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Buena noticia entre el caos

Buena noticia entre el caosJavier Bergasa

Debería escribir las letras de hoy sobre el acuerdo alcanzado entre Navarra y el Estado para poder destinar 271 millones del superávit de la Hacienda Foral a cierre de 2024 a aquellas inversiones y gasto público que decida el Gobierno foral. Pueden abarcar desde industria, sanidad, vivienda, infraestructuras o educación. Necesidades existen y es una bocanada de aire que ahora es obligatoria gestionar de forma eficaz y eficiente.

Ese compromiso incluye también poder disponer de los superávits que se vayan generando desde ahora siempre y cuando la deuda de Navarra no supere el 13%. Ahora mismo, el porcentaje es del 10,3%. Navarra, con 2.745 millones, tiene la deuda más baja del Estado. Es la segunda muy buena noticia para los intereses generales de las navarras y navarros en esta misma semana. Pero me alcanzan a mí también, aquí sobre el teclado, las noticias de la alargada sombra del caos que se cierne sobre el mundo.

Navarra tiene problemas, pero los problemas reales más graves llegan del exterior. Mañana se cumplen 15 días de la guerra de EEUU e Israel contra Irán y todo cambia a peor cada día nuevo. Lo único cierto es que hay ya miles de muertos y más destrucción en una zona, Oriente Medio, muy castigada por las bombas, y que unos pocos se están llenando de nuevo los bolsillos a saco. No se ve un final cercano a este conflicto y todo indica que ni Trump ni Netanyahu tenían un plan B, ni C, ni D para el día después del ataque a Irán.

Las consecuencias ya están aquí, también en Navarra, y el alza de los alimentos o del petróleo y el gas, en buena parte dictada por los intereses de los fondos especuladores y con previsiones de mayor crecimiento al amparo de la crisis de materias primas y de los problemas logísticos de abastecimiento con la extensión del conflicto bélico al Estrecho de Ormuz, cargan de nuevo el coste de la inestabilidad geopolítica global en la economía de los ciudadanos.

La inestabilidad y lo imprevisible forman parte de la agenda política actual y nunca es por casualidad. Lo cierto es que la postverdad, allí donde la mentira ya campa sobre la verdad, se ha puesto de moda. Trump intenta manejar la agenda mediática con comparecencias constantes cada día en las que dice una cosa y la contraria en apenas una hora y tiene sometidos a todos los medios del mundo a replicar sus palabras llevando la desinformación a la opinión pública de todo el planeta.

Y con la amplitud casi ilimitada de comunicar, las mentiras pueden resultar verdades incuestionables que se aceptan de forma natural. Un retroceso progresivo hacia un modelo autoritario y militarista es lo que traen Trump y quienes le apoyan debajo del brazo. Aún así, más allá de la ruidosa y confusa oposición política de las derechas en Navarra, los signos son positivos para esta comunidad. Al menos, todavía. Protejamos nuestra burbuja porque no olvidemos que cuando las pequeñas sombras se alargan es porque el tiempo del sol se acaba, como avisa un pensamiento chino.