- Deportivos (coupés y descapotables), 6 modelos: McLaren W1, McLaren Artura, Mercedes AMG One, Mercedes CLE e300 Coupé, Mercedes AMG-GT E Performance Coupé, Koenigsegg Gemera.
- Compacto, 10 modelos: Peugeot 308 Plug-in Hybrid, Opel Astra Plug-in Hybrid, Volkswagen Golf eHybrid, Seat León eHybrid, Cupra León eHybrid, DS Nº4 Plug-in Hybrid, Audi A3 Sportback TFSIe, Audi A3 Allstreet TFSIe, Mercedes A250e, Kia XCeed PHEV.
- Berlina, 17 modelos: BYD seal 6 DM-i, Peugeot 408 Plug-in Hybrid, Skoda Superb iV PHEV, BMW 330e, Audi A5 eHybrid, Mercedes C300e, Mercedes C300de, Mercedes E300e, Mercedes E300de, BMW 530e, Audi A6 eHybrid, Denza Z9GT DM, Audi A8 TFSIe, Mercedes S450e (corto y largo), BMW 760e, Porsche Panamera 4 E-Hybrid, BMW M5, Mercedes AMG-GT E Performance 4p.
- Familiar, 17 modelos: BYD Seal 6 DM-i Touring, Peugeot 308 SW Plug-in Hybrid, Opel Astra Sports Tourer Plug-in Hybrid, Seat León Sportstourer Plug-in Hybrid, Cupra León Sportstourer Plug-in Hybrid, Volkswagen Passat Variant eHybrid, Skoda Superb iV PHEV, Volvo V60 Recharge, Audi A5 Avant eHybrid, Mercedes C300e Estate, Mercedes C300de Estate, Mercedes E300e Estate, Mercedes E300de Estate, BMW 530e Touring, Audi A6 Hybrid Avant, Volvo V90 Recharge, BMW M5 Touring,
- Comercial/monovolumen, 9 modelos: Volkswagen Caddy eHybrid, Ford Transit Custom PHEV, Ford Tourneo Connect PHEV, Ford Grand Tourneo Connect, Mercedes B250e, BMW 225e/230e, Denza D9 DM-i, Volkswagen Caravelle eHybrid, Volkswagen Multivan eHybrid.
- Pick-up, 2 modelos: Ford Ranger PHEV, Santana 400 PHEV.
- SUV, 63 modelos: BYD Atto 2 DM-i, Leapmotor B10 REEV Hybrid, Geely Starray, Toyota C-HR Plug-in Hybrid, BYD Seal-U DM-i, DFSK E5, Ebro S700, MG HS PHEV, Bestune Joyee, Ford Kuga PHEV, Jeep Compass PHEV, Skoda Kodiaq iV PHEV, Peugeot 3008 Plug-in Hybrid, Jaecoo 7 SHS PHEV, Citroën C5 Plug-in Hybrid, Opel Grandland Plug-in Hybrid, Lynk&CO 01, Peugeot 5008 Plug-in Hybrid, Kia Niro PHEV, MG S9, Cupra Formentor eHybrid, Hyundai Tucson PHEV, Volkswagen Tiguan eHybrid, Cupra Terramar eHybrid, Alfa Romeo Tonale Plug-in Hybrid, Ebro S800 PHEV, Ebro S900 PHEV, Toyota RAV4 Plug-in Hybrid, Volkswagen Tayron eHybrid, Renault Rafale Hyper Hybrid E-Tech, Mazda CX-60 PHEV, Honda CR-V Plug-in Hybrid, Lynk&CO 08, Mitsubishi Outlander PHEV, Suzuki Across PHEV, Audi Q3 eHybrid, Audi Q3 Sportback eHybrid, BMW X1 xDrive 25/30e, Mazda CX-80 PHEV, Hyundai Santa Fe PHEV, Range Rover Evoque PHEV, Lexus NX 450h, Volvo XC60 Plug-in Hybrid, BMW X3 30e, Mercedes GLC 300e, Mercedes GLC 300e Coupé, Audi Q5 e-Hybrid, Jeep Wrangler PHEV, Volkswagen Touareg eHybrid, Lexus RX 450h+, Range Rover Velar, Audi Q7 TFSIe, Volvo XC90 T8, Defender PHEV, Mercedes GLE 400e/350de, Mercedes GLE Coupé, Audi Q8 TFSIe, BMW X5 50e, Range Rove Sport PHEV, Porsche Cayenne e-Hybrid, Porsche Cayenne Coupé e-Hybrid, BMW XM, Bentley Bentayga Hybrid.
