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Síndrome Visual Informático, la amenaza silenciosa para los usuarios de pantallas

Visión doble o borrosa, mareos, náuseas o dolores de cabeza son algunos de los síntomas del SVI que hay que atender antes de que el daño en los ojos sea irreversible

Síndrome Visual Informático, la amenaza silenciosa para los usuarios de pantallas

La digitalización y el teletrabajohan traído consigo un enemigo silencioso para millones de personas. Se trata del Síndrome Visual Informático (SVI), una afección que comienza como una molestia y que puede desencadenar problemas visuales irreversibles si no se adoptan medidas preventivas.

La doctora Ainhoa de Federico, especialista en Visión Natural y profesora investigadora de la Universidad de Toulouse (Francia), destaca "la fatiga ocular, la sequedad de los ojos, la sensación de tener tierra, el lagrimeo, la irritación ocular y el dolor de cabeza" como los principales problemas de visión causados por pasar muchas horas al día frente a una pantalla. Sin embargo, el SVI no se limita a los ojos, sino que también afecta al sueño, al sistema nervioso y endocrino, y puede provocar depresión si se combina con un estilo de vida sedentario.

Una óptica pasa consulta a una paciente.

Señales de alarma

Entre los síntomas del SVI que deberían encender todas las alarmas, la especialista apunta a la visión doble o borrosa, los ojos rojos, la sequedad ocular, el lagrimeo, los mareos, las náuseas, las fotopsias temporales y los dolores de cabeza. Sin embargo, el riesgo se hace aún mayor si se mantienen los hábitos frente a las pantallas y no se adoptan medidas preventivas, ya que pueden derivar en una miopía prematura, presbicia o incluso en degeneración macular y cataratas.

Estrategias de protección

Frente al SVI, la buena noticia es que puede prevenirse y controlarse. La experta recomienda ponerse recordatorios, como post-it en la pantalla, con mensajes sencillos para recordarnos parpadear. Hacerlo entre 20 y 30 veces por minuto ayuda a mantener los ojos hidratados y a reducir la fatiga ocular.

Otro método eficaz es laregla del 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos a un objeto que se encuentre a una distancia de 20 pies (unos 6 metros). Hacerlo por una ventana abierta permite además relajar los músculos oculares y reducir la tensión acumulada frente a la pantalla.

Una mujer trabaja con la vista puesta en un ordenador portátil.

Cuidar el entorno de trabajo

El concepto de ergonomía visual es clave y se trata de adaptar muebles, herramientas y dispositivos a la visión humana para aumentar la comodidad y prevenir daños. La doctora De Federico recomienda una iluminación abundante y natural, sin reflejos en la pantalla y filtros de luz azul para proteger el ciclo circadiano. Estos métodos son preferibles al uso exclusivo de gafas, pues permiten que los ojos funcionen en condiciones más naturales.

Ejercicios y exposición al sol

Para relajar los músculos oculares y calmar el sistema nervioso, resulta muy efectiva una práctica conocida como el palmeo, la cual consiste en cubrir los ojos con las palmas de las manos durante unos minutos. Otro ejercicio, el asoleo, permite estimular la retina y relajar el rostro al aire libre, con los ojos cerrados y la nariz apuntando al sol.

Y es que, contrariamente a lo que se creía, la exposición controlada al sol es beneficiosa para la vista. Estudios recientes muestran que ayuda a prevenir la miopía, favorece la síntesis de vitamina D y regula los ciclos circadianos, beneficiando al sistema nervioso y endocrino. De esta forma, pasar tiempo al aire libre es, por tanto, una medida preventiva natural frente al SVI.

Revisiones y señales de emergencia

Para cuidar la salud ocular, De Federico establece unas pautas claras como son las revisiones cada dos años a partir de los 20 años, anuales desde los 30 y continuas con el paso del tiempo. Ante síntomas más graves como traumatismos oculares, objetos extraños, dolor intenso, visión súbitamente borrosa o destellos blancos, la especialista recomienda acudir de inmediato al médico.