El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, proclamó a los cuatro vientos: “Será el mayor Mundial de la historia. Mucho más que un simple evento deportivo. Será, sencillamente, el mayor acontecimiento que la humanidad ha visto y verá”. Se refería a la próxima Copa del Mundo, que se celebrará el 11 de junio y el 19 de julio, donde por primera vez habrá tres países ejerciendo como anfitriones, Estados Unidos, México y Canadá. Para la BBC lo que está claro es que “el Mundial de fútbol 2026 será el más contaminante de la historia”. Así lo determina un informe elaborado por la cadena británica.
Precisamente la magnitud del evento es lo que provocará una huella ambiental de dimensiones considerables. La BBC recuerda que “un fan que vuele desde Londres y asista a cada partido recorrerá casi dos tercios de la circunferencia de la Tierra”. La cadena detalla así que este viaje implica recorrer cerca de 15.000 millas aéreas con un impacto de entre 3,4 y 3,5 toneladas de CO2 por persona, lo que equivale a calentar un hogar de clase media del Gran Bretaña durante 19 meses o a producir entre 34.000 y 35.000 bolsas de plástico. Por ejemplo, los vuelos entre Vancouver y Ciudad de México, ciudades sede, recorren 4.800 kilómetros, que es el doble de la distancia que separa a París de Estambul.
Insostenible para el planeta
La publicación sostiene que los científicos consultados aseguran que son datos “profundamente perturbadores” a la vez que garantizan que será la edición de la Copa del Mundo más contaminante de la historia. Para el Doctor Stuart Parkinson, de Scientists for Global Responsibility, estas cifras son “insostenibles para el planeta”.
Cabe recordar que además de los desplazamientos, esta edición albergará a 48 selecciones en lugar de las 32 que se dieron cita hace cuatro años en Catar. Esto implica un mayor número de desplazamientos de selecciones y también de aficionados. La distancia entre los países anfitriones es otro de los motivos, ya que diversos equipos deberán cambiar de país durante el transcurso de la competición. Y como recuerdan los especialistas consultados, los desplazamientos en avión suponen entre el 80% y el 90% del impacto medioambiental de un Mundial. El resto procede de otras fuentes de contaminación, como los alojamientos, el consumo de energía en estadios o la gestión de residuos.
"No tiene sentido"
Según el director ejecutivo de Scientists for Global Responsibility, la organización de un evento de este calado contradice la lógica. “No tiene sentido cuando miramos los impactos del cambio climático y estamos disparándonos más allá de los objetivos climáticos”, valora Stuart Parkinson. Precisamente el informe elaborado por su compañía dictamina que la huella ambiental de este Mundial podría ser de casi el doble que las últimas cuatro ediciones anteriores.
Así lo sostiene Brian McCullough, profesor de la Universidad de Michigan, quien expuso en The Conversation que “la Copa Mundial ampliada podría generar más de 9 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente, casi el doble del promedio de los últimos cuatro Mundiales”.
La FIFA pone en marcha iniciativas
La FIFA no omite que este torneo tendrá un impacto climático, por lo que llevará a cabo programas de plantación de árboles, de reciclaje o de reducción de residuos. Además, aconseja emplear el transporte, recurrir a vehículos eléctricos o no malgastar agua. Sin embargo, se trata de medidas insuficientes, a juzgar por los analistas. Por otro lado, también existen iniciativas de grupos de aficionados, que pretenden concienciar sobre la contaminación.
El caso de contaminación del Mundial de 2026 no parece que será el último, puesto que la siguiente edición se disputará de nuevo con tres países organizadores, España, Portugal y Marruecos, y está previsto que los partidos inaugurales se disputen en Uruguay, Argentina y Paraguay, como homenaje al centenario de la primera Copa del Mundo, que se disputó en Uruguay.