Alrededor de 4.000 mujeres y niñas en Navarra están en riesgo de sufrir mutilación genital femenina "por proceder de países donde esta práctica aún está en vigor", según han advertido este jueves desde Médicos del Mundo, que ha reivindicado que las políticas de prevención "debe ser una prioridad en las políticas públicas de igualdad, salud y derechos humanos". Igualmente, han incidido en la importancia de la formación de los profesionales sanitarios para detectar situaciones de riesgo.
Así lo han indicado en una rueda de prensa, con motivo de la conmemoración este 6 de febrero, Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), en la que han comparecido Alexandra Requiz, presidenta de Médicos del Mundo Navarra; Farmata Watt, mediadora del proyecto de prevención y actuación de la entidad; y Djamila Djalo, de Flor de África.
Requiz ha señalado que esta fecha "invita a denunciar y poner en valor más de 15 años de trabajo continuado en Navarra en la prevención y erradicación de esta vulneración de derechos humanos", al tiempo que ha advertido de que "sigue habiendo importantes retos pendientes para garantizar una respuesta integral, sin barreras y centrada en los derechos de las mujeres".
MÁS DE 10.000 MUJERES Y NIÑAS ATENDIDAS
Farmata Watt ha explicado que, desde 2008, Médicos del Mundo Navarra impulsa un proyecto de prevención y actuación frente a la MGF, "centrado en el empoderamiento de mujeres de origen africano, la mediación intercultural y la formación de profesionales". En este marco, la entidad ha atendido en la Comunidad foral a 10.141 personas, desde los ámbitos comunitario, sanitario y social.
El proyecto ha impulsado, además, "redes comunitarias lideradas por mujeres", como Flor de África o el grupo de jóvenes afrodescendientes Black Power, "reforzando su papel como agentes de cambio y el reconocimiento de la MGF como una violencia específica".
Asimismo, ha destacado que "uno de los hitos más relevantes de este recorrido" fue la aprobación en 2013 del Protocolo para la Prevención y Actuación ante la MGF en Navarra, actualizado en 2025, "con la participación activa de Médicos del Mundo junto a entidades comunitarias como la Asociación de Mujeres Flor de África, en coordinación con el Instituto Navarro para la Igualdad".
No obstante, ha advertido que, "pese a los avances", hay "retos urgentes" como "reforzar la formación de profesionales ante el desconocimiento del protocolo, que dificulta la detección temprana de situaciones de riesgo, eliminar las barreras de acceso a recursos especializados y avanzar en la reconstrucción genital con una atención emocional y un abordaje integral en salud sexual y reproductiva para las mujeres supervivientes de MGF".
Farmata Watt ha destacado que "estas mujeres llegan con sus mochilas cargadas de necesidades muy urgentes, como la vivienda o la atención sanitaria". "Para poder realizar procesos profundos de sanación e inclusión, la intervención comunitaria es imprescindible", ha señalado.
LA REGULARIZACIÓN, "CLAVE PARA REDUCIR LA VULNERABILIDAD"
En este contexto, Médicos del Mundo Navarra ha valorado positivamente la reciente aprobación de la regularización administrativa extraordinaria de personas migrantes y ha resaltado que "para muchas mujeres migrantes -incluidas supervivientes de MGF y otras violencias machistas- contar con una situación administrativa regular es clave para reducir la vulnerabilidad y salir de contextos de violencia".
A este respecto, ha señalado que "la escasa claridad de información ofrecida hasta ahora podría llevar a mujeres y niñas mutiladas o en riesgo de sufrir algún tipo de mutilación genital a renunciar la protección internacional y, por tanto, a los recursos específicos previstos para sus solicitantes". Por ello, la entidad ha subrayado la necesidad de "garantizar un acompañamiento social y jurídico efectivo para que esta medida alcance realmente a las mujeres en situaciones de mayor exclusión".
En esta misma línea, Djamila Djalo, de Flor de África, ha reivindicado que "la erradicación de la MGF sólo es posible desde el trabajo comunitario, la implicación institucional y la defensa de los derechos humanos. El reto es fortalecer lo construido durante más de 17 años y garantizar una respuesta integral y sin barreras, con las mujeres en el centro". "La tolerancia cero con la MGF no es solo una fecha, sino un compromiso colectivo y permanente", ha manifestado.
IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN CON LA IMPLICACIÓN DE MUJERES Y HOMBRES
Farmata Watt ha advertido de que la práctica de la MGF sigue vigentes hoy en día. "Pensamos que es una práctica pasada pero a día de hoy se sigue haciendo", ha remarcado, para destacar que "hay que seguir trabajando, reforzando los protocolos y, sobre todo, la formación a profesionales sanitarios" para detectar situaciones de riesgo.
Una práctica, ha indicado, que se suele identificar con la "África negra" pero que se da "a nivel global, en los cinco continentes". Ha subrayado que "no tiene nada que ver con la formación de una persona" sino que se trata de una "una práctica arraigada, muy difícil de combatir, que se lleva con un secretismo absoluto y es un tema tabú". Por eso, ha resaltado la importancia de que "mujeres que venimos de países de riesgo seamos las que trabajemos" en esta prevención". Una lucha, ha remarcado, que "no es sólo de mujeres" sino que los hombres "tienen un papel muy importante": "Si un hombre dice no a la MGF, se respeta su no, por eso tenemos que incluirlos, tenemos que tenerles de aliados".
Farmata Watt ha negado que sea una práctica relacionada con la religión: "en ninguna religión sale que hay que mutilar a las niñas, es una práctica en la que muchas mujeres y niñas mueren a día de hoy".
Preguntada por la concienciación en Navarra ante esta situación, ha señalado que "la mayoría de personas africanas en Navarra saben que hay un protocolo, saben que no pueden aprovechar un viaje para realizar la MGF y que se pueden meter en un problema". Han reconocido que la sensibilización "al inicio era mucho más difícil porque cuando íbamos a los espacios los hombres nos decían que éramos unas vendidas porque nos pagaban en una organización" pero "todas somos mujeres supervivientes que vivimos con las consecuencias de esta práctica". "Al inicio había mucha reticencia pero al tiempo hemos tenido hombres que han sido aliados y mediadores en esta proyecto, ahora nos encontramos con muy pocas barreras", ha añadido.
En esta línea, Djamila Djalo, de Flor de África, ha explicado que "también era complicado al principio llegar a mujeres porque era "un tema tabú". Ha señalado que "si mi madre me lo ha hecho no es porque no me ama sino por la cultura" y ha insistido en que no es una práctica recogida en la religión. "Antiguamente lo hacían porque los hombres iban a la guerra y mutilaban a sus mujeres para que no fueran infieles a sus maridos", ha explicado. "Nos hacen creer que es una forma de purificar a las mujeres pero no tiene nada que ver", ha recalcado.