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Navarra da luz verde a la búsqueda de cobre en 40 municipios de Tierra Estella y la Comarca de Sangüesa

El Ejecutivo foral autoriza a Iberian Copper tres años de investigaciones sobre el terreno tras desestimar las alegaciones de Los Arcos y certificar que no habrá afección ambiental significativa

Navarra da luz verde a la búsqueda de cobre en 40 municipios de Tierra Estella y la Comarca de SangüesaArchivo

La histórica tradición minera de Navarra se prepara para un nuevo capítulo. El Gobierno foral, a través de la Dirección General de Fomento Empresarial e Infraestructuras, ha otorgado oficialmente a la empresa Iberian Copper, S.L.U. los permisos de investigación para cuatro grandes proyectos que buscan determinar la viabilidad de extraer cobre en nuestra comunidad. Tras los nombres de "Solana", "Etayo", "Eslava" y "Cáseda", la autorización publicada el pasado 26 de febrero en el BON abre una ventana de tres años para explorar el subsuelo de casi cuarenta términos municipales y facerías, principalmente en la Merindad de Estella, pero también con una incursión importante en la zona de Sangüesa.

La resolución, firmada recientemente por el director general Iñigo Arruti, supone el espaldarazo definitivo a una iniciativa que pretende aprovechar la revalorización global del cobre. La empresa, de origen salmantino, cuenta ahora con vía libre para retomar los trabajos que el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) dejó esbozados hace décadas, con el objetivo de identificar yacimientos con una concentración mineral suficiente para su futura explotación industrial.

Un mapa que recorre media Navarra

La magnitud de los permisos es considerable, abarcando cientos de cuadrículas mineras que dibujan un mapa de norte a sur y de este a oeste en la zona media y sur de la comunidad:

  • Proyecto Solana (n.º 3605): Se centra en el corazón de Tierra Estella, afectando a Aberin, Arellano, Arróniz, Ayegui/Aiegi, Dicastillo, Estella-Lizarra, Igúzquiza, Luquin, Morentin, Oteiza, Villamayor de Monjardín, Villatuerta y las Facerías 67 y 29.
  • Proyecto Etayo (n.º 3604): Solapa parte del anterior y se extiende hacia Arróniz, Barbarin, Etayo, Igúzquiza, Los Arcos, Luquin, Mués, Olejua, Piedramillera, Sorlada, Villamayor de Monjardín y las Facerías 30 y 31.
  • Proyecto Eslava (n.º 3603): Se desplaza hacia el oeste de la merindad, tocando Aguilar de Codés, Aras, Armañanzas, Azuelo, Bargota, Desojo, Espronceda, Los Arcos, Mendaza, Miraflores, Mues, Sansol, Sorlada, Torralba del Río y Torres del Río.
  • Proyecto Cáseda (n.º 3606): La gran novedad fuera de Estella, que llevará las prospecciones a la comarca de Sangüesa, concretamente a Cáseda, Eslava, Gallipienzo/Galipentzu, Javier, Lerga, Sangüesa/Zangoza, Ujué/Uxue y la Facería 92.

Garantías ambientales y el "no" a Los Arcos

Uno de los puntos clave de la resolución es el blindaje ambiental. Según los informes de la Sección de Evaluación Ambiental, estos proyectos de investigación no precisan de una declaración de impacto ambiental completa, ya que las labores iniciales consisten en toma de datos topográficos y sondeos muy específicos que no alterarán el entorno de forma permanente.

Permisos de explotación de cobre en Navarra y Aragón, tal y como los indica el geólogo Antonio Aretxabala en su blog.

No obstante, el Gobierno ha impuesto condiciones estrictas: los trabajos deben limitarse a zonas de cultivo, utilizar accesos ya existentes y proceder a la restauración inmediata del terreno. Para asegurar que esto se cumpla, Iberian Copper ha tenido que depositar una garantía de 22.080 euros por cada uno de los proyectos.

Cabe destacar que el Ayuntamiento de Los Arcos presentó alegaciones contra los proyectos que afectaban a su término, las cuales han sido finalmente desestimadas por el Ejecutivo foral tras los informes favorables del IGME y de los técnicos de Minas.

El eco de los "Hombres Verdes"

El interés por el cobre en estas zonas no es nuevo; es, en realidad, un reencuentro con el pasado. Desde la Edad del Bronce, Navarra ha sido tierra de metales. Los periodistas locales aún recuerdan la historia de la "Cueva de los Hombres Verdes" en Urbiola, donde se hallaron esqueletos teñidos por el carbonato de cobre, o las explotaciones alemanas del siglo XIX en el Coto de Los Arcos.

Tras el abandono de las minas en los años 50 y 60 por la baja rentabilidad de la época, la tecnología actual y la demanda de materiales para la transición energética (vehículos eléctricos, renovables) han devuelto el atractivo a estos yacimientos. Si las investigaciones que ahora comienzan dan frutos, Tierra Estella y la Comarca de Sangüesa podrían ver en la minería moderna un motor de desarrollo económico y creación de empleo que ayude a fijar población en la zona.

Claves del permiso:
  • Plazo: 3 años para investigar.
  • Mineral: Cobre y metales asociados.
  • Condición: Restauración inmediata del terreno tras las catas.
  • Inversión inicial: Se estima en torno a los 500.000 euros para las fases de exploración regional.


Críticas de Sustrai Erakuntza

La organización ecologista advierte de que el modelo de Iberian Copper recuerda al utilizado en el proyecto de Mina Muga impulsado por Geoalcali: "Empresas sin trayectoria previa en el sector que obtienen derechos de investigación minera para explorar posibles explotaciones futuras".

El geólogo Antonio Aretxabala ha señalado en distintas ocasiones que las posibilidades reales de explotación de cobre en Navarra son limitadas. Según explica Sustrai Erakuntza, la geología de esta franja apenas ofrece concentraciones significativas que hagan viable una actividad minera de gran escala.

Pese a ello, el cobre se ha convertido en uno de los minerales más demandados a nivel global. Su papel es fundamental en la transición energética, ya que es el metal clave para el transporte de electricidad con bajas pérdidas en redes eléctricas, infraestructuras renovables y sistemas de electrificación.

La creciente demanda ha llevado a la Unión Europea a impulsar nuevas políticas para asegurar el suministro de materias primas estratégicas. Entre ellas destaca la Ley de Materias Primas Críticas aprobada en 2024, que busca reducir la dependencia exterior de metales como el cobre, actualmente importados en gran medida de países como Chile, Perú o China.

Este contexto está favoreciendo, según Sustrai, un aumento del interés empresarial por explorar posibles yacimientos en distintos territorios europeos. Sin embargo, la organización advierte del riesgo de que surjan proyectos con carácter especulativo.

La entidad también recuerda que investigaciones científicas como las de la doctora en Ciencias Químicas Alícia Valero apuntan a que el cobre podría convertirse en uno de los cuellos de botella de la transición energética si las reservas globales no resultan suficientes para cubrir la electrificación prevista.

Ante este nuevo proyecto, Sustrai Erakuntza muestra su preocupación por el posible impacto sobre el territorio y por la falta de información pública sobre la empresa promotora. La fundación considera que iniciativas de este tipo podrían poner en riesgo patrimonio natural y agrícola si llegaran a desarrollarse. Por ello, la organización pide cautela a las administraciones y reclama que no se repitan situaciones similares a las vividas con la explotación de potasa en la muga entre Navarra y Aragón. Según sostienen, la transición energética "no debe servir de argumento para impulsar proyectos mineros sin garantías suficientes para el territorio".