Hierbas aromáticas como la albahaca, el cilantro, el tomillo, el eneldo, el romero y, por supuesto, el perejil, son el alma de muchos platos, a los que enriquecen con sus propiedades naturales. Pero para ello, es indispensable que estén frescas.

Gracias a ellas, arroces, estofados, cremas de verduras y tantos otros platos, con solo un toque de estas hierbas se transforman y alcanzan otro nivel. También las infusiones cobran vida al añadirlas, como en el caso de la hierbabuena, por ejemplo.

Aportan un sabor único y distintivo

Sin duda, aportan un sabor único y distintivo a la comida, desde una ensalada hasta una sopa o una salsa. Eso sí, dependiendo del fin al que vayas a destinarlas se recomienda guardarlas de una forma u otra.

Cada hierba aromática pone su sello en el sabor final del guiso. Pexels

Para comerlas al natural, aliñadas en una ensalada, o incluso si vas a recurrir a ellas para decorar un plato, lo mejor es optar por un método que las mantenga frescas el mayor tiempo posible, mientras que si se utilizan para guisos como caldos, sopas o salsas cocidas, incluso se pueden congelar.

Siguiendo estos tips podrás guardarlas adecuadamente para que se mantengan en estado óptimo durante más días. Así siempre las tendrás a punto para su uso en la cocina.

Unos trucos infalibles

Antes de decidir cómo guardar las hierbas aromáticas en casa, es importante quitar las partes mustias o con manchas y lavarlas con agua fría y una cucharada de vinagre en cuanto llegues del mercado o, nada más cortarlas, si tienes la suerte de poder recogerlas directamente del huerto. A continuación hay que centrifugarlas bien para que suelten el agua y se sequen.

Antes de guardar las hierbas frescas hay que lavarlas bien. Pexels

Después se recomienda cortar los tallos en el caso del perejil y del romero, y separar las hojas de los tallos en el caso de la albahaca y la hierbabuena. En este proceso ten presente que los tallos no se tiran porque proporcionan mucho aroma.

  • En la nevera:

Una opción es envolverlas suavemente con una servilleta de papel humedecida y colocarlas dentro de una bolsa de plástico con cierre antes de guardarlas en la nevera.

Otra posibilidad es es guardar las hierbas en un recipiente con agua en la nevera, como si fueran un ramo de flores. El agua se debe cambiar cada semana para mantener la frescura. Cuando las necesites, puedes ir recortando los trozos que precises.

Igualmente se pueden almacenar en frascos de cristal, previamente lavados y esterilizados. Guarda en cada tarro una hierba diferente, sin mezclarlas. Lo ideal es colocar en la base de los frascos un trozo de papel de cocina doblado en dos o en cuatro partes, rellenar con las hierbas aromáticas de que se trate y cubrir con otro trozo de papel de cocina doblado. Después pon la tapa del frasco y guárdalo en la nevera, donde el plazo aproximado de conservación es de dos, tres e incluso cuatro semanas dependiendo del tipo de hierba aromática.

Puedes almacenar las hierbas en frascos de cristal, previamente lavados y esterilizados. Pexels

  • En el congelador:

Si las congelas pueden durar desde tres hasta seis meses. El método para que se mantengan perfectas mucho tiempo es congelarlas en forma de cubitos de hielo.  Para ello, pícalas y mézclalas con un poco de aceite de oliva.

Estos cubitos serán ideales para usar en comidas que lleven aceite, como sopas, guisos del tipo de estofados, arroces o carnes y pescados a la plancha. Además, tendrás la dosis justa en cada cubito, con la comodidad que esto supone a la hora de cocinar y a la vez para no desperdiciarlas.

¿Sabías que...

Se han identificado hasta 5.000 especies de hierbas que tienen aplicaciones medicinales

O bien puedes proceder de la siguiente forma: separa las hojas de los tallos, ponlas en una jarra o vaso de la batidora, añade un buen chorro de aceite de oliva, un pequeño vasito de agua y tritura y rellena las cubiteras. Deja que permanezcan en el congelador un mínimo de seis horas.

Una vez congelado, desmoldar y pasar para una bolsa todos los cubitos, de modo que ocupen menos espacio en el congelador.

Congelarlas en forma de cubitos de hielo resulta muy práctico. Pexels

Si te gusta tomar infusiones a media tarde, ten siempre a mano cubitos de hierbabuena fresca picada, listos para usar directamente desde el congelador, será mano de santo para intensificar el sabor.

En el siguiente vídeo te enseñan cómo conservar las hierbas aromáticas:

Los métodos de conservación más recomendables…

En cualquier caso, como pauta general, para el apio, cilantro, perejil o menta es preferible el método del ramo . Es suficiente con cortar los tallos, colocarlos en un frasco con un poco de agua, cubrir las hojas con una bolsa de plástico y guardarlo en el frigorífico.

Por su parte, el método del envoltorio va mejor para hierbas con hojas.

Y en el caso concreto de la albahaca, esta se conserva mejor a temperatura ambiente en un vaso de agua, lejos de la luz directa, ya que el frío de la nevera la ennegrece.

El perejil se conserva bien en ramo Pexels

Fuentes de beneficios

Cada una de las hierbas aromáticas tiene sus propios beneficios para el organismo. Te indicamos las propiedades de las más utilizadas:

Albahaca: antinauseas, carminativo (favorece la disminución de la generación de gases en el tubo digestivo).

Árnica: antiséptico y antiinflamatorio.

Cilantro: antimicrobiano.

Eneldo: antibacteriano.

Los beneficios de las plantas herbáceas se conocen desde la antigüedad. Pexels

Hoja de laurel: antigastritis.

Manzanilla: antiespasmódico, antiséptico ocular.

Te puede interesar:

Menta: digestivo, antimicrobiano y antioxidante. Ayuda también a disminuir las náuseas al masticarse.