Hay un detalle en Navarra no muy conocido más allá de sus mugas: todos somos no solo de Osasuna sino también del Elche. De toda la vida. Y por mil razones: la Dama de Elche, sus 250.000 palmeras, su Nit de l’Alba –esa noche de ver fuegos artificiales desde las azoteas comiendo sandía (no hablo de oídas)– y, claro está, lo grande que es su equipo de fútbol. Cierto es que la mayoría no sabríamos nombrar ni a un jugador (Nino se ha retirado ya, ¿no?), pero es que es una admiración así, en general, sin perderse en detalles. En suma, muy del Elche. Y no porque nos fiemos más de que puntúe en Girona que de que Osasuna lo haga en Getafe. Qué va. En absoluto. Es una desinteresada pasión, tan comprometida que nos plantea una duda: ya que el Getafe no da entradas a los rojillos, ¿se podrían pedir al Girona para ir a animar al otro equipo de nuestros amores...? P.D.: también somos muy del Oviedo, pero eso ya a la desesperada.