Urtxintxa Txoko: el circo, ¡más cerca todavía!

Nace en Ansoáin la escuela de circo Urtxintxa Txoko, un espacio "para todo el mundo" donde poder jugar con el cuerpo, entrenar y hacer comunidad en torno a este arte. Es la intención de su impulsor, David Almazán Prieto, 'Dabitxi'.

08.05.2022 | 17:02
En una de las telas, David Almazán Prieto, 'Dabitxi', en su escuela Urtxintxa Txoko, durante el taller de 'Circo en familia' celebrado el pasado sábado.

Con la idea de crear comunidad en Navarra en torno al circo, y de acercar a todos los públicos este arte que potencia las capacidades físicas y mentales de quien lo practica, ha abierto sus puertas en la calle Ermitapea de Ansoáin Urtxintxa Txoko. Una nueva escuela de circo –la única activa hoy en Navarra– que se levanta en una espaciosa nave, luminosa incluso en días nublados, y en la que niños y adultos pueden aprender jugando con su cuerpo y elementos de las distintas técnicas del circo: malabares, equilibrio, acrobacias, aéreos. Un espacio, también, para que profesionales o gente que se está formando entrene y pueda seguir avanzando, nutriéndose de intercambios con otros artistas de circo.

David Almazán Prieto, Dabitxi, natural de Castellón y vecino de Irurtzun, es el impulsor de Urtxintxa, ardilla en euskera, ese animal pillín y ágil que trepa y juega, que hace equilibrios y vuela. La escuela, que incluye además una zona de rocódromo gestionada por el escalador David del Olmo, comenzó su andadura en los días previos a esta pasada Semana Santa, y ya han podido disfrutar de ella 150 escolares que se apuntaron a la campaña que ofreció el nuevo espacio a centros educativos de Navarra, y diversas familias en talleres que se han llevado a cabo.

Como el que se celebró el pasado sábado, en el que siete familias con niños y niñas de diversas edades compartieron una atractiva, divertida y productiva mañana en la que se iniciaron en las artes del circo poniendo a prueba su cuerpo y su mente.

María Amezcua Toro, de 41 años, acudió con su marido e hijos, fue su primer contacto con el circo y salieron encantados. "Ha sido una experiencia muy buena, te quedas con ganas de más. Exploras tu cuerpo, te ayuda a conocerte mejor y a ganar autoconfianza". Suri Aguinaga Etxeberria, de 7 años, probó junto a su hermana Lluna de 3, y se divirtieron "mucho", sobre todo columpiándose "en los trapecios y las telas".

EL CIRCO "NOS PONE EN EL AQUÍ Y AHORA"

El circo potencia las capacidades físicas y psicológicas de cada uno y cada una. "Nos pone en un papel de tener que estar aquí y ahora, haciendo algo. Y a veces también de cara al público", dice David Almazán. Aunque no es ese el objetivo de su proyecto. "Mi pretensión no es que salgan de aquí artistas, sino que las personas que pasen por aquí se reconozcan, y luego quien quiera ser artista o hacer un camino más avanzado, pueda tener un acompañamiento y esa posibilidad", añade este artista de circo especializado sobre todo en malabares y equilibrio.

Lleva unos 16 años dedicado a este arte, y 21 años haciendo actividades con niños. Empezó a formarse en Benicàssim, y siguió en Navarra, en la Escuela de Circo Oreka que estuvo activa hasta 2014 y en la que se formó durante tres años. Tras un par de años viajando por Europa –Francia y Alemania, principalmente–, formándose, haciendo talleres y encuentros, y otro recorriendo lugares de Latinoamérica, en especial Argentina, donde aprendió sobre lanzamiento de cuchillos y técnicas verticales, regresó a Navarra y aquí se quedó. En 2018 introdujo el proyecto de circo en el centro deportivo Backflip de Tajonar, y ahora se lanza con su propia escuela. "Quiero crear en Navarra una comunidad circense que hasta ahora no se ha dado", dice ilusionado con este proyecto que ofrecerá durante todo el curso clases abiertas a niños y niñas desde los 4 años de edad, y a partir de ahí sin límite. "Este es un espacio para todo el mundo".

