Concierto de Morodo

Fecha: Viernes, 12 de febrero. Lugar: sala Box, Atarrabia. Intérpretes: Morodo a la voz acompañado por Okumé Lions como banda de apoyo. Como teloneros brieron noche Soñadores Natos. Incidencias: lleno, público joven, de ambos sexos y muy participativo. Presentación de Reggae Ambassador, último CD del artista. Muy buena asistencia, público joven y de ambos sexos, bastante participativo. Alrededor de hora y ½ de duración.

Morodo encendió a los centenares de personas que coparon la ‘casa’ (la sala, en el argot propio del reggae) cual si de un cigarrito de yerba se tratase; a las primeras de cambio y con idéntica facilidad, involucrándolos en el concierto desde que las sincopadas notas del reggae de la Okumé Lions Band comenzaron a sonar. Protagonizando una efervescente velada que dejó muy buen sabor de boca a los presentes.

La música se materializó de manos de Soñadores Natos, multiformación que, con sección de vientos y tres MC’s al frente, desplegó por todo lo alto sus mejores artes sonoras, dejando claro que lo suyo, a estas alturas, no es fruto de ensoñaciones: que ahí siguen y seguirán, persiguiendo sus sueños noche tras noche hasta que, bendita sea la hora, el sol les diga que es de día. Hasta verlos cumplidos algún día, sorprendiendo al firmante de estas líneas su guiño a la letra del En blanco y negro de Barricada en uno de sus temas. Y sí, máximo respeto para ellos, Soñadores Natos dieron en la diana a la hora de cumplir su cometido, dejando con sus temas meridianamente claro lo siguiente: estar preparados para afrontar cualquier tipo de cotas.

Acto seguido llegó la hora de la verdad para el cabeza de cartel, el incombustible raggamuffer Rubén David Morodo, artista que, de incontestable predicamento entre jóvenes y no tan jóvenes desde que iniciara su carrera en 1999, en su regreso a Iruñerria, dio sin ambages la de cal. Ante una sala en estado de candente expectación, tras una introducción por parte de la backing band que terminó definitivamente de caldear el ambiente, el concierto se centró básicamente en la interpretación de celebrados y recordados éxitos del artista, comenzando a sonar la ganjah musicada con Más yama, ante la euforia general. ¿Más temas cantados por los presentes? La yerba del rey o Fumo marihuana, transformándose progresivamente el concierto en una cita festiva y reivindicativa por igual. En un acto de petición de libertad para María, con Morodo y su más que genuino timbre para estos menesteres llevando la voz cantante con total autoridad y maestría, espectaculares rastas al viento hasta por debajo de donde la espalda pierde el nombre?

Pero, además de para el reggae, también hubo espacio para el dancehall o reggaemuffin, al igual que para las voces de otros miembros de Okumé Lions: formación a la que hemos de hacer una mención especial a la vista de cómo sonó en directo; viendo cómo esparcieron su integrantes su concepción musical a ritmo de reggae & ragga, más que rica en vitamina ‘B’? de baile. De reggae hot de sangre y ritmos calientes. Qué bien, con el bajo marcando con autoridad el terreno y con los teclados y la guitarra, a contratiempo siempre, arreglando exquisitamente los temas, skanking mediante el guitarrista cuando así se precisó: los seguidores del género ya saben de qué estamos hablando.

Y así, de este modo transcurrió la noche; la visita de un artista que ya se estaba haciendo esperar y que sí, satisfizo a los presentes. Una actuación que encontró el mejor de los finales con temas como Divina ciencia, Babilonia o Rap’n party: una auténtica fiesta raggamuffer, en verdad.