Tras agotar las entradas en Baluarte durante sus últimas giras, en esta ocasión Sergio Dalma aterrizó en el Navarra Arena para presentar en directo su álbum más reciente, Ritorno a Via Dalma, delante de algo más de dos mil personas. En la pista habían colocado sillas para que el público disfrutara sentado del concierto, igual que en las gradas. Con bastante puntualidad salieron sus músicos, que saludaron con una introducción musical al borde del escenario antes de que Sergio apareciera en la parte trasera del mismo, sobre unas pequeñas escaleras. Desde allí saludó a sus incondicionales y comenzó a interpretar Yo quiero verte danzar, a la que siguió Centro de gravedad permanente, ambas de Franco Battiato.
El hecho de que las dos canciones fueran versiones de clásicos italianos, obviamente, no era una casualidad. El ya mentado último disco del músico catalán supone un nuevo acercamiento por su parte al cancionero italiano, como ya hizo con el Via Dalma inicial, que vio la luz en 2011 (esto es, hace ahora quince años). Esta revisión de clásicos latinos (aunque ahora se utilice el término para denominar la música de otras latitudes, ¿puede haber algo más genuinamente latino que la música italiana?) abrió una nueva y exitosa veta en su carrera. Al fin y al cabo, el color de su voz rasgada y la ascendencia de muchas de sus melodías le sitúan cerca de los grandes crooners italianos.
CONCIERTO DE SERGIO DALMA
Sergio Dalma (voz), Javi Arpa (guitarra), Oliver Martín De La Cruz (guitarra), Arturo Ruiz (bajo), Esdras Boyajian (saxo), Alicia Araque (percusión), Miguel Ángel Collado (piano y dirección musical), Dani Podador (batería). Fecha: 09/05/2026. Lugar: Navarra Arena. Incidencias: Algo más de dos mil personas. En torno a dos horas de actuación
Este último álbum presenta la novedad de abordar canciones más recientes, como las dos ya mentadas de Battiato, con las que abrió, o Entre tú y mil mares, de Laura Pausini, que fue la tercera de la velada. Estas, quizás más atrevidas, siguen sonando naturales en la garganta de Dalma. A ello contribuyó la labor de su banda, que supo vestirlas con gusto y riqueza de detalles. Tras un arranque guitarrero y un tramo discotequero, en el que abogó por retroceder en el tiempo tres o cuatro décadas (¡y por recuperar los pantalones y las hombreras!), Sergio se bajó al público para cantar entre a sus fieles Rumore rumore.
Llego después una parte acústica y más desnuda, formada por Áncora (tremenda balada a piano y voz), Mi historia entre tus dedos, Volare y Bambola. El respetable se había puesto en pie en momentos puntuales, pero se olvidó definitivamente de sus butacas en el último tercio: aquí sonaron los clásicos más indiscutibles, y también los más movidos. Fue el turno de piezas como Felicitá, Será porque te amo, Yo no te pido la luna o Gloria. Aunque el espectáculo giró íntegramente en torno a las canciones italianas, cuando uno tiene un cancionero propio como el de Sergio Dalma, su público no le deja escaparse sin interpretar alguno de sus incunables. El cantante no se hizo de rogar y en los bises cantó Bailar pegados, la canción por la que será recordado, y la siempre animada Galilea, con la que se despidió de un público entusiasmado. Había sido un concierto redondo, perfectamente estructurado en sus distintos tramos, con un repertorio ganador y un artista con tanto talento como oficio.