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Foro de Construcción Sostenible

Industrialización y colaboración, las claves para construir de forma sostenible

La rehabilitación del parque de viviendas es uno de los grandes retos - El nuevo sistema constructivo industrializado permite construir mejor, de forma más rápida y eficiente

Industrialización y colaboración, las claves para construir de forma sostenibleMarkel Fernández

La vivienda no es solo un bien material; es el lugar donde crecemos, construimos nuestra vida y donde nos sentimos seguros. Por eso, el sector de la construcción tiene un papel fundamental en nuestra sociedad ya que, además de generar empleo, puede ayudar a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Pero, al igual que otras industrias, la construcción tiene que superar el examen de la sostenibilidad. Adoptar métodos más respetuosos con el medio ambiente, avanzar hacia edificios más eficientes energéticamente, reducir el desperdicio de materiales... Y todo ello, agilizando plazos sin renunciar a la excelencia.

Para conseguir una construcción realmente sostenible y ajustada a estos parámetros, la industrialización se presenta como una solución real y necesaria, tal como defendieron ayer los participantes del Foro de Construcción Sostenible que organizó Grupo Noticias en el Hotel The Artist de Bilbao en la mesa redonda 'Retos y oportunidades del sector'. El objetivo: avanzar hacia una sector mucho más responsable con el medio ambiente pero que, sobre todo, sea capaz de dar respuesta —rápida—a la demanda de vivienda y a la rehabilitación del parque existente. 

Participantes en el Foro de Construcción Sostenible celebrado ayer en The Artist, en Bilbao.

“La mayoría del parque de viviendas está obsoleto”, explicó Patxi Albisu, director general de Iparragirre Eraikuntza Lanak, quien afirmó que la rehabilitación es compatible con la industrialización. “No podemos seguir construyendo como hasta ahora, tenemos que ser muchísimo más eficientes”, esgrimió aludiendo a los tiempos y a la metodología.

Para Laura Gil, directora de Construcción de Altuna y Uria, hay mucho trabajo por hacer para mejorar las viviendas actuales y que las edificaciones sean más eficientes: renovación de fachadas, acondicionamiento térmico, impulso del autoconsumo a través de placas solares... No obstante, a veces el problema no está tanto en las “molestias” que puedan ocasionar las obras sino más en poner a todos los vecinos y vecinas de acuerdo, especialmente en el ámbito privado. Para ello, la Inspección Técnica de Edificios (ITE) se ha convertido en una herramienta muy importante a la hora de tomar conciencia de que los edificios —al igual que lo hacemos con los vehículos— deben someterse a revisión y mantenimiento para asegurar su buen funcionamiento y el bienestar de los habitantes, tanto en su casa como en las zonas comunes.

Rehabilitar para habitar mejor, para tener menos gastos y para mayor confort de la ciudadanía. Un mensaje que ha calado en la sociedad, ya que solo en Euskadi 4.046 viviendas han sido ya rehabilitadas gracias a los “potentes” fondos Next y se prevé que a final de año, sean 5.100 aquellas que lo hayan conseguido. Así lo explicó, cifras en mano, Carlos Quindós, el director general de Visesa, la Sociedad Pública de Vivienda del Gobierno Vasco. 

Los tres participantes del foro coincidieron en señalar que aunque la rehabilitación es más exigente que la obra nueva, la industrialización puede incorporarse en esta parte, estandarizando ciertos procesos y adaptándolos al edificio en cuestión. “Hay que medir, analizar y verlo fuera para poder industrializar la rehabilitación”, expuso la representante de Altuna y Uria, quien reivindicó, ante todo, “trabajar todos juntos para poder dar un poco de confort” y de esta manera, junto con las nuevas tecnologías, ser capaces de incorporar nuevas disciplinas y nuevos empleos dentro de la construcción.

Carlos Quindós, director general de Visesa.

Por su parte, el director de Visesa expuso que el ratio de rehabilitación anual pase del 1,5 al 3% hasta 2036, lo que supondrá rehabilitar 350.000 viviendas, e insistió en la idea de que aunque las ayudas europeas finalizan este año, continúan existiendo las ayudas autonómicas que representan un fuerte respaldo.