Hibridos enchufable: ¿Lo mejor… o lo peor de dos mundos?
Hay un amplio sector del mercado que considera que un modelo que incluye un motor térmico y otro eléctrico alimentado por una gran batería, puede ser el vehículo ideal en el mercado actual; sin embargo, también hay muchos que lo consideran ‘un quiero y no puedo’ hacia la electrificación total. ¿Quién tiene razón?
El director general de Polestar Australia, Scott Maynard, declaró recientemente en una entrevista que los PHEV -plug-in hybrid vehicle- son “lo peor de dos mundos” y lo argumentaba diciendo que combinan toda la complejidad de un sistema eléctrico con toda la complejidad de un motor de combustión, lo que se traduce “en más peso, más mantenimiento y más puntos de fallo”. Y aunque cada cual es libre de dar su opinión, resulta cuando menos curioso que venga de alguien que trabaja para una marca sueca que debutó en los mercados, precisamente, con un modelo dotado de dicha tecnología de propulsión: el Polestar 1, si bien es cierto que en la actualidad ya solo disponen de modelos 100% eléctricos.
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La cuestión es que sus declaraciones, bastante contundentes, nos han servido para plantear esa misma cuestión y poder llegar a algún tipo de conclusiones; y como suele ocurrir en este tipo de situaciones, el resultado final no es ‘blanco’ o ‘negro’, sino que hay matices.
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Hay que destacar, antes de nada, que los vehículos con este tipo de propulsión híbrida enchufable viven un momento ‘dulce’ en nuestro mercado; de hecho, cabe recordar que en 2025, las ventas de estos vehículos llegaron a las 130.567 unidades, un 118,7% más que en el mismo periodo del año anterior. La cuota del acumulado del año fue del 9,52%; la tendencia se mantiene en el primer trimestre de 2026, donde se han sumado otras 35.740 unidades (lo que supone un incremento del 11,89% respecto a los tres primeros meses del año pasado). Por supuesto, en todos los casos hablamos de cifras récord en la serie histórica.
Estas son algunas de las ventajas de contar con una flota de vehículos 100% eléctricos
En los datos se aprecia un fenómeno que ha comenzado a impactar en el mercado, pero aun no de pleno: hablamos de la irrupción de las marcas chinas, todas ellas con uno o varios híbridos enchufables dentro de su oferta de modelos; teniendo en cuenta que en este 2026 llegarán aún más contrincantes (como Lepas, Geely, Exlantix, GWM, Changan Automobile…), lo más probable es que las cifras aumenten cada vez más. Con todo, dentro del ranking de los modelos con este tipo de propulsión destaca el Toyota C-HR; un japonés que, sin ser el más barato, amplio o con mayor autonomía eléctrica, se sitúa como el más vendido… seguramente por la confianza que los clientes tienen en la marca.
Algo parecido se podría decir de los modelos premium (de Audi, BMW o Mercedes) que también tienen alguno de sus modelos situados dentro del ‘top ten’. Una vez que hemos hecho un rápido repaso de la situación actual, toca responder a todas las cuestiones o dudas que surgen cuando se habla de este tipo de coches. Con toda la información, podremos responder a la pregunta que nos hacíamos en el titular de este reportaje: ¿los híbridos enchufables son lo mejor… o lo peor de dos mundos?
