Los Rey, una saga de futbolistas de izquierdas

memoria / Los hermanos francisco y vicente militaron en osasuna, uno como jugador y otro como masajista, antes de ser perseguidos

17.05.2020 | 00:59
Vestuario Logroñés, Vicente Rey, padre e hijo, masajean a González, octubre 1955, mientras Sabino, Cans y Marañón esperan su turno. Fotos: Osasunaren Memoria

pamplona Naturales de Urroz-Villa, Francisco y Vicente Rey Ciaurriz, hijos de Fermín y Petra, pasaron buena parte de sus vidas entre el fútbol, la militancia política, la Guerra Civil, el exilio, varios campos de concentración a ambos lados de la frontera y clandestinidad.

Paco, sastre de oficio afiliado al gremio de Sastres de la UGT y posteriormente al Partido Comunista, fue también futbolista de Osasuna (1930-1935). Vicente se formó como sanitario y obtuvo por oposición la primera plaza del Hospital de Navarra. Desempeñó labores de practicante-masajista en el Zaragoza (1926-27), en el Alavés (1928-29) y en Osasuna durante muchas temporadas, entre 1929 y 1960. El relevo lo tomó su hijo Vicente, que permaneció como masajista hasta el ascenso a Primera en 1980.

Durante el proceso judicial instruido entre otros contra ellos, un informe de la Falange señala sobre Vicente que ya antes del golpe de Estado era destacadísimo izquierdista y que siempre fue conceptuado como elemento peligrosísimo. Después del Golpe huyó a Francia desde Navarra. En la documentación figura también como militante de ANV.

 

La Guerra Civil

Cambio de bando, exilio y campos de concentración

Una vez estalla la guerra, ambos hermanos siguen procesos paralelos. El golpe les coge en zona sublevada. Paco se ve obligado a alistarse en el ejército insurrecto con la intención de poder pasar a campo republicano en cuanto le sea posible: Lo hace en Somosierra, en octubre de 1937, y Vicente, por su parte, logra huir a Francia por Alduides en febrero de 1938. Paco combate en el Batallón Alpino en el bando republicano, donde la mayoría de los combatientes son vascos. Tiene escrito que el 18 de julio de 1938 fue herido por los fachas que acababan de lanzar morterazos y, al rebotar en la gravilla, le hirió las piernas. Lo llevaron a un Hospital de Campaña.

Al caer Barcelona, en febrero del 39, ambos huyen a Francia. Paco, junto con otros muchos civiles tras una larga y penosa marcha, atraviesa la frontera por el pirineo gerundense y, a partir de entonces, pasará por distintos campos de concentración: Argelès-sur-Mer, Gurs, Saint -Médard-en-Jalles, cerca ya de Burdeos coincidiendo con la ocupación nazi, y finalmente en el año 41 en Aix-en-Provence, en la Francia de Vichy. Paco le contaba a su hijo que a las noches realizaban operaciones guerrilleras contra los nazis para regresar al campo durante el día.

 

La post-guerra

Nueva detención y consejo de guerra

Al año siguiente vuelven a atravesar la frontera, pero serán detenidos por la policía del nuevo Régimen enseguida. Paco será confinado a principios de año en el Campo de Concentración Unamuno de Madrid, pero finalmente será liberado, y Vicente pasará brevemente por la prisión provincial de Pamplona en noviembre de ese mismo año.

