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David ‘el de la Raquel’, Cascantino Popular 2025

David Jiménez, reconocido por el cariño de toda una vida dedicada al pequeño comercio y al compromiso vecinal para la mejora de su localidad natal

David ‘el de la Raquel’, Cascantino Popular 2025Juanjo Romano

Cascante está de fiesta y, como siempre, uno de los puntos clave para tomar el pulso a la localidad es el nº 1 de la plaza del Obispo y su característico letrero: Mercería y Perfumería Raquel. Entre hilos de colores, bañadores, material deportivo, lencería, perfumes, ropa de bebé y el blanco y rojo que todo lo inunda, David atiende a su clientela.

David es simplemente David porque, en Cascante, su nombre de pila suele ser suficiente. Y, si no, basta con agregarle la coletilla el de la Raquel. En esta localidad ribera, este nombre va íntimamente ligado al cariño que David Jiménez Jiménez (Cascante, 1958) profesa a través de su negocio y de todas las asociaciones o iniciativas en las que se involucra. Lleva cuatro décadas ahí.

Su amabilidad, carisma e implicación han sido recompensados. Fue elegido Cascantino Popular 2025. El reconocimiento, que se entregó antes del chupinazo, le tenía muy emocionado. “¿Cómo me siento? Muy agradecido, sin duda. Me llena que la gente me diga ‘te lo mereces’ porque, creo, todos saben que siempre hago lo que me sale del corazón”, asegura recordando la educación jesuita que marcó su juventud y, por supuesto, los valores de esfuerzo y tesón inculcados por sus padres.

David Jiménez, recibiendo el reconocimiento.

En ellos están los orígenes del negocio familiar. En septiembre de 1955, en el número 9, muy cerca de la ubicación actual, Mercería Raquel abrió sus puertas. Llevan 70 años, al servicio de Cascante y, a pesar de la inminente jubilación de David, continuarán abiertas para alegría del pueblo de poco más de 4.000 habitantes. “Seguramente con otro nombre y, sin duda, con otro enfoque, apariencia y energías renovadas, pero lo más bonito es que mi adiós no privará a Cascante de un comercio y que se continuará dando una atención que se necesita”.

La impronta de Raquel

La promotora de la tienda, un “mini Corte Inglés”, fue su madre. Raquel Jiménez Bobadilla se formó en Bilbao. “Al contrario que mi padre, de familia de agricultores, ella era de una familia acomodada para la época porque mi abuelo Celso siempre fue emprendedor”. Raquel aprendió corte y confección y se interesó por la moda. A su regreso, lo tuvo claro: abrió un taller y comenzó a enseñar y a vender. Su hijo la recuerda como una gran comercial, siempre con la sonrisa en la boca, tratando con tacto y cariño infinito.

Aunque Raquel vivió hasta los 90, al apartarse confió plenamente en su hijo. “Pensábamos que la tendríamos todo el día aquí porque tenía verdadera vocación, pero, sorprendentemente, cuando se jubiló cortó de raíz”, rememora. “Mi padre aún venía y me hacía recados o iba al banco, pero ella nada”.

Segundo de cuatro hermanos, a David la vida le puso al frente del negocio familiar. Tras no lograr plaza para estudiar Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, ir a la ‘mili’ y quedarse a las puertas de un trabajo en Caja Rural, su padre, Florencio Jiménez Fuentes, le tentó. “Mis hermanos tenían estudios y no querían, me decidí y aquí sigo”, sonríe. Este episodio está a punto de finalizar. Con cierta nostalgia confiesa sentirse sereno, satisfecho y con muchísimas ganas de “hacer cosas nuevas”.

En esa lista está, por ejemplo, el Camino de Santiago y hacer cursos de Historia porque, aunque siempre tiene la calculadora en la mano, “yo era de letras”. No es casualidad que fuera, años atrás, uno de los fundadores de la Asociación Vicus que, precisamente, trabaja por recuperar y preservar la historia local. También está muy ligado a la parroquia, participó en el grupo impulsor para crear la escuela infantil o trató de promover el asociacionismo comercial. “Es una espinita que tengo clavada, pero el comercio local es más complejo de lo que parece”.

La voz se torna de nuevo jovial cuando habla de Claudia y Marco, sus nietos de apenas dos años. Junto a su esposa, Encarna García, disfrutar, jugar y mimar a los pequeños de la casa es otro de sus grandes objetivos. “Y hacer senderismo, retomar la bicicleta… no creo que me aburra”, bromea. En la retina guarda frescos los tres episodios graves de salud donde “pude haberme ido, pero no era mi hora”. Por eso está convencido: cada nuevo día es un regalo.

Una vida que, fiel a su estilo, seguirá compartiendo para aportar desde la experiencia. Su consejo para emprender en el mundo rural es “el respeto y el trato exquisito. Tratar igual a quien viene a por una bobina de hilo que a quien desea un abrigo. El cariño, el tacto… hacer que el cliente se sienta cómodo y con libertad. Dar facilidades, por ejemplo, para hacer un cambio, llevar a probar a casa, ir leyendo los ritmos sociales para adaptarse a ellos…”. También destaca la confidencialidad. “A veces hay clientes que pasan por malos momentos económicos y vienen, confían en ti y, si tú eres comprensivo y flexible, es algo que te recompensarán y agradecerán siempre. Volverán”.

Sus consejos funcionan. Antes de echar la persiana y gozar de un merecido descanso, Cascante le devuelve el afecto que lleva regalando toda su vida. David Jiménez Jiménez. Cascantino Popular 2025 o, simplemente, David el de la Raquel.