¿Cuáles son los SUV híbridos enchufables que tienen mayor autonomía?
¿De qué tipos hay y cómo funcionan?
Podríamos decir que existen híbridos enchufables ‘convencionales’ y, por otro lado, eléctricos con autonomía extendida. Los primeros son la gran mayoría en el mercado actual y, a su vez, se puede hacer una división, ya que los hay que emplean un motor de gasolina para la parte térmica y los que recurren al diésel. Aquí, de nuevo, hay ya casi un ‘monopolio’ por parte de los de gasolina; de hecho, apenas si quedan un par de modelos de Mercedes (en los Clase E o GLE) que recurren al gasóleo en su implementación mecánica; y en el pasado tampoco fue muy distinta la situación, pues tan solo Volvo con sus S60/V60 de la anterior generación ofrecía una solución parecida.
Centrándonos en los híbridos enchufables de gasolina, funcionan como un sistema que combina un motor térmico convencional con uno o varios motores eléctricos alimentados por una batería de gran capacidad. La diferencia esencial respecto a un híbrido autorrecargable es que aquí la batería no depende solo de la frenada regenerativa o del motor de combustión: también se puede cargar enchufándola a la red eléctrica, lo que permite recorrer distancias significativas en modo totalmente eléctrico.
En el día a día, el coche arranca casi siempre en modo eléctrico. La batería, que suele ofrecer entre 40 y 100 kilómetros de autonomía real según el modelo (aunque cada vez son más coches los que superan la segunda cifra), permite cubrir desplazamientos urbanos del día a día sin consumir gasolina. En este escenario, el vehículo (que siempre incluye cambio automático o algún tipo de transmisión sin marchas) se desplaza con suavidad y silencio, aprovechando la energía almacenada durante la carga doméstica o en un punto público. Mientras la batería tenga suficiente carga o no se demanden las máximas prestaciones (por ejemplo, una aceleración repentina en una situación comprometida, como un adelantamiento), el motor de gasolina permanece apagado y el coche se comporta como un eléctrico puro.
Gasolina, diésel, eléctrico, híbrido… ¿qué alternativa es la mejor?
Cuando la batería se agota o el conductor demanda más potencia de la que el motor eléctrico puede ofrecer por sí solo, entra en juego el motor de gasolina. Su papel puede variar según la arquitectura del vehículo: en algunos modelos impulsa directamente las ruedas; en otros actúa como generador para producir electricidad e ir ‘llenando’ la batería (si nunca mueve las ruedas es cuando se podría hablar de ‘eléctrico de autonomía extendida’). En ambos casos, el objetivo es mantener la eficiencia y que, de esta forma, tanto los consumos como las emisiones resulten reducidas..
La frenada regenerativa también contribuye a recuperar energía, aunque su papel es secundario frente a la recarga enchufable. El resultado es un vehículo capaz de combinar trayectos eléctricos diarios… con la autonomía en viajes largos y la rapidez de repostaje de un coche de gasolina, sin exigir cambios en la forma de conducir.
¿Cuándo aparecen los híbridos enchufables?
Podemos considerar que el primer fabricante en ofrecer un modelo de este tipo en los mercados occidentales fue Chevrolet con la primera generación del Volt (algo que sucedió en el año 2010), que en Europa también se comercializó como Opel Ampera. Aquel modelo es de los que hemos denominado ‘eléctrico de autonomía extendida’, ya que era un coche donde el trabajo de impulsar al vehículo era responsabilidad, casi la mayor parte del tiempo, de un motor eléctrico de 151 CV; además, esta berlina media disponía de otro propulsor 1.4 gasolina cuya misión era recargar la batería de 10,4 kWh de capacidad útil.
Esta última también se podía cargar conectándose con un enchufe a la red eléctrica, ya fuese en casa o en uno de los escasos puntos de recarga públicos que había por aquel entonces (hace 15 años), durante unas cuatro horas (solo admitía ‘carga lenta’). En conjunto, el Volt con la batería ‘llena’ podía recorrer unos 60 km en modo 100% eléctrico y, posteriormente, otros 500 km con los 35,2 litros del depósito asociado al motor de gasolina haciendo funcionar un segundo motor eléctrico que recargaba la batería.
