Síguenos en redes sociales:

Ion Donalisio ArtiedaGraduado en economía con mejor expediente en el curso 2024-2025

“Se debería incentivar la cultura y el estudio, más allá de los ritmos que marca el mercado”

Estudiante de Economía, ha sido el mejor expediente de UNED Iruña en el curso 2024-2025, mientras compaginaba su trabajo y otras responsabilidades

“Se debería incentivar la cultura y el estudio, más allá de los ritmos que marca el mercado”Javier Bergasa

Ion Dolalisio Artieda (Pamplona, 1991) lo tenía todo ya hecho en su vida. Sin embargo, su infinito amor por el saber, la cultura y la curiosidad que sentía por el mundo provocaron que, una vez concluido su grado en Ingeniería Industrial se decantara por una idea que ya le rondaba la cabeza en el pasado, mientras estudiaba su primera carrera. Así, con una pandemia de por medio, se lanzó a la piscina y ahora ha obtenido el premio al mejor expediente 2024-2025 por sacar una nota de 8,9.

¿En qué momento alguien que ya era ingeniero industrial se plantea estudiar Economía en la UNED por gusto?

–El momento exacto en el que doy el paso fue en medio del confinamiento, durante la pandemia, cuando se empieza a ver que el tiempo de restricciones no iba a ser tan corto como parecía al principio. Además, estudiar Economía era una idea que la tenía en la cabeza desde que estaba en la universidad estudiando Ingeniería, pero pensaba dar el paso más adelante. Así que se podría decir que el confinamiento fue el empujón definitivo, así que en el curso 2020/2021 me lancé a la piscina.

Cuenta que sacrificó la final de copa de Osasuna. ¿Ese ha sido el mayor acto de amor académico que ha hecho nunca?

–Llevo sufriendo y disfrutando de Osasuna desde que mi tío me llevaba al Sadar siendo muy pequeño, así que verme en la situación de renunciar a algo tan grande fue muy complicado para mí. Yo comprendía que a mis amigos les costara entender mi decisión, pero, una vez que se clasificó a la final, yo hacía cuentas con los días que me quedaban y tenía claro que no podía irme… He estado en otras citas importantes como la anterior final del entonces Vicente Calderón contra el Betis, estuve en Hamburgo en la previa de la Champions y sufrí en Sabadell, pero aquella final de Sevilla no pudo ser. Con todo, ahora sí que les digo a todos que la próxima final no me la pierdo por nada del mundo –se ríe–.

¿Dolió más esa final o algún examen especialmente complicado?

–Perderme la final, sin lugar a dudas.

Mientras muchos estudiantes dedican todo su tiempo a la universidad, usted ha tenido que compaginar trabajo, responsabilidades y estudio. ¿Cómo se sostiene ese ritmo de vida durante tantos años?

–En primer lugar, tiene que gustarte mucho lo que estudias, y en mi caso así era. Además, no tenía la presión –que eso es una suerte en muchos casos– que puedes tener en el caso de la primera carrera porque iba a hacerlo con calma. Y sabía que era yo el que marcaría el ritmo. Y creo que el haber ido cosechando buenos resultados desde el principio me animaba también a no aflojar ni con el estudio ni con el esfuerzo.

¿Cómo era su rutina donde esos años?

–Empezaba a trabajar todos los días a las 7.00 horas de la mañana y los horarios venían condicionados, en parte, por el cliente, que a veces se encontraba en husos horarios distintos. Después de trabajar, desde el día en que arrancaba el curso, intentaba dedicar un par de horas para ir preparando resúmenes o hacer ejercicios. Por mi parte, sabía que no podría tener las jornadas intensivas de estudio que hacíamos en la época de estudiante de Ingeniería, así que el esfuerzo lo repartía a lo largo de todo el curso. Luego solía ir a visitar a la familia varias veces a la semana y tenía muy metida la rutina de salir a correr antes de cenar.

¿Qué tiene la UNED que no tienen otras universidades? Porque hay quien la ve casi como una carrera de resistencia...

–Creo que la diferencia fundamental es la presencialidad, tanto en lo que respecta al trato con los compañeros como con los propios profesores. Pero precisamente, en ese sentido, la UNED facilita mucho las cosas poniendo clases presenciales en algunas asignaturas que se imparten en los distintos Centros Asociados y disponiendo de muchos recursos virtuales y una interacción con los foros muy buena. Eso sí, por muchos recursos disponibles que uno tenga, si decides meterte en un reto formativo a distancia tienes que partir de la base de que el empuje lo tienes que sacar tú de dentro.

¿Cree que estudiar de adulto se vive de manera distinta?

–Sin lugar a dudas. Para empezar, el lugar que ocupa el estudio en este punto de la vida no es el central, como lo era antes. Ahora existen otras responsabilidades a las que tener que hacer frente. Y el punto de madurez personal también es distinto. Por ejemplo, la frase de “llevar las cosas al día” que tanto había escuchado (y nunca había podido aplicar), de repente se vuelve algo natural y no cuestionable.

Por otro lado, hay gente que entiende la universidad como un trámite para encontrar trabajo. En su caso, parece más curiosidad intelectual. ¿Cree que la sociedad está perdiendo esa idea de aprender por aprender?

–Creo que cuando uno ya tiene una carrera y un trabajo y decide estudiar otra cosa, lo hace desde una situación “cómoda”, y desde ahí es fácil decantarse por ese estudio más enfocado como hobby. El problema que yo veo es quese genera una competencia brutal desde muy jóvenes que va desde qué carrera elegir (grado, doble-grado…) o en qué universidad, todo con vistas a poder tener el día de mañana más facilidad para encontrar un trabajo. Se debería incentivar la cultura y el estudio, más allá de los ritmos que marca el mercado.

¿Da vértigo que le presenten como el mejor experiente cuando ahora está buscando empleo?

–Más que vértigo, lo que deja es una sensación rara. Son situaciones que no guardan relación y está siendo una etapa que me está permitiendo aprender muchas cosas también. Esperemos que pronto encuentre otro desafío profesional donde seguir mi carrera.

Después de todo este camino, con tantas renuncias y esfuerzo detrás, ¿qué siente que le ha enseñado realmente la universidad más allá de un título o una nota?

–En primer lugar, me ha demostrado que yo soy capaz, que era la primera pregunta que me tenía que responder. Y, en segundo lugar, aunque también me parece algo fundamental, me ha enseñado a gestionar mucho mejor mi tiempo y me ha mostrado más que nunca la importancia de tener un método y ser constante, manteniendo claro el rumbo que quiero llevar.