Innovación

Avanzar hacia la descarbonización implica adoptar nuevas medidas, metodologías, materiales, sistemas y procesos. Para Iparragirre Eraikuntza Lanak, la apuesta por la innovación se basa en esos materiales más sostenibles y de kilómetro cero, como también en un nuevo concepto, la reversibilidad. Hasta ahora las edificaciones se construían pensando en una permanencia fija; sin embargo, una estructura atornillada, que puede desatornillarse y montarse en otro lugar cuando ya ha cumplido su función en un sitio, es una nueva mentalidad de lo más ecológica. Sin olvidarse de un factor indispensable en toda esta metamorfosis; la digitalización, es decir, poder contar con estas herramientas digitales y que “permiten que las viviendas de ahora sean mejores que las que se hacían antes”, tal como aseguró Albisu.

Para Altuna y Uria, este tránsito hacia la descarbonización consiste en reintegrar los residuos de hormigón en nuevos procesos constructivos, otorgándoles así una segunda vida en diversos productos industriales lo que “ayuda a reducir al mínimo los residuos que se generan”, afirmó Laura Gil. Se mostró, así, convencida de que el futuro de la construcción pasa por esta metodología industrializadora que, sin duda, es una manera de mejorar el sector y que promueve condiciones más amables, que a su vez pueden atraer más mano de obra.

Laura Gil, directora de Construcción de Altuna y Uria.

Por su parte, Quindós explicó que todos los edificios que están llevando a cabo cuentan con calificación energética A y son 100% eléctricos. Esto incluye, por ejemplo, la producción de agua caliente mediante termos eléctricos alimentados por energía fotovoltaica. Además, los radiadores prácticamente no necesitan encenderse gracias a otra medida implementada como la circulación de doble flujo automatizada con recuperación de calor, que permite que el aire caliente y viciado del interior salga, siendo reemplazado por aire fresco del exterior previamente atemperado.

“Solo estas dos medidas ya contribuyen a reducir la factura energética de los usuarios. Los consumos se controlan mediante el BMS, lo que permite obtener datos precisos para verificar si las medidas adoptadas son efectivas”, detalló el representante de Visesa, quien insistió que “hay que hablar de la sostenibilidad durante todo el ciclo de la vida del edificio”.

Asimismo la mesa centró su mirada hacia la metodología BIM (Building Information Modeling), utilizada en arquitectura, ingeniería y construcción para crear modelos digitales que además contienen información detallada sobre sus componentes. Sin embargo, y aunque hace ya varios años que se habla de ello, todavía no ha acabado de afianzarse cien por cien pero, Albisu se mostró confiado y aseguró que “va a cuajar”.

Patxi Albisu, director general de Iparragirre Eraikuntza Lanak.

Por su parte, el representante de Visesa afirmó que utilizan BIM en todas las promociones con el objetivo de que cualquier problema pueda visualizarse bien desde el principio. Sin embargo, coincidió con Albisu en que en la actualidad no acaba de ser del todo efectivo, ya que muchas de las empresas subcontratistas no lo utilizan. En este sentido de colaboración también se quiso postular Gil, quien reivindicó la colaboración entre los diferentes elementos: diseño, construcción y acompañamiento final.

El foro de construcción también desterró del imaginario colectivo la imagen de las construcciones soviéticas; todas iguales, sin alma. La industrialización actual está lejos de esa estampa y a pesar de que hemos llegado a este modelo “por dolor no por amor”, como aseguró con chispa Quindós, hay que alabar los beneficios que aporta el modelo de fábrica.

Para empezar, que el número de mujeres que se dedican a este sector ha aumentado. También lo ha hecho la formación que se ofrece a nuevos trabajadores. Sin obviar la mejora de las condiciones laborales y la mejora de los tiempos. “Creo que es posible bajar de 24 meses gracias a la industrialización”, afirmó Albisu, una visión compartida por los participantes. “Las viviendas van a ser iguales o mejores aunque disminuyan los tiempos de entrega”, afirmó Gil. “Producir más no es producir peor, todos estamos preocupados por la buena arquitectura”, sentenció finalmente Quindós.