Como curiosidad, la ya popular firma china BYD dispuso casi un par de años antes que Chevrolet de un coche con esa misma tecnología: se trataba del F3DM, una berlina media de 4,5 metros de largo y motor de 170 CV que en su país de origen se lanzó a finales de 2008 y que, incluso, llegó a vender alguna unidad en España entre los años 2011 y 2012; en estos cerca de 18 años, BYD ha sido quien más híbridos enchufables ha fabricado en la historia, con 7,7 millones de unidades.
BYD quiere contar con su propia red de supercargadores
Con todo, podría decirse que el modelo que realmente popularizó esta tecnología en nuestro mercado fue el Mitsubishi Outlander PHEV, dotado de propulsión híbrida enchufable, elevada potencia (203 CV), amplio equipamiento y, aún así, un precio muy razonable (unos 34.500 euros con el acabado más básico). Hablamos del año 2013, un poco antes de que se iniciase la venta de los Audi A3 e-tron o del Volkswagen Golf GTE, dos compactos que a pesar de tener un tamaño, un equipamiento y una potencia que no eran superiores a las del Mitsubishi, sí que eran más costosos.
Y en la actualidad… ¿cuántos modelos de este tipo se pueden adquirir en Euskadi?
El ritmo de novedades se ha ido incrementando de una forma exponencial en el último lustro hasta el punto de que, en la actualidad, hay más de 120 modelos que disponen de esa tecnología, con rangos de precios que oscilan entre los 26.000 y más de 240.000 euros; prácticamente están representados todos los segmentos del mercado, salvo los urbanos o los descapotables. Los más populares son, sin duda, los SUV de todos los tamaños, que concentran más de la mitad de modelos híbridos enchufables que se ofrecen en la actualidad. Por segmentos, así quedaría dividida la oferta de modelos dotados de este tipo de tecnología.
¿Cuáles son las ventajas que aportan?
Tiempos de recarga cada vez más rápidos: Hasta hace no demasiado tiempo, los híbridos enchufables solo se podían recargar en tomas lentas, por el hecho de que eran coches que, por su tamaño de batería, se cargaban sin dificultad en casa y por la noche. Sin embargo, como las baterías (y, con ello, la autonomía eléctrica) de este tipo de coches no paraba de aumentar (ya las hay que superan los 30 kWh, es decir, un tamaño similar al de algunos coches urbanos totalmente eléctricos), era necesario que los tipos de carga se fuesen ‘agilizando’ de alguna forma.
Así, empezaron a llegar baterías capaces de soportar corriente continua y ciclos de potencia más elevados, de tal forma que ya son compatibles con cargadores que suministran hasta 50-60 kW, lo que permite pasar del 20 al 80% en media hora o menos. Incluso ya hemos visto como el monovolumen de Denza, el D9, va a batir un récord con su batería capaz de cargar a 559 kW y, así, necesitar apenas nueve minutos para ‘llenar’ su batería del 10 al 97%.
Pueden suponer un ahorro considerable en el uso del día a día: Uno de los grandes atractivos de los híbridos enchufables aparece cuando el usuario puede cargar el coche en casa y su rutina diaria encaja dentro de la autonomía eléctrica. En ese escenario, el ahorro se nota cada mes, casi desde el primer día. La clave está en sustituir kilómetros de gasolina por kilómetros eléctricos a un coste muy inferior. Con una batería de unos 20 kWh, que ya permite cubrir sin esfuerzo los 60 kilómetros diarios de lunes a viernes e incluso absorber imprevistos o desvíos, el coste por cada recarga completa sigue siendo sorprendentemente bajo si se aprovechan las tarifas nocturnas. Con un precio del kilovatio hora en torno a los 0,10–0,15 € durante las horas valle, ‘llenar’ esos 20 kWh supone un gasto de entre 2 y 3 euros. Esa energía suele ser suficiente para cubrir hasta un par de jornadas en modo eléctrico, de modo que el motor de gasolina apenas interviene. Traducido a coste por kilómetro, hablamos de cifras que rondan los 3-4 céntimos por kilómetro, muy lejos de lo que cuesta mover un coche de gasolina en las mismas condiciones.
