Italia encara su reapertura entre dudas y las críticas de diversos sectores

Las religiones y las peluquerías ponen el grito en el cielo por ser los últimos que podrán abrir

27.04.2020 | 20:41
Un librero napolitano espera la llegada de clientes a su librería

Italia iniciará su desbloqueo el 4 de mayo, pero los planes del Gobierno fueron hoy muy criticados por quienes deberán seguir cerrados para contener la pandemia, como las iglesias o las peluquerías, mientras los contagios siguen a la baja.

El primer ministro, Giuseppe Conte, ha decretado que el 4 de mayo se reactiven las manufacturas, la construcción y el comercio mayorista, eso sí, con medidas de seguridad contra el coronavirus.

También se aligerarán las restricciones de movimiento: habrá que seguir confinado, pero se podrá salir de casa para hacer deporte manteniendo un metro de seguridad entre personas, para funerales con menos de 15 personas y también para visitar a "parientes".

Esta última cuestión, entre otras, ha suscitado las dudas. En el primer artículo del texto se lee que quedan permitidos los traslados por trabajo, salud, urgencias y para ver a "algún pariente siempre, que se respete la distancia de seguridad" y se use mascarilla.

Pero, por ejemplo, ¿son los novios un pariente? El Gobierno ha apuntado que esa calificación engloba a "cónyuges o parejas estables", y en los próximos días emitirá una nota para aclarar la cuestión.

CRÍTICAS DE LOS ÚLTIMOS EN ABRIR

La "fase de convivencia con el virus" seguirá el día 18 de mayo con la reapertura del comercio minorista, museos, bibliotecas, y llegará al 1 de junio, cuando será el turno de bares, restaurantes, peluquerías, centros de estética, barberías y espacios de masajes.

Precisamente, el Gobierno recibió las críticas de las peluquerías, que no entienden por qué se retrasa un mes su reapertura.

Muchos esteticistas lamentaron en redes sociales que de este modo se les aboca a cerrar definitivamente, a pesar de las ayudas que el Gobierno ha aprobado para las pequeñas empresas.

El secretario general de la Unión de Artesanos, Marco Accornero, apuntó que "se está penalizando innecesariamente a este sector" y aseguró que se podría también atender con mascarillas y guantes y recibir a menos clientes para evitar aglomeraciones.

Y advierten además de que mantener el cierre solo agravará otra de sus preocupaciones: la proliferación de peluqueros ilegales que atienden a domicilio y, claro, a escondidas de las autoridades.

LAS RELIGIONES QUIEREN ABRIR SUS TEMPLOS

También permanecerán cerrados los templos, y la primera en reaccionar fue la Conferencia Episcopal italiana, que ha exigido al Gobierno que respete la libertad de culto y permita las misas, en un duro comunicado.

"Los obispos italianos no pueden aceptar que tengan que ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto. Debería estar claro que el compromiso de servir a los pobres, tan importante en esta emergencia, proviene de una fe que debe poder alimentarse de sus fuentes, en particular de la vida sacramental", se lee en la nota.

La decisión de mantener cerradas las iglesias ha suscitado cierta división en el Ejecutivo, y las dos ministras del partido de Matteo Renzi, la de Igualdad de Oportunidades y Familia, Elena Bonetti, y la de Agricultura, Teresa Bellanova, lo ven "incomprensible".

La comunidad islámica se puso del lado de los católicos, por considerar la medida "una insensibilidad hacia los creyentes", como dijo el presidente de la Comunidad Religiosa Islámica Italiana, el imam Yahya Pallavicini, en declaraciones a la agencia Ansa.Y denunció que el Gobierno ni siquiera les haya consultado.

Por contra, la presidenta de la comunidad hebrea italiana, Noemi Di Segni, ha llamado a evitar polémicas y ha adelantado que los judíos respetarán "escrupulosamente" las normas del Gobierno, al que elogió por su "gran realismo y sentido de responsabilidad".

LA RESPUESTA DEL PRIMER MINISTRO A LAS CRÍTICAS

Conte acudió este lunes por primera vez al norte del país, el epicentro de la pandemia, y antes de entrar en la delegación del Gobierno en Milán reconoció que ya esperaba estas críticas, pero dijo que las condiciones actuales "no permiten volver a la normalidad".

"Esta es la fase de la convivencia con el virus, no de la liberación. Este Gobierno no busca la aprobación, sino que quiere hacer lo justo, aunque esto desagrade a los ciudadanos", sostuvo.

Además, expresó el máximo respeto del Gobierno al derecho constitucional de la libertad de culto y prometió un protocolo de "máxima seguridad" para permitir a los fieles participar en misas, para lo que espera la colaboración con la Conferencia Episcopal.

Conte visitará las ciudades lombardas de Milán, Bérgamo y Brescia y espera también acudir al municipio de Codogno, donde se registró el primer contagio autóctono el 21 de febrero, el comienzo de la crisis.