En julio de 1943 ambos se encuentran en libertad y disfrutan de los Sanfermines. Paco aparece en una fotografía conservada por la familia corriendo uno de los encierros en Mercaderes. Mientras tanto Jesús Monzón dirige desde Francia la reconstitución del Partido Comunista y envía documentación y publicaciones para ser distribuidas de forma clandestina. Un viajante de una fábrica de bacalao de Miranda de Ebro, Isidoro Gaitán, se presenta en una pequeña tienda de ultramarinos de la calle Descalzos, regentada por Teodora Serrano, Dora; el viajante era un contacto que venía de Zaragoza y traía documentación en una maleta que Dora se encargó de guardar. Pero, al caer el Comité Central del Partido Comunista en Madrid, la policía les sigue la pista y en agosto caen en la trampa de un agente llamado Trilita que se hacía pasar por antiguo camarada. Uno tras otro, los distintos cuadros territoriales comunistas fueron cayendo. En el de Pamplona estaban comprometidos Julia Bea, Martín y Miguel Gil Istúriz, otro del pueblo de Echauri apellidado Fernández, los hermanos Vicente y Francisco Rey Ciaurriz –practicante-masajista y exjugador de Osasuna respectivamente–, la propia Dora y su novio Fernando Gómez Urrutia. Vicente además era responsable de otro grupo nuevo en Tudela. Pasaron 20 días incomunicados en la tristemente célebre Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol en Madrid, aunque Dora reconoce que no les torturaron.

Vicente solía ir acompañado de una maleta de grandes dimensiones a todos los desplazamientos con Osasuna. En una ocasión, un jugador arrojó la maleta desde la vaca del autobús: Un par de calcetines y un cepillo de dientes era todo lo que contenía en su interior. La anécdota graciosa sobre la maleta acabaría en pesadilla para Vicente cuando en los informes policiales la señalaban como el medio de transporte de una multicopista clandestina; y los desplazamientos con el equipo, coartada perfecta para reuniones clandestinas.

El exosasunista Francisco Rey Ciaurriz, cuyo nombre aparecía en la documentación intervenida al Comité Central, fue condenado a 20 años de prisión. Al conocer la sentencia, su madre se desplazó a Madrid para hablar con un paisano de alto cargo en el Régimen, quien termina por interceder. Finalmente, el 19 de octubre de 1945 fue puesto en libertad y abandonó la Prisión Central de Alcalá de Henares. Se casa en 1947 y vuelve a su Urroz natal.

Regreso a Osasuna

Pasados los años, Vicente retoma su actividad como practicante-masajista en Osasuna y, en una entrevista posterior de Jokintxo Ilundain para Diario de Navarra, al preguntarle por qué no se decidió a ser jugador profesional, éste responde con ironía que a la vista de los contratos actuales quizá se lo hubiera planteado, pero que dejaba la práctica del fútbol a su hermano mayor, Domingo.

Vicente aparece en las fotografías casi siempre rodeado de jugadores: En las clásicas en formación de equipo, en las de calle, de paseo, etcétera. En una ocasión, en un viaje a Venezuela en 1958, Osasuna fue invitado para disputar un Torneo de prestigio. De regreso, el club fue multado por las autoridades españolas por no haber acudido a la embajada ni haber exhibido la bandera española. Hay una fotografía del equipo en la que aparecen sonrientes embarcando por primera vez en avión, Vicente con su maleta al lado. Sus nietos conservan como una reliquia un regalo que se trajo de aquel viaje. Un disco de los Coros Rusos, totalmente prohibido por el régimen franquista, en el que aparecen varias dedicatorias y firmas. Son los amigos exiliados en Venezuela.

Txomin Rey Ciaurriz era el segundo de los tres. Jugó en el Alavés en la temporada 1930-31, donde destacó como centrocampista y fichó por el Athletic Club de Madrid –actual Atlético–, donde fue titular hasta 1934. Posteriormente retorna al Alavés como entrenador tras la reanudación de la liga una vez terminada la guerra, hasta 1941.

Vicente fallece en marzo de 1981. En el obituario firmado por Echeverría en Diario de Navarra afirma que el masajista supone un capítulo en la historia del club, destaca el enorme cuidado con que trataba a los jugadores antes y después de los partidos, tanto en lo físico como en lo humano, estableciendo una relación casi familiar y consiguiendo que los jugadores lo quisieran y respetaran. Respecto a otro obituario realizado por Manolo González, su hijo Juan José Rey Zúñiga reivindica la memoria de su padre, matiza que su padre era practicante, título conseguido por oposición en primer puesto, y que ejerció como tal en Osasuna hasta la contratación de un médico por parte del club en la década de los 60 con gran reconocimiento por parte de jugadores y empleados, pero que el club jamás le dedicó homenaje alguno.