Si ese mismo recorrido se hiciera exclusivamente con gasolina, incluso con un consumo moderado de seis litros a los 100 km, el gasto diario superaría los 6 euros, y el mensual se dispararía con facilidad. En cambio, cargando en casa cada noche, el coste mensual puede quedarse en torno a los 30-40 euros, una diferencia que se vuelve muy evidente cuando se compara con los más de 120-150 euros que implicaría usar gasolina para cubrir exactamente los mismos trayectos. Además, al circular la mayor parte del tiempo en modo eléctrico, el motor térmico trabaja menos, se desgasta menos y, a su vez, consume menos.
No provocan ‘ansiedad’ por la autonomía: La ‘range anxiety’ ha sido un término que se comenzó a poner de moda con la popularización de los modelos 100% eléctricos; era un fenómeno que se atribuía a esa sensación de cierto ‘miedo’ a quedarse sin carga en la batería y no tener acceso a un punto cercano que esté operativo. En un eléctrico, esa preocupación puede aparecer en viajes largos, en zonas con poca infraestructura o simplemente cuando el conductor no tiene claro si la autonomía restante será suficiente para llegar al destino. Es un fenómeno real, muy estudiado, y que ha acompañado a la movilidad eléctrica desde sus primeros pasos. En los híbridos enchufables eso jamás será un problema porque la parte térmica siempre ‘estará ahí’ y ésta siempre funciona con carburante tradicional, existiendo siempre un elevado número de estaciones de servicio que se encuentran en las cercanías (y todas ellas en perfecto funcionamiento).
La parte híbrida siempre va a funcionar… incluso cuando se agote la batería: Es evidente que todas las ventajas de un PHEV o híbrido enchufable se perciben en toda su plenitud cuando la batería tiene carga suficiente para seguir impulsando el vehiculo. Sin embargo, cuando ésta cerca de agotarse, no es que el vehículo pase a ser un modelo ‘térmico’, sino que se comportará como un híbrido auto-recargable (es decir, como un Toyota Corolla).
Y es que la batería realmente nunca se descargará por completo, sino que el motor de combustión junto con las deceleraciones y frenadas siempre mantendrán un remanente que el vehículo aprovechará con terreno favorable, al circular a baja velocidad y en entornos urbanos… Este tipo de situación, más habitual en los viajes largos, permitirán que el consumo medio sea razonable (entre cuatro y siete litros de media en la mayoría de modelos) para coches que suelen ser, casi siempre, potentes y pesados.
La etiqueta ‘cero’ y ser equivalentes en ese sentido a los coches 100% eléctricos. Una de las ventajas más visibles de los híbridos enchufables es la posibilidad de obtener la etiqueta Cero de la DGT, un distintivo que no está reservado, por tanto, a los coches eléctricos puros. Para muchos usuarios, esta etiqueta es una llave que abre la puerta a zonas de acceso restringido en determinados núcleos urbanos, permite circular sin limitaciones en episodios de alta contaminación y, en muchas ciudades, ofrece beneficios muy concretos como el estacionamiento gratuito o con tarifas reducidas en áreas de aparcamiento regulado. En la práctica, convierte al PHEV en un vehículo especialmente cómodo para quienes se mueven a diario por entornos urbanos con normativas estrictas.
