Un total de 2.500 personas, según datos de la Delegación del Gobierno, se manifestaron este 1 de Mayo en Iruña convocadas por Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS) para denunciar lo que consideran una “guerra imperialista” y sus consecuencias sobre la clase trabajadora. La movilización se enmarca en las protestas del Día Internacional de los Trabajadores, en una jornada que volvió a llenar las calles de la capital navarra de reivindicaciones sociales y laborales.

La marcha partió a las 12.30 horas desde la Plaza de Toros y recorrió varias calles céntricas hasta concluir en la plaza de los Fueros, donde se congregaron los asistentes en un ambiente combativo. A lo largo del recorrido, los manifestantes corearon consignas como “Pase lo que pase, unidad de clase” o “Borroka da bide bakarra” (la lucha es el único camino), en una movilización que transcurrió sin incidentes reseñables.

En el acto final, los portavoces de EHKS, Ander Goiatxe y Garazi Navarro, centraron sus intervenciones en denunciar el papel de las potencias occidentales en los conflictos internacionales y en subrayar el impacto que, a su juicio, estas dinámicas tienen sobre la población trabajadora. Según afirmaron, la actual situación bélica global “profundiza el empobrecimiento de los trabajadores mientras garantiza los beneficios de las élites económicas”.

Los representantes de la organización pusieron como ejemplo el aumento de los precios de bienes básicos como los carburantes o los alimentos, que, según señalaron, “puede suponer una oportunidad de negocio para algunos sectores empresariales, pero para la mayoría social implica dificultades crecientes para llegar a fin de mes”. En este sentido, advirtieron de que la pérdida de poder adquisitivo se suma a otras problemáticas como la precariedad laboral o la inestabilidad en el empleo.

EHKS vinculó también el contexto internacional con la situación económica local, aludiendo a fenómenos como los ERTE, los cierres de empresas o la falta de rentabilidad en determinados sectores. A su juicio, estos procesos no pueden entenderse de forma aislada, sino como parte de una dinámica global marcada por la competencia económica y la escalada militar.

Durante su intervención, Goiatxe y Navarro defendieron que el capitalismo occidental atraviesa una “situación crítica” en la que busca mantener sus niveles de beneficio mediante el control de recursos estratégicos. En este marco, acusaron a países como Estados Unidos e Israel de desempeñar un papel central en los conflictos actuales, y criticaron igualmente la actuación de organizaciones internacionales como la OTAN o la Unión Europea.

Asimismo, la organización expresó su apoyo a lo que denomina “resistencia” de poblaciones afectadas por los conflictos en Oriente Próximo, al considerar que se encuentran en una situación límite. En paralelo, advirtieron del riesgo de que la respuesta a la crisis se aborde únicamente desde perspectivas locales o estatales, lo que, en su opinión, dificultaría hacer frente a problemas de carácter global.

Reforzar la solidaridad internacional

Frente a ello, EHKS hizo un llamamiento a reforzar la solidaridad internacional de la clase trabajadora y a avanzar en formas de organización política supranacional. Entre sus propuestas, plantearon la necesidad de impulsar un partido comunista a nivel europeo que permita “combatir en la misma medida” a lo que consideran su adversario político y económico.

La movilización concluyó con un mensaje de “unidad de clase” y de apuesta por la organización colectiva, en una jornada en la que distintas sensibilidades sindicales y políticas volvieron a salir a la calle en Iruña con motivo del Primero de Mayo, reflejando la diversidad de discursos y reivindicaciones presentes en esta fecha señalada del calendario laboral.