Cárcar va a abrir este miércoles por la tarde, a partir de las 17.00 horas, un proceso participativo para definir el futuro del Horno Cooperativo, un amplio edificio situado en el centro del casco urbano que a lo largo de los años tuvo diversos usos como, por ejemplo, sede del Centro Obrero Republicano. El Consistorio quiere que la ciudadanía, de forma colectiva, decida qué hacer con este inmueble, una acción que se enmarca dentro del proyecto Cuidando el Corazón de Cárcar en el que llevan embarcados varios años.
La iniciativa “busca transformar este espacio en un equipamiento vivo, vinculado a la gastronomía, la economía de proximidad y la dinamización social, con una propuesta adaptada a la escala y necesidades del municipio”.
Por este motivo, el proceso combinará sesiones presenciales, como la de este miércoles, en donde se presentarán ejemplos de proyectos similares con el objetivo de ayudar a visualizar posibilidades concretas, con otros como una encuesta abierta a toda la población entre el 18 de febrero y el 4 de marzo. “Con esta información se podrá priorizar su finalidad, valorar distintos modelos de gestión e identificar personas interesadas en implicarse”.
Toma de decisiones
Con los resultados de la participación, “se plantearán alternativas que integren distribución interior, necesidades básicas de adecuación del edificio, usos, modelo de gestión y posibles implicaciones económicas y de mantenimiento”.
Estas propuestas se contrastarán de nuevo con el vecindario en una sesión final, sobre el 11 de marzo, “con el objetivo de contar con una propuesta consensuada y viable, construida desde la implicación directa de la comunidad local”.
Larga historia del edificio
Las reivindicaciones comuneras del municipio tienen su origen a inicios del siglo XX, a través de la Sociedad Jornalera de la Unión Democrática creada en 1910 y después el Centro Católico de Obreros se convirtió en la principal vía reivindicativa. El relevo lo tomó en 1920 la Sociedad de Obreros Campesinos, “que iba a tener un protagonismo importante en la lucha y en las exigencias en torno a la tierra en la localidad”, exponen.
Tras el golpe de estado de Primo de Rivera, la Sociedad de Obreros y Jornaleros de Cárcar siguió vigente y funcionando, y se reunía en el Centro Obrero y Jornalero de Cárcar, que figuraba como asociación de índole obrera con 204 socios y un concejal corporativo.
Fue el 26 de abril de 1931 cuando este espacio pasa a ser el Centro Obrero Republicano. De hecho, explican, “durante el periodo republicano adquirió un especial protagonismo, convirtiéndose en espacio referencial para la socialización en todos los niveles cotidianos de la vida. En el ámbito económico; impulsó políticas de préstamo de semillas, de patatas, abonos minerales, así como de dinero a interés bajo. En el ámbito social; su salón de baile ejercía una función lúdico-festiva, igual que su taberna… Y sus asociados se beneficiaban del servicio de barbería y del de cirugía menor que existía, así como de su biblioteca. Allí también conmemoraban fechas señaladas, organizaban veladas de teatro, conciertos, y conferencias. De ahí salió la candidatura que ganó las elecciones municipales democráticas de 1933”.
Tras el golpe militar de 1936, y hasta 1956, el local fue requisado por Falange y utilizado como centro de adiestramiento militar, oficinas de la Cámara Agraria y otros. De hecho, “algunos de sus dirigentes acabaron pagando con su vida su militancia política”.
Fue precisamente en 1956 cuando demolieron el inmueble y construyeron en su lugar un Horno Cooperativo para dar pan a toda la ciudadanía. En la parte superior se crearon unas oficinas y una sala muy grande para acoger a los vecinos “y siempre ha sido considerado como un local público que debe servir para toda la gente del pueblo”.