La polarización creciente que se está dando en Madrid desde hace ya algunos meses, y que puede concretarse en una nueva investidura de Pedro Sánchez, empieza a tener sus consecuencias también en Navarra. La presencia de UPN en la manifestación del domingo en Barcelona, de la mano del PP y de Vox y en un contexto de duras críticas al PSOE, ha indignado al PSN, que no solo lo considera un ataque directo al Gobierno de España y a su presidente, sino también al conjunto del partido.

Lo socialistas navarros no ocultan su malestar y lo aprovechan para justificar sus acuerdos en Navarra, marcando distancias con la formación de Javier Esparza. Los regionalistas empiezan a asumir ya, si es que no lo habían hecho, que la vía de pactos con el PSN está totalmente rota. “Sería injustificable que apoyáramos a UPN”, resumió ayer el portavoz socialista, Ramón Alzórriz, que aseguró que para su partido era totalmente inviable respaldar al candidato regionalista a las presidencia de la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMP). Sobre todo si ese no era otro que el alcalde de Tudela, Alejandro Toquero. “No íbamos a apoyar a un candidato que está utilizando las instituciones para atacar al Gobierno de Navarra, para insultarnos permanentemente y que fue a manifestarse contra el Gobierno de Sánchez”, defendió Alzórriz. 

La tendencia, en cualquier caso, no es nueva. Se viene consolidando en Navarra desde hace ya tiempo. Al menos desde que el PSN optó por sumar una mayoría de Gobierno que se ha reeditado ahora. Pero empieza a consolidarse también en otras instituciones. La elección del presidente de la FNMC el pasado viernes, cargo que ha recaído en el alcalde de Tafalla, Xabier Alcuaz, ha sido el último episodio. Con la novedad de que por primera vez el PSN ha dado su apoyo a un aspirante de EH Bildu. 

Una decisión importante porque la Federación representa al conjunto de las entidades locales y puede jugar un papel importante en el diseño del nuevo mapa local. Pero sobre todo porque supone un precedente que empuja a mirar también al Ayuntamiento de Pamplona, donde la posibilidad de una moción de censura va ganando peso cada día. No está claro que vaya a se así porque hay muchos los factores en juego, pero es una opción de la que se empieza a hablar abiertamente ya en el Parlamento.