LONDRES. Natalya Antyukh recuperó para Rusia el título olímpico de los 400 metros vallas 32 años después, al término de un cerrado mano a mano con la estadounidense LaShinda Demus, campeona mundial de la distancia.

Desde los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, cuando venció Irina Privalova, ninguna atleta rusa había ganado el título olímpico de las vallas largas. Y en aquella ocasión no hubo atletas estadounidenses en liza, ya que el coloso americano planteó un boicot al gigante ruso y se negó a participar en la cita moscovita.

La vallista de Leningrado, que fue medallista olímpica de bronce en los Juegos de Atenas de 2004 pero en la prueba de los 400 metros lisos, resistió el acoso postrero de la norteamericana para vencer con su mejor marca personal (52,70) y una ventaja de siete centésimas sobre su adversaria, por lo que el final resultó agónico para ambas.

LaShinda Demus, por la calle seis, fue en cabeza desde la salida pero en la última curva Antyukh se emparejó con ella, la sobrepasó en el penúltimo obstáculo y en el tramo liso hasta la meta hizo inútiles los esfuerzos de la estadounidense por volver a darle caza. Supo aguantar la ventaja que había adquirido después de la última valla e impidió que Demus la adelantara.

La medalla de bronce, con un tiempo de 53,38, fue para la checa Zuzana Hejnova, que no tuvo problemas para escalar hasta el tercer escalón del podio después de que, en las semifinales, la campeona olímpica, la jamaicana Melaine Walker se hubiera quedado por el camino contra todo pronóstico.

Para hacerse con la preciada medalla de oro, la atleta rusa tuvo que ofrecer ayer su mejor versión, en el momento preciso y en el mejor de los escenarios. Natalya Antyukh tenía un difícil reto por delante, pero se esforzó al máximo para firmar la mejor marca personal de su carrera (52,70) y batir a otra de las favoritas al título olímpico. El esfuerzo realizado le valió como premio recuperar una medalla de oro en los 400 vallas que Rusia no ganaba de 1980.