Ahora bien, conviene matizar que no todos los híbridos enchufables obtienen automáticamente la etiqueta ‘cero’. La DGT exige que el vehículo disponga de una autonomía eléctrica mínima (habitualmente en torno a los 40 kilómetros en ciclo oficial) para poder acceder a ese distintivo. La práctica totalidad de los PHEV modernos cumplen este requisito sin dificultad, pero algunos modelos más orientados al rendimiento, con baterías pequeñas pensadas solo para apoyar al motor térmico, se quedan fuera y solo obtienen la etiqueta ECO en lugar de la ‘cero’; también puede ocurrir si nos decantamos por un modelo de segunda mano de hace algunos años (por poner un ejemplo, el primer Toyota Prius enchufable no era merecedor de la etiqueta azul).
¿Y sus principales inconvenientes?
El peso es elevado porque mantiene la parte térmica y añaden la parte eléctrica: Uno de los puntos débiles más evidentes de los híbridos enchufables es el peso. Su tecnología combina dos mundos que, por separado, ya tienen sus propias exigencias: por un lado, todo el conjunto térmico tradicional (motor de combustión, depósito, sistema de escape, transmisión) y, por otro, el sistema eléctrico completo, con su motor o motores, electrónica de potencia y, sobre todo, una batería de capacidad considerable. Esa duplicidad hace que, incluso en los modelos más optimizados, el peso final sea claramente superior al de un coche equivalente de gasolina o incluso de un híbrido autorrecargable (por poner un ejemplo, un Audi A3 Sportback híbrido enchufable es unos 320 kg más pesado que uno de gasolina ‘clásico’).
Ese exceso de masa tiene consecuencias que se dejan notar en distintos aspectos de la conducción. Un coche más pesado necesita más energía para moverse, especialmente cuando se agota la batería y el motor térmico debe asumir todo el esfuerzo. También se percibe en las frenadas, que requieren más distancia y más trabajo del sistema de frenos, aunque la regeneración ayuda a aliviar parte de esa carga. En curvas o maniobras rápidas, la inercia adicional puede restar agilidad y hacer que el coche se sienta más ‘torpe’ en cambios de apoyo o en situaciones donde la ligereza juega a favor, si bien es cierto que la batería, uno de los elementos más pesados va situada en una posición baja que reduce el centro de gravedad.
A mayor número de componentes, más complejidad y más posibilidades de sufrir una avería
Otro de los puntos débiles de los híbridos enchufables es la complejidad mecánica y electrónica que implica combinar dos sistemas de propulsión completos en un mismo vehículo. A diferencia de un coche convencional, que depende únicamente de su motor térmico, o de un eléctrico puro, que simplifica la mecánica al máximo, un PHEV cuenta con un motor de combustión con todos sus elementos asociados (incluyendo elementos como la distribución) y, además, un sistema eléctrico completo con batería, motor o motores eléctricos, inversores, cargadores y una red de alta tensión que debe convivir con la instalación tradicional de 12 voltios. Esa acumulación de tecnología hace que, por simple probabilidad, existan más puntos susceptibles de requerir mantenimiento o de sufrir una avería puntual. No significa que los híbridos enchufables sean vehículos frágiles (los fabricantes han trabajado mucho en la fiabilidad de estos sistemas), pero sí es cierto que la arquitectura es más compleja y exige más coordinación entre componentes. Cualquier fallo en la electrónica de potencia, en el sistema de carga o en la gestión de la batería puede afectar al funcionamiento del conjunto, igual que lo haría una avería en el motor térmico o en la transmisión
Son buenos para viajar… pero no los mejores. Es cierto que un híbrido enchufable no tiene problemas para realizar largas travesías sin preocuparse por nada, pero podríamos hacer un par de pequeños matices. Por un lado, la autonomía de su parte ‘de combustión’, sin ser escasa, sí que es más reducida que modelos tradicionales de gasolina… y, en especial, diésel. El motivo es que hay modelos de este tipo que, debido a la presencia de la batería de alta tensión, tienen que disminuir el tamaño del depósito de combustible.
