El prepirineo navarro y las sierras de Leyre, Alay y Cáseda se han perfilado como las zonas más vulnerables de Navarra ante la amenaza de los incendios de sexta generación.

Así lo ha indicado en declaraciones a EFE el responsable del Departamento de Reducción de Riesgo de Desastres de TESICNOR, Peio Oria en el marcado de la jornada científico-técnica Pirogeografía de Navarra: del fuego cultural al fuego catastrófico que se ha celebrado en el Instituto Navarro de Administración Pública.

El evento ha reunido a expertos del ámbito académico, institucional y operativo para analizar la evolución del fuego en el territorio navarro y los retos actuales ante el aumento del riesgo de incendios.

Oria ha alertado de que los grandes incendios catastróficos "todavía están por llegar a Navarra", aunque ha señalado que el verano de 2022 ofreció ya "un anticipo de lo que puede ocurrir". "Hay una gran continuidad de masa forestal y un alto nivel de abandono en esas zonas".

Despoblamiento y cambio climático

Ha vinculado este riesgo creciente a dos factores principales: el despoblamiento rural y el cambio climático. Las olas de calor son ahora más largas e intensas y los veranos, que antes duraban tres meses, se extienden ya durante cuatro, cinco o incluso seis meses. "La prueba la tenemos este mismo mes de abril", ha apuntado, en referencia a las temperaturas excepcionales registradas en lo que va de primavera.

Respecto a la evolución histórica, Oria ha explicado que la investigación ha rastreado registros de incendios desde el siglo XVI en Navarra. Desde finales de los años 90, el número de incendios forestales se disparó especialmente en la Navarra Media y mediterránea, frente a la zona cantábrica, que había concentrado históricamente mayor actividad. La tendencia actual, compartida con otras comunidades autónomas, muestra menos incendios pero de potencial catastrófico mayor.

Mejor preparados

En cuanto a la preparación institucional, Oria ha reconocido que Navarra "está más adelantada que otras comunidades", con planes de actuación municipal contra incendios y medidas de autoprotección en núcleos de población. Sin embargo, ha subrayado que estos esfuerzos son insuficientes ante la magnitud del riesgo. "Todo lo que se puede hacer en materia de prevención es poco", ha afirmado.

Como consejo a la ciudadanía navarra de cara al verano, ha instado a seguir las recomendaciones de Protección Civil, respetar las restricciones de actividades agrícolas en situaciones de máximo riesgo y practicar la autoprotección. Ha advertido además de la posibilidad de que se produzcan focos simultáneos el mismo día, lo que representa "un desafío grande para los medios de extinción".