Las elecciones municipales de marzo en Iparralde le auparon a la alcaldía de Kanbo, una localidad de fuerte simbolismo político, y le abrieron la puerta a la vicepresidencia de la Mancomunidad Vasca de Iparralde, la principal institución de Euskadi norte que aglutina a los tres territorios vascos al otro lado de la muga (Lapurdi, Baxenafarroa y Zuberoa) y a sus 158 municipios. Peio Etxeleku ya era muy conocido por su amplio recorrido en el mundo de la empresa en Iparralde y Gipuzkoa, especialmente en el sector agroalimentario. Ahora su figura se ha proyectado aún más con su irrupción estelar en la escena política y ha situado a su partido, EAJ/PNB en la primera línea de la política de Iparralde.
¿Esperaba ganar en Kanbo con la facilidad con la que lo hizo?
—No, en absoluto. Yo me consideraba un outsider porque el alcalde que volvía a presentarse a las eleccionestenía un electorado fuerte y,además, pensaba que la izquierda era más potente que lo que ha sido al final. Hemos demostrado que, con un proyecto más agrupador, con personas de diferentes sensibilidades, gente que se consideraba más de derecha, otros de izquierda, otros de izquierda abertzale y yo también, por supuesto del PNV, se puede trabajar de manera muy profunda, muy fina. Y nos ha salido bien. En el fondo del proyecto probablemente el 70% lo compartíamos con la lista de la izquierda abertzale, en toda la parte referida a la cultura vasca, euskera y la vivienda, la preservación de las tierras agrícolas,
¿Y más allá de la izquierda abertzale?
—Se ha demostrado que con un discurso probablemente más moderado, más concreto, menos ideologizado, menos dogmático y una manera de ir a buscar a la gente diciéndole ‘mira vamos a trabajar conjuntamente’ hemos obtenido un buen resultado. Esto ha sido una sorpresa y esa va a ser la manera de EAJ/PNB de afrontar los diferentes comicios a los que se puedan presentar (cantonales, departamentales, regionales, generales, europeas): buscar aliados porque por sí solo parece que no tiene votos suficientes o electorados suficientes.
¿En todas las elecciones?
—Dependerá un poco del tipo de elección, porque es evidente que las elecciones municipales son las que más cuentan en nuestro ámbito político, ya que están ligadas a las elecciones en la Mancomunidad. Para nosotros lo más importante son las elecciones municipales. Ahora se ha demostrado, incluso en una zona no tan euskaldun como Kanbo, que es un mini Iparralde, donde los euskera hablantes representan un 22% de la población, que es la proporción general que tenemos en Iparralde.
¿Y para otro tipo de elecciones?
—Esa puede ser una opción, la de ir a buscar algunas alianzas para acelerar nuestra capacidad de obtener electos, exactamente como lo ha hecho EH Bai con los socialistas franceses, porque en realidad hoy trabajan en alianza, pero ese tipo de coalición para las elecciones cantonales y también en las regionales porque en estas hay que presentarse en todos los departamentos de la región de Nueva Aquitania. Hacen falta casi 200 candidatos, lo cual es imposible para un partido como el PNB. La posibilidad de hacer alianzas multiplicaría la capacidad de tener nuestros electos propios, clave para seguir nuestra progresión en el panorama político.
¿Alianzas con quién?
—Descartamos totalmente a los extremos, de izquierda como de derecha, gente como la France Insumisa o gente como el RN es imposible. Aparentemente los socialistas han hecho su elección, podrían cambiar. A mí me gustaría hablar con ellos, pero a día de hoy veo que están apostando por otras opciones. Después nos queda el centro derecha francés, lo que queda del partido de Macron, los ecologistas moderados…
En Hegoalde su partido lleva una dinámica contraria.
—Es el caso también para nosotros. En eso estamos alineados, pero no tiene nada que ver esa elección de la Mancomunidad, aunque eso se ha leído o traducido así en Hegoalde. Pero no tiene nada que ver con una alianza entre dos partidos, nada que ver. En realidad, Alain Iriart (el presidente de la Mancomunidad, de EH Bai) se ha presentado en todas sus reuniones diciendo que no era el candidato designado por su partido, que, por supuesto, pertenecía a EH Bai, pero que iba por su cuenta y que no era una candidatura ligada a un partido. Yo también he explicado que en mi candidatura, evidentemente formaba parte del PNB, pero que no había sido mi candidatura el fruto de un proceso de designación interno, y al final hemos presentado un proyecto para la Mancomunidad que era bastante similar.
¿Por qué retiró su candidatura en la segunda votación a presidente de la Mancomunidad y ofreció sus votos a Iriart?
—Hay diferentes razones que han hecho que Iriart haya salido delante de mí, pero hay que decir también que durante el mandato pasado yo he trabajado conjuntamente con él de manera permanente. Todas las semanas hablábamos, nos coordinábamos, porque la visión que teníamos en el funcionamiento de la Mancomunidad con Jean Renè Etchegaray, y en su estrategia, o mejor dicho, su falta de estrategia o de ambición para un territorio equilibrado, nos acercaba mucho. Finalmente, como la diferencia de votos era bastante importante, 50 para mí y 80 para èl, hacía que si quería elegir una solución eficaz, había que decidir descartar la opción de Etchegaray (el anterior presidente) y por eso lo hice como posición personal. No he dicho que era la opción ni de un partido ni de un grupo a nivel personal. No es una alianza entre partidos, no tiene nada que ver con eso. Hay que subrayar que probablemente la mitad de los electos de EH Bai en el mandato anterior han seguido o han votado de manera sistemática a favor de Etchegaray, cuando la otra mitad, que estaba encabezada por Alain Iriart, votaba de manera un poco más crítica o a veces más en contra. Como el grupo que había formado yo.
