A la contra

Vamos a relajarnos

05.03.2020 | 02:07

Como era de prever, en España ya tenemos la tasa más alta del mundo en conocimiento, tratamiento y erradicación de pandemias. Tú tienes un par de horas libres, te das una vuelta por Twitter –que es un frenopático– y sales de ahí con la certeza de que tenemos el peor sistema sanitario del universo, de que no se hace nada bien –nada es nada–, de que si no pasan más cosas es porque Dios no quiere y de que si esto se lo dejas al espécimen medio que puebla el país te lo apaña en una semana, acaba también de paso con tres o cuatro patógenos más y clasifica a los Phoenix Suns para los play off. Y eso por no hablar de quienes te comparan esto con la gripe cada dos minutos, los que aprovechan para hablar del dengue, de los que afirman que es una conspiración –estos son una categoría en sí mismos– o de los que simplemente desconfían de todo y de todos por naturaleza, al punto de que siempre me he preguntado cómo esa gente bebe agua de los grifos, enciende luces, cruza pasos de peatones o simplemente respira. El caso es que creo que, afortunadamente, aún vivimos en una sociedad en la que, con todos sus defectos –muchísimos, algunos enormes e imperdonables–, el porcentaje de gente capacitada para hacer el bien, preparada, humilde, sensata, buena, profesional, sencilla y entregada a los demás es muy superior a quienes puedan remar desde la orilla contraria o a quienes se limitan a poner el foco en el sensacionalismo de los medios de comunicación sin asumir de una santa vez que el 90% de los medios son empresas privadas que buscan audiencia, guste o no. A ver, queridos lectores y lectoras: es su responsabilidad qué ven, qué oyen y qué leen, lo ha sido siempre y siempre lo será. Dennos toda la caña que quieran, pero no escurran el bulto. Así que vamos a ver si nos relajamos todos un poco y confiamos en los que saben infinitamente más que nosotros, por una vez.