Circo es una palabra muy amplia, que engloba muchas técnicas: malabares, equilibrios, aéreos, acrobacia individual, en grupo o en parejas, "y mil cosas más que pueden surgir, combinadas también con el tema de la música". "Por ejemplo, algo que me gustaría plantear es un proyecto de talleres de salto a la comba, una actividad tan simple, tan bonita y al mismo tiempo muy cooperativa. Y cosas más extravagantes, como lanzamiento de cuchillos o danza vertical, para la cual tenemos también una instalación aquí", cuenta David Almazán.

Urtxintxa Txoko aspira también a ser un espacio de acogida de profesionales circenses de fuera, a los que se quiere invitar a ofrecer talleres aprovechando sus visitas a Pamplona, sobre todo en verano, cuando más actuaciones de circo se programan. Hasta septiembre, la escuela ofrecerá –está ofreciendo ya– talleres de iniciación y de presentación de las técnicas de circo. Y también campamentos urbanos en julio –exceptuando los días de Sanfermines–.

SEGURIDAD Y CONFIANZA

"Si alguien quiere hacer algo, lo puede conseguir"

En Urtxintxa Txoko hay, para hacer malabares, desde pelotas, pañuelos y mazas hasta diábolos y platos chinos, pasando por aros, cariocas, sombreros de manipulación o voladores. También está el cable de equilibrio y, para trabajar también esta parte, bolas, rulo, monociclos o zancos. Para aéreos hay varios trapecios, telas y una lira (aro de metal); elementos de acrobacia, un circuito de cuerdas para hacer acrobacia asegurada, mortales, torres o enlaces... Técnicas y elementos todos ellos que requieren de un ingrediente clave: la seguridad de quien practica. "En el circo, los elementos de seguridad que pueden quitarse, se quitan. La seguridad la tienes que tener ", afirma Almazán sobre este arte que, claro está, "no se aprende en un día, es cuestión de regularidad para ir mejorando en las capacidades: fuerza, coordinación, resistencia, elasticidad, equilibrio. Es todo un proceso que lleva años afianzar".

Y que, no obstante, está al alcance de cualquiera que quiera probar. "Yo no creo que nadie sea patoso ni torpe de entrada. Eso son etiquetas o limitaciones que nos han puesto, o que nos ponemos nosotros mismos, y que nos bloquean y condicionan luego en otros aspectos de la vida en los que esas frustraciones que nos marcan salen autómáticamente. A mí mismo de pequeño me daba cosa hacer el pino, y no lo logré hasta que no fui más mayor y tuve otro desarrollo y otra oportunidad", cuenta este artista que apuesta por enseñar estas metodologías de forma "personalizada", porque "cada uno tiene unos miedos y unas capacidades".

Él ofrece en Urtxintxa Txoko la oportunidad de poder reconocerse en una actividad y de desarrollar todo el potencial de cada uno y cada una. "Si alguien quiere hacer algo, lo puede conseguir con la práctica. Éste es el sitio donde sacarse esa espinita", invita el malabarista y equilibrista, que está aprendiendo euskera porque le gustaría poder impartir en un futuro su arte también en esta lengua.

PRÓXIMAMENTE

Talleres de mayo. Iniciación a las verticales (14 de mayo, de 10 a 12 horas), Intensivo de telas, nivel iniciación y medio (21 de mayo, de 10 a 13 horas) e Iniciación al monociclo (28 de mayo, de 10 a 12 horas). Más información y reservas en urtxintxazirku@gmail.com.

Talleres de junio. Día 4, Intensivo de Hula hoop; día 11, Circo en familia; día 18, Iniciación a los acroportes. Más información por mail.
 
Campamentos de verano. Del 27 de junio al 5 de julio, y en otra tanda del 18 al 29 de julio. En agosto también habrá actividades aún por concretar. La escuela está en Instagram como urtxintxatxoko.

La clave del circo

Bienestar social. El circo es una comunidad, donde unos a otros se ayudan. Donde "se juega, se comparte, te picas y te motivas", y se trabaja el cuerpo para tener un "mayor bienestar en la vida diaria". "Cuando trabajo por ejemplo a través de la gimnasia con personas de más de 60 años, lo hago pensando en que puedan coger un saco de patatas o aupar a sus nietos sin molestias", dice Dabitxi.

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