Editorial

Terrorismo de Estado y de ETA

02.03.2021 | 01:18
El Ayuntamiento y ANVITE colocaron placas en recuerdo a las víctimas de ETA en Pamplona.

El Parlamento aprobó ayer por unanimidad una declaración histórica en la que exige que se investigue la muerte de Mikel Zabalza en una jornada en la que también se colocaron placas en recuerdo a las víctimas de ETA en Iruña

Ante todo verdad, justicia y reparación para los familiares de las víctimas pero también la urgente necesidad de regenerar las instituciones y arrojar luz a una etapa oscura de nuestra historia, la del terrorismo de Estado en los años ochenta, y que casos como el de Mikel Zabalza se depuren con la pulcritud e independencia judicial que se debe exigir a estas alturas a un Estado democrático. Crímenes que no fueron una excepción y que fueron silenciados con absoluta impunidad bajo el pretexto de la dureza del otro terrorismo, el de ETA. El Parlamento de Navarra aprobó ayer una declaración en la que exige que se investigue la muerte del joven navarro de Orbaitzeta en 1985 en el cuartel de Intxaurrondo después de ser detenido por la Guardia Civil. Una petición histórica al ser respaldada por todas las fuerzas del arco parlamentario y casi obligada después de que saliera a la luz el audio en el que el guardia civil Nieto explica al excoronel Perote cómo Zabalza murió mientras lo torturaban en una bañera. Un audio que no deja lugar a la duda sobre lo que ocurrió y que abre una espita que ya no tiene vuelta atrás en el pasado más turbio de un Gobierno, bajo mandato del PSOE, al que le vuelve a tocar gobernar, hacer acto de contricción de sus propios actos, y ejecutar cambios en la ley de secretos oficiales. La grabación es una prueba más de una realidad que de forma minuciosa habían investigado durante años los autores del documental Non Dago Mikel? con material histórico, testimonios familiares junto al de Ion Arretxe, compañero de Zabalza, un relato más que suficiente alegaron sus creadores, como para no incluir el audio, ahora en manos judiciales. La Fiscalía General del Estado no puede mirar a otro lado y actuará si observa alguna "relevancia penal". Ayer Pamplona –Ayuntamiento y Parlamento– recordaba también a otras víctimas de una etapa todavía más sanguinaria. ETA cometió a lo largo de su historial armado 23 atentados en Pamplona en los que murieron 27 personas. El primero fue Imaz Martínez. Resulta del todo reprobable que durante el acto de colocación de placas, convocado por el equipo de gobierno municipal y sin presencia de EH Bildu, se oyeran gritos de "hijos de puta" o que se atacara a Sánchez y a Chivite. En la mayoría de los actos de homenaje de ayer no hubo ese uso político sino respeto y memoria. Resulta todavía difícil en esta Comunidad que las causas se respeten por sí mismas. En ese camino, de la tolerancia y la convivencia, queda aún mucho trecho por recorrer.