En Elizondo, donde la tradición y la naturaleza se entrelazan, en la calle Jaime Urrutia nº 26, se encuentra abierta desde marzo AMA Joyería, un pequeño universo de joyería artesanal con alma viajera. 

Detrás de este proyecto están Ángela María Arce Mautone, nacida en Santiago del Estero (Argentina), una creadora que convirtió su pasión por el arte en una forma de vida y Lucas Sebastián Miño, nacido en Córdoba (Argentina) y como afirma “prefiere estar en la sombra”.

Ángela María Arce Mautone trabajando en su tienda taller. Ondikol

Un viaje

La historia de Ángela no empieza en un taller, sino en un viaje. Desde muy pequeña se sintió atraída por el arte y sus diferentes expresiones y tras formarse en Bellas Artes, emprendió un viaje por Latinoamérica y el mundo que acabaría definiendo no solo su oficio, sino también su manera de entender el mundo. Bolivia, Venezuela, México, Guatemala, EEUU, Europa y Asia, fueron sus destinos y tras 12 años de viaje, llegó a Baztan el año 2016. Aún quedarían idas y venidas, pero el año 2022 antes de que su hijo cumpliera dos años, la pareja se estableció definitivamente en Baztan poniendo fin, de momento, al viaje.

Entre rutas, encuentros y aprendizajes compartidos, la artesanía se convirtió en su sustento y en su lenguaje. Primero fueron ropas confeccionadas y pintadas por ella, luego llegó el macramé y luego la plata. Técnicas que fue incorporando gracias a la generosidad de quienes se cruzaron en su camino. 

Hoy, en Elizondo, ese recorrido vital toma forma en AMA, un espacio donde cada pieza cuenta una historia y donde el viaje continúa, esta vez más pausado, pero con la misma esencia. 

Cada pieza cuenta una historia con intención de ser un amuleto único y especial. Ondikol

El nombre de AMA

El nombre del negocio tiene varias interpretaciones “en realidad viene de mis iniciales, pero también incluyo a mi pareja, el también entra ahí, (M sería la inicial de su apellido Miño), y a la vez es ese juego de palabras de amor, de amar lo que haces y hacer lo que amas, que es lo que nos caracteriza porque es nuestra forma de vida, tienes que amar lo que haces”.

La argentina aún no sabe porque terminó viviendo en Baztan, actualmente en Erratzu, “pues no lo sé, había estado en Baztan en mi primer viaje, me había enamorado, pero yo soy de tierra caliente, a mi el frio, el gris, la lluvia, no va con mi naturaleza, pero en este caso sí, porque aquí estoy”.

Inspiración

La joyera afirma que “los viajes que hemos realizado son la mayor fuente de inspiración para crear nuestra joyería, cada pieza es única y lleva su tiempo y dedicación, hay piezas de media hora de trabajo y otras que me cuestan tres días y además, cada pieza cuenta una historia con intención de ser un amuleto único y especial, muchas llevan piedras naturales y las piedras en si tienen sus propiedades y creo que son un instrumento de sanación”.

Los viajes son la mayor fuente de inspiración para las creaciones. Ondikol

Reconoce que no tiene un proceso concreto en sus creaciones “voy probando y sobre la marcha va saliendo, voy jugando, lo veo como un juego, juego mucho con las formas geométricas a la hora de sacar una idea y con la naturaleza, las plantas, las texturas.”

Sus manos elaboran pendientes, anillos y colgantes en plata y en macramé elabora pulseras y colgantes, también hace cosas por encargo, “hace poco me encargaron un eguzkilore para dividir entre tres amigas y quedó superbonito, no lo querían como colgante y lo hice en llavero”. 

Contenta con la acogida que ha tenido en Elizondo, compagina la tienda con ferias de artesanía y también tiene pagina web, www.amajoyeria.com, donde muestra y vende sus creaciones “es un escaparate, pero no es un lugar de venta, nuestro lugar de venta son las ferias o la tienda, la pagina web es una forma de mostrar parte de lo que hacemos, pero en la web está el 10% de lo que hago”. 

Para terminar, desde su local en Elizondo hace una invitación a la gente a que consuma artesanía, “porque son oficios que se están perdiendo con este ritmo de vida que llevamos de industrialización y es la única forma de que nuestra cultura siga viva”.