¿Tiene el PNB margen de crecimiento?
—No ha tocado techo, tiene mucho margen.
¿Hasta dónde?
—Yo me marqué como objetivo hace cinco años cuando entré como presidente del Ipar Buru Batzar, que a cinco o diez años teníamos que ser el partido central, el partido con el que había que contar para ganar o perder una elección. Y hay dos ejemplos en los que esto ya lo hemos logrado. La elección de Pello Dufoe como diputado o como miembro del Congreso en París y la última elección para la Mancomunidad Vasca. Si seguimos siendo atractivos para los líderes locales, sean económicos, asociativos, culturales, de territorio, y seguimos convenciéndoles de que somos capaces de fomentar un proyecto euskaldun, pragmático y orientado a resultados, podemos ser el primer partido en Iparralde dentro de los 10-15 años.
¿No exagera un poco viendo el pequeño respaldo electoral actual?
—En absoluto, y la experiencia de Kanbo ahora me reafirma. Hasta el día de hoy no había hecho una prueba de laboratorio. En Kanbo lo hemos logrado, eso quiere decir que con líderes que permiten y que saben explicar y saben convencer a la gente, podemos alcanzar ese espacio, porque los partidos franceses clásicos ya están un poco agotados. Y además la generación de líderes que siguen a día de hoy, dentro de 5-10 años, van a desaparecer del panorama político.
¿Cómo valora los resultados de su partido, del PNB, en el resto de municipios de Iparralde? Tampoco es que hayan sido demasiado boyantes.
—No, pero hay que leerlos también teniendo en cuenta que nadie se ha presentado bajo una sigla de partido. Nadie. Hemos forjado pactos de coaliciones. Más o menos hemos mantenido el mismo nivel de electos. Pero la diferencia es que habíamos creado ese grupo de gente muy cercana a nosotros, un espacio en el cual espero seguir reclutando a alcaldes y electos.
¿Cuál va a ser el mensaje del PNB: abertzale, independentista, humanista, centrista...?
—Va a ser abertzale, humanista y, yo diría también, pragmático. EH Bai o EH Bildu ha olvidado que la riqueza que permite sostener un modelo social solidario se basa sobre todo en las empresas y su capacidad de generar riqueza. Nosotros abogamos por una economía fuerte que genera riqueza, que trabaja sobre su resiliencia, y en esto hay un reto ecológico muy fuerte. Eso va a permitir tener políticas públicas con ambición, pero la base de todo es la economía. Somos los únicos que tenemos ese discurso.
¿Deberían reforzarse los lazos a ambos lados de la muga en todos los planos?
—Sí, en todos los planos. Uno de mis proyectos de vida y de mi compromiso público como privado, como empresario, va por ahí. Yo abogo por nuestra capacidad a corto medio plazo de buscar proyectos que permitan vislumbrar la reunificación de Euskal Herria, probablemente antes de una independencia. Dada la complementariedad que hay entre los tres territorios administrativos (Iparralde, CAV y Navarra), el reto de los responsables políticos de ambos lados de la muga a nivel económico, pero también a nivel cultural, de la educación, de la formación superior, etc., es fomentar esos proyectos, pero no proyectos institucionales, sino entre diferentes agentes y actores.
¿Ve posible eso con el sistema político-institucional que rige en la Comunidad Autónoma Vasca?
—Sí, pero es necesaria una voluntad de generar proyectos concretos, un poco desideologizados, de acordar colaboraciones entre empresas, entre centros de formación, entre asociaciones de cultura, de deporte, etc., para así contribuir a crear o a reforzar esa conciencia de nación. Uno de los reproches que puede hacerse a la gestión de Etchegaray en estos 10 años es que la cooperación transferencial se ha limitado a operaciones de comunicación, sin concreciones. Ahora tenemos que pasar a otra escala. Probablemente menos fotógrafos y periodistas y más proyectos concretos.
¿Usted abogaba por una mayor descentralización?
—Sí, en toda la Mancomunidad.
¿Y eso cómo se hace?
—Simplemente haciendo un nuevo pacto entre nosotros y dando a los polos territoriales más capacidad de decisión, tanto a nivel de los proyectos que tienen que desarrollar en las subpartes de Iparralde, como en la gestión de los equipos de agentes. Y todo eso a través del traspaso de una parte importante del presupuesto.
¿Lo permitirá el Estado francés?
—El bloqueo no es del Estado francés, está más bloqueado por el jacobinismo bayonés. Y eso es una decisión interna de la Mancomunidad. Si los electos deciden que el 30, 40 o el 60% del presupuesto va a ser gestionado y decidido por cada polo territorial, se puede poner en marcha mañana.
La Mancomunidad de Iparralde opera con una veintena de competencias. ¿Van a intentar ampliarlo?
—En el sistema legal francés, hemos alcanzado al nivel máximo que podíamos alcanzar.
¿Se ve como vicelehendakari de Iparralde?
— El presidente de la Mancomunidad no tiene el mismo nivel de poder que el lehendakari de la CAV, tiene muchos más poderes.
¿Van a intensificar la interlocución con el lehendakari y con la presidenta de Navarra?
—Pienso que sí, y yo abogaré por ello. Pero más allá de lo institucional, la clave es desarrollar proyectos concretos.