Jesús Rivero, la quietud hecha pintura
el artista navarro acerca al público su obra por primera vez en la ciudadela, en la muestra 'presencias en el tiempo'
La pintura de Jesús Rivero es su manera de estar en el mundo hecha arte. Esa quietud, "el silencio y sus virtudes" que el artista tanto aprecia, los traslada al visitante en sus cuadros, que pueden contemplarse -sin prisa, con mirada detenida y reposada, como merecen- en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela.
La sala de la planta baja alberga hasta el próximo 20 de abril la exposición Presencias en el tiempo del pintor navarro, que con esta muestra se estrena de manera individual en la Ciudadela. En la obra de Jesús Rivero (Pamplona, 1966) laten las enseñanzas de su maestro, Juan José Aquerreta, con quien comparte ese gusto por una pintura detenida, que nace de un sentimiento de quietud y de un gusto por la soledad. De esa invisibilidad que es esencial para hacer visibles algunas de las cuestiones más importantes y vitales de la existencia humana. De esas Presencias en el tiempo, aludiendo al título de la exposición, que a través de la materia viva nos transmiten estados de ánimo, recuerdos, vivencias, detenidos por la mirada sensible del artista. La muestra acerca al público una treintena de óleos sobre tabla y lienzo realizados por Jesús Rivero fundamentalmente en los últimos cinco años.
Paisajes -casi todos emplazamientos anónimos, aunque hay algunos concretos como la cuesta de Vistabella, la calle Ferrocarril o Zizur Menor-, bodegones con huellas del pasado y una serie de iconos religiosos entre los que el pintor ha incluido un retrato de su madre "como homenaje, porque es muy católica", dice, conviven en el recorrido de la exposición, que es, en palabras del autor, "resultado de mucho esfuerzo, de mucho trabajo y mucha meditación" en esa soledad en la que Rivero "saborea el mundo libremente". Su proceso creador comienza en el paseo, al aire libre. "Siempre voy con mi carpeta, mi cuaderno y mi cámara, y si veo algo que despierta mi sensibilidad, me lo llevo al estudio, donde pinto con luz artificial. Solo soy capaz de pintar lo que puedo tocar, tengo que saborearlo, palparlo, sentirlo. Si no, no hay hermandad ", dice el artista, y reconoce que el género de los bodegones, que pinta "totalmente al natural" a partir de objetos antiguos, le "llena completamente".
La atmósfera oxigenada y placentera que Jesús Rivero respira en sus paseos la recibe el visitante ante sus cuadros, de tonalidaes sutiles, nunca estridentes. "No me gusta la pintura incómoda, chillona, que te grita. Mi vida es más bien solitaria, me mueven el silencio y sus virtudes", cuenta el artista, que con su pintura aspira a hacer presente a través de la relajación "lo ocurrido", esa presencia en el tiempo que "nos hace un poco más humanos".
Dónde. Pabellón de Mixtos de la Ciudadela (planta baja).
Cuándo. Hasta el 20 de abril, de martes a viernes de 18 a 20.30 horas, sábados de 12 a 14 y de 18 a 20.30, y domingos y festivos de 12 a 14 horas.
Trayectoria. Jesús Rivero estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, y se formó también con talleres intensivos de pintura en la UN. Discípulo de Aquerreta, desde 2004 ha participado en numerosas muestras, individuales y colectivas, en lugares como Noáin, Barañáin, Tudela, Estella, La Rioja o Zizur Mayor, Huesca, Viana y la Escuela de Arte de Pamplona.