La Selva de Irati sigue siendo uno de los espacios naturales más importantes y más visitados de Navarra. Según un informe elaborado recientemente por las Juntas de los valles de Aezkoa y Salazar, en el año 2025 un total de 67.603 personas visitaron este enclave, de los cuales 37.585 lo hicieron por el acceso desde Ochagavía/Otsagabia y 30.018, por el acceso de Arrazola, en Orbaizeta. De ellas, la mayoría procedían de Cataluña, Madrid, Valencia, Navarra, Gipuzkoa y, en menor medida, Francia.

Esta cifra, sin embargo, muestra una ligera caída del 3,96 % respecto a los 70.389 visitantes en el año anterior, disminución debida principalmente a factores climáticos como la nieve que apareció en noviembre, dificultando el acceso a los puntos de información y también a las obras de mejora que a partir del 21 de octubre comenzaron en la pista de Irabia y el punto de acogida de Arrazola. “Para garantizar la seguridad de todas las personas que participan en los trabajos y que acceden al espacio, desde la dirección de obras nos aconsejaron que no hubiera tránsito de vehículos ni de personas por dicha pista los días que se trabaja, por ello, la pista permaneció cerrada de lunes a viernes”, expone Karlos Bueno, presidente de la Junta de Aezkoa. No obstante, a pesar de que los vehículos podían acceder hasta Arrazola (con una reducción del 50 % de la entrada) y que en los fines de semana de otoño se permitió el tránsito habitual, han sido “numerosas las quejas recibidas por parte de turistas, cazadores y personal del sector turístico".

En cuanto a vehículos, se registraron un total de 28.970 por ambos accesos (17.786 coches, motos y autobuses por Salazar y 11.184, por Aezkoa). Un alto volumen que trae consigo importantes dificultades logísticas para la acogida adecuada de los visitantes, especialmente en los meses de mayor afluencia. A esta problemática se suman las actitudes incívicas, especialmente de motos y vehículos 4x4, que desobedecen las normativas y circulan por pistas forestales donde el tránsito de vehículos a motor está estrictamente prohibido. “En los pastizales hay personas trabajando como ganaderos y forestales y se debe respetar su uso. No somos un parque temático, sino que vivimos y trabajamos”, alerta Gustavo Goiena, presidente de la Junta de Zaraitzu/Salazar. “Y no sólo en el espacio Irati. En los pueblos también ocurre y nosotros queremos que los visitantes vengan a Irati con una actitud empática”, añade Bueno.

Cal y arena

Una de las principales conclusiones de los informes es una tendencia positiva en la desestacionalización de las visitas, especialmente en los meses de mayo, junio y septiembre. Durante estos periodos, que tradicionalmente registraban cifras mucho menores, se ha observado en los últimos años un aumento constante en la afluencia de turistas, lo que beneficia la sostenibilidad económica y laboral de la zona, con mayor continuidad y demanda de servicios durante todo el año.

Sin embargo, desde el punto de vista de las entidades, también plantea nuevos retos en términos de infraestructura y recursos. “La desestacionalización es un factor positivo, pero, a efectos económicos, requiere un mayor esfuerzo e implica un incremento de los gastos en las contrataciones. Para poder dar una acogida digna, necesitamos más colaboración del Gobierno de Navarra, ya que las ayudas siguen estancadas desde hace años”, explica Goiena. “Está muy bien que vendan Irati, por la importancia que tiene, pero para poder mantener servicios abiertos todo el año, tanto públicos como privados, necesitamos recursos”, apostilla Bueno.

En este sentido, apelan a la dificultad de mantener recursos abiertos como el espacio Kultur Ola (que recibió 6354 personas), el centro de acogida de Casas de Irati o la Oficina de Turismo de Ochagavía, en donde recibieron 26.401 personas.

Deslocalización

Además de trabajar en esa desestacionalización, ambas juntas también trabajan en conseguir una “deslocalización”. “Irati es mucho más que sus comunales, tenemos pueblos muy bonitos y senderos muy atractivos para visitar”, exclaman. En este aspecto, están trabajando en nuevas acciones como una GR que conecte los pueblos del valle de Salazar, un área disuasoria de acogida para autocaravanas en Arrazola y otras mejoras en infraestructuras , así como en la denominación de la Reserva de la Biosfera, en la que tiene todas sus esperanzas puestas y en la que están elaborando el Plan de Acción.