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Alegría y emoción a raudales

los niños de las localidades riberas disfrutaron con la presencia de sus majestades los reyes magos

Alegría y emoción a raudales

LA ilusión, la infancia y la inocencia llenaron ayer por la tarde las calles de las localidades riberas. La llegada de sus Majestades los Reyes Magos reunió a miles de personas en la calles de estas poblaciones, sobre todo niños, que dieron una calurosa bienvenida a Melchor, Gaspar y Baltasar.

En Peralta, el replicar de campanas y unos fuegos artificiales anunciaron la llegada de estos personajes que, arropados por todos los vecinos del pueblo, lanzaron caramelos y tuvieron muestras de cariño con los más pequeños de la casa.

A las 19.30, la cabalgata cruzó el puente y enfiló la calle principal de la localidad donde aguardaban decenas de personas. En este convite, encabezado por la estrella fugaz y formado por una decena de carrozas, aparecieron niños vestidos de pastorcillos y de ángeles.

Este año, tal y como marca la tradición, los Reyes Magos se bajaron a la altura del castillo de Herodes. Sin embargo, la novedad estuvo en la ubicación de este escenario, ya que, en lugar de estar en la carretera, se trasladó al paseo peatonal que hay justo enfrente. Los pequeños, que se agolpaban para ver de cerca a estos reyes, no podían contener su alegría y emoción. Tras esta breve parada, el recorrido continuó por el casco urbano de Peralta al son de la música navideña.

Otro de los municipios que se volcó con la llegada de los Magos de Oriente fue Lodosa. Algo más temprano llegaron a este lugar los reyes que, un año más, estuvieron acompañados en todo momento por los lodosanos. Melchor, Gaspar y Baltasar, junto a los pajes, pararon en el castillo de Herodes situado en el Paseo, lugar del recorrido donde más gente se congrega.

La cabalgata recorrió buena parte del municipio y animó a aquellas personas que por diferentes motivos no pudieron salir de sus casas. Sobre las 20.00 horas, y tras algo más de una hora por las calles, las carrozas se dirigieron al frontón municipal para vivir uno de los acontecimientos más emotivos y vibrantes de las navidades.

Los Reyes Magos, aclamados por los vecinos riberos y anunciados por las trompetas y los tambores, ofrecieron el oro, el incienso y la mirra a María, José y el recién nacido niño Jesús, que en este caso fueron Amaya Vergara, Enrique Ovejas y David Pérez.

Después, las cientos de personas que se congregaron en este inmueble aprovecharon y cogieron caramelos de manos de los Reyes. Los niños, tímidos y miedosos, pero también eufóricos, en seguida se sentaron en el regazo de Sus Majestades para charlar brevemente y pedirles su regalo para esta noche.

Este ambiente festivo también se vivió en las localidades próximas como Sartaguda, donde los niños pudieron ver de cerca a Melchor, Gaspar y Baltasar en la iglesia local gracias a un gran trabajo de decoración. Sus Majestades tampoco se olvidaron de los txikis de Falces, Marcilla, Funes, Sesma, Cárcar, Andosilla, San Adrián y Azagra. Ayer fue un día mágico en el que, la ilusión de los pequeños y los mayores se palpaba allá por donde fueras. Hoy, estos tres personajes, emprenderán su viaje de vuelta.