A la contra

Final sin principio

13.11.2020 | 01:33
Final sin principio

Cuando era crío y me ponía a pensar en que el Universo según decían era infinito y por tanto no tenía un muro o un Dese la vuelta me entraba una especie de agobio, como si me faltase el aire. Esa sensación de que algo no empiece y acabe aún me trastorna un poco, aunque me pongo a pensar en otra cosa y se me pasa. Sin compararlo, siento algo similar cuando leo que "el 47% de los contagios tiene lugar en los domicilios". Me resulta también algo más bien incomprensible, porque no se me cuenta el principio. Quizá porque no se sabe, pero ahí hay una parte de la ecuación que falla. Si dos personas que viven juntas y solas no salen de casa en meses no se contagian. Lo mismo pasa si son 100 o 1 millón. Pasó en el confinamiento bastante, ¿no? Por tanto, los domicilios son sitios seguros mientras nadie esté contagiado. Entonces, si se producen contagios de un contagiado a un no contagiado en un domicilio es porque el contagiado en algún momento de su epopeya interestelar se ha cogido el bicho, que, por descontado, ha pillado fuera de su domicilio. No sé si me siguen. Ya sé que no me explico tan bien como Carl Sagan, pero lo intento. El asunto es que quizá haya un 47% de los casos que se pasan de unos a otros en las casas, pero quizá con que haya un 10% que se pasan en otros sitios son suficientes para generar ese otro 47%, porque, como es obvio, hay que vivir por narices en nuestras casas con otras personas cuando de normal vivimos en nuestras casas con otras personas, ¿no?, no podemos por ahora vivir cada uno en una casa unipersonal. Vamos, que lo que no sabemos aún bien es dónde más y peor empieza el asunto y cómo se extiende y cuáles son los lugares que cuentan con una mayor opción de convertirse en puntos de contagio, por su propia idiosincrasia, hasta que luego, por pura lógica, el contagio se mete en los domicilios y luego sale y entra y así hasta el infinito, ayy.

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