les pedimos es que no se acojan a la huelga y lo hagan mediante un día de asuntos propios, donando ese dinero que no les van a restar al movimiento feminista", comentó.

El nuevo feminismo A lo largo de su historia este movimiento social ha ido consiguiendo distintos derechos para las mujeres, desde poder manifestar su opinión sin ser juzgadas por ello a disponer de recursos que les ofrezcan una atención especializada en caso de ser agredidas, pero para quienes integran ahora la lucha los retos están en el futuro.

Según explicó Begoña Zabala, uno de los principales avances del feminismo, y hacia donde está avanzando, es la consecución de derechos para aquellas mujeres que están en una situación de especial indefensión. "Antes luchábamos por conseguir avances buenos para las mujeres en general, pero hay algunas que han salido menos beneficiadas o incluso perjudicadas porque hablan otros idiomas, tienen otras nacionalidades o simplemente no pueden llegar aquí para disfrutar de estos derechos", explicó.

Ahora, incidió Santesteban, están trabajando por incluir en sus reivindicaciones a todas las mujeres sea cual sea su condición. "Esto incluye no solo a las mujeres, sino también a las personas trans, el capacitismo o el ecologismo", apuntó señalando que, dentro de su círculo, están viendo que cada vez hay más variedad. Por este motivo, comentó Lasa, han comenzado a hablar de mujeres*, pues con ese asterisco quieren incluir a las mujeres en su diversidad, incluyendo a las bolleras y las trans.

Reacción de la derecha El surgimiento de la ultraderecha en el Estado español y en Navarra, con nuevos partidos como Vox o su adhesión a discursos cada vez más tradicionalistas no ha pasado inadvertido para ellas. También conocen bien el nuevo autobús de Hazte Oír, que con su mensaje #StopFeminazis exige derogar dos leyes básicas como son la Ley de Violencia de Género y las leyes LGTBI autonómicas. "Tienen miedo a caer del pedestal en el que están", aseveró Maddi Lasa, que coincidió con todas sus compañeras en que esta radicalización es una respuesta directa a sus avances. "Este fascismo ha salido a la luz otra vez porque hay una base social a la contra que está trabajando y consiguiendo avances", consideró Santesteban señalando que, para poder seguir legitimando actitudes machistas, homófobas y racistas, se han visto obligados a salir ellos también a la calle. "Estaban muy cómodos pero han visto que todo lo que los sustenta se tambalea y han tenido que salir a reivindicarse", apuntó.

Para Presen Zubillaga, estos discursos que han aflorado en los últimos años no son nuevos, sino que siempre han estado presentes en estas personas, que los mantenían latentes. "Han visto que en la huelga feminista del año pasado aparecieron discursos muy radicales, saben que se están cuestionando muchas cosas y que realmente tambalean todos sus principios", indicó. En esta línea, asumió que Vox Ciudadanos y PP tienen una pelea "a ver quién llega más lejos en un discurso retrógrado", algo en lo que resulta relevante, aseguró, el hecho de que los tres partidos son una fragmentación del propio PP.

Tal y como hizo notar Zubillaga, algo que hasta ahora parecía impensable es el hecho de que hayan llegado a pedir los nombres de los funcionarios que se ocupan de la violencia de género en Andalucía o que UPN haya hecho lo mismo con los redactores de Skolae, asumiendo que, sin ninguna duda, se trata de una caza de brujas. "Aquí se plantea una pregunta terrible, que es para qué quieren estos nombres y qué les puede pasar a estas personas si los dan", subrayó.

Precisamente, en referencia a Skolae, Zubillaga asumió que la educación es uno de los elementos clave para cambiar la situación actual y que este programa es un avance importante en esta línea, aunque para ella no se está realizando una coeducación real. Aunque reconoció que los resultados de Skolae aún no se pueden evaluar porque el programa está en una primera fase de implementación en centros piloto, consideró imprescindible hacer avances importantes en cuanto a la implicación y formación del profesorado.

Gobierno del cambio Aunque coincidieron en que queda mucho trabajo por hacer, todas reconocieron que, en mayor o menor medida, el cambio de dirigentes tanto en el Gobierno de Navarra como en el Ayuntamiento de Pamplona ha supuesto un avance importante. Para Zubillaga, uno de los principales logros de estos cuatro años ha sido la aprobación del Decreto Foral de prestaciones sanitarias en materia de salud sexual y reproductiva, que posibilitó que las mujeres pudiesen abortar dentro de la sanidad pública navarra. "Hasta ese momento había muchísimas atenciones para las que tenías que ir por la sanidad privada y, si querías abortar, no te quedaba otra opción que ir a otra comunidad vecina o a la clínica privada que hay en Ansoáin". Así mismo, valoró, "también ha sido muy importante la sensibilidad y los compromisos que han tenido desde Iruña y el cuatripartito con las agresiones machistas", señalando al caso de La Manada como una expresión significativa de esto.

Coincidió en este sentido con Lasa, quien consideró que por fin se está poniendo en el centro las vidas y no otros aspectos como el prestigio o la economía. "El movimiento feminista sigue haciendo las mismas reivindicaciones y denunciando que hay violaciones en las fiestas, pero durante muchos años el Ayuntamiento y el Gobierno lo trataban de ocultar para no ensuciar el nombre de la ciudad ni de los Sanfermines -valoró-. Ahora, sin embargo, se están poniendo recursos para visibilizar estas agresiones y mostrar que no son casos aislados". Reflejo de esto, señaló, es la mesa de los Sanfermines en Igualdad, en la que diferentes colectivos feministas trabajan junto con las instituciones para que estas agresiones no se den y, si ocurren, que puedan ponerse los recursos necesarios a disposición de las víctimas.

Sentencias polémicas Casos como el de La Manada siguen levantando muchas heridas no solo tras su comisión, sino también tras la publicación de la sentencia y el cuestionamiento que se le hace a la víctima. Amaia Lasa se mostró muy clara en este sentido, asegurando: "Nunca hemos entrado ni vamos a entrar en si la pena es muy alta o muy baja, esa no es la lucha, a nosotras lo que nos importa es que se atienda bien a esa mujer y se le crea".

Begoña Zabala se mostró tajante también en este sentido, incidiendo en que estas sentencias tienen que salir a la luz porque, aseguró, "el sistema judicial está podrido". Que los jueces hablen de que no hay violación porque consideran que las situaciones que denuncian las mujeres son compatibles con el placer, indicó, no es algo nuevo y se repite en muchas sentencias. "Esto no tiene que ver con los años de sentencia, sino con el yo sí te creo, y en ese sentido las movilizaciones que ha habido con La Manada en Iruña han sido ejemplares", declaró.

Varias de ellas reconocieron que la denuncia pública de estos casos puede traducirse en un menor número de denuncias por la sensación de que no va a servir para nada, aunque algunas como Maddi Lasa se mostraron abiertamente en contra de que las víctimas denuncien aludiendo a su poca confianza en el sistema judicial y al sufrimiento que el proceso supone para las mujeres. En este sentido, indicó Zabala, un avance reciente en Navarra ha sido que las mujeres puedan acceder a los recursos de protección sin necesidad de imponer una denuncia.