Por ejemplo, un Skoda Superb, gasolina o diésel, tiene un depósito de nada menos que 66 litros, mientras que en el iV híbrido enchufable se queda en unos más ajustados 45 litros (21 litros menos); así que en un viaje largo por carretera en el que no hagamos paradas para cargar la parte eléctrica del modelo enchufable, y considerando un consumo medio en ambos modelos se seis litros de carburante cada 100 km, la autonomía del gasolina rondaría los 1.100 km y la del PHEV los 750 km. Otra diferencia se encuentra en el tamaño de los maleteros, de nuevo condicionados por la presencia de la batería o de su sistema de refrigeración en los híbridos enchufables. De nuevo usando el ejemplo de los Skoda, en las versiones térmicas ofrece nada menos que 645 litros, pero en los de etiqueta cero, la cifra es de 486 litros… que es casi un 30% menos.
Para sacarles el máximo partido, tendrás que dedicarle una pequeña inversión inicial: En concreto, la relacionada con la infraestructura de carga doméstica. Aunque técnicamente pueden enchufarse a cualquier enchufe convencional que tengas en la plaza de garaje, la experiencia demuestra que un cargador de pared dedicado (un wallbox) resulta mucho más aconsejable por comodidad, seguridad y porque agiliza los tiempos de carga. Instalarlo implica valorar la potencia contratada, adaptar la instalación eléctrica si es necesario y, en algunos casos, realizar una pequeña obra para llevar la línea hasta la plaza de garaje. Hablamos de cifras que pueden ir desde unos 1.500 hasta los 3.000 euros, dependiendo si el garaje es de una vivienda unifamiliar o de uso comunitario.
Ese desembolso inicial puede generar dudas en algunos usuarios, sobre todo si vienen de un coche tradicional donde “repostar” no exige nada más que acercarse a una gasolinera. Sin embargo, en el día a día, disponer de un punto de carga propio transforma por completo la experiencia: permite cargar por la noche con tarifas más económicas, garantiza que el coche esté siempre ‘cargado’ por la mañana y evita depender de la disponibilidad de puntos públicos. Por suerte, cada vez más marcas ofrecen el wallbox y su instalación como parte de promociones de lanzamiento o paquetes asociados al propio vehículo. Esto suaviza la barrera de entrada y permite que el usuario empiece a disfrutar de las ventajas del híbrido enchufable desde el primer día.
¿Las mejores opciones por rango de precio?
- Hasta los 30.000 euros de precio, el BYD Atto 2 DM-i, por ser de los pocos que se encuentran dentro del rango, por su formato de SUV con apariencia atractiva y el amplio equipamiento de serie que incluye en cualquiera de sus acabados.
- Hasta los 40.000 euros de precio, el Leapmotor C10 Style REEV, que se queda muy por debajo del presupuesto, ronda los mil kilómetros de autonomía combinada y con una potencia de 215 CV y un tamaño de 4,474 m de largo es muy bueno para viajes largos.
- Hasta los 50.000 euros de precio, el Renault Rafale sprit Alpine hyper hybrid E-Tech, con un diseño SUV de tipo coupé, tracción total, potencia de 300 CV y buenas prestaciones (con 0 a 100 en 6,4 segundos). Muy bien equipado de serie y con 105 km de autonomía eléctrica.
Entonces… ¿Cuál sería la conclusión?
Es sencilla: si en tu día a día haces recorridos que se puedan cubrir en modo eléctrico, si tienes punto de carga en tu domicilio con una tarifa eléctrica ventajosa y si tus viajes largos a lo largo del año son contados, esta tecnología resulta muy interesante. Y en cuanto al tema de la fiabilidad o el mantenimiento, si al adquirir el vehículo contratas una ampliación de la garantía y los servicios de revisiones, te cubrirás ante posibles imprevistos (que no tienen por qué pasar).
Lógicamente, si no tienes punto de recarga en el domicilio ni en ninguna otra parte para usarlo de forma habitual, la tecnología de propulsión de estos PHEV no te aportará ventajas, pero sí inconvenientes, como tener que ‘tirar’ constantemente del sobrepeso que supone estos modelos.