Sánchez se encomienda a la 'vía Ciudadanos' y encarrila la reforma laboral con Más País y Compromís

El Gobierno español está pendiente de la decisión que anuncie el PDeCAT este miércoles y tiene 170 respaldos

01.02.2022 | 17:10
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, con el presidente español, Pedro Sánchez

De la noche a la mañana, el Gobierno español ha pasado de ver peligrar la reforma laboral a acariciar con los dedos su aprobación este jueves. Eso sí, lo hace sin la concurrencia de sus dos socios de investidura, PNV y ERC, y con la evidente incomodidad de otros aliados por tener que compartir fotografía con Ciudadanos.

Si, como parece, Pedro Sánchez se ha encomendado a la 'vía Ciudadanos' para aprobar el decreto sin tocar una sola coma de lo pactado con la patronal CEOE y los sindicatos CCOO y UGT, el presidente español está ya muy cerca de conseguirlo. Ha sumado tres votos afirmativos de Más País y de Compromís que elevan ya a 170 escaños los respaldos al decreto, a seis de la mayoría absoluta y cuatro de superar los actuales votos en contra.

Estas dos fuerzas han pactado unos compromisos para intensificar la inspección de las jornadas de trabajo excesivas o los contratos temporales, así como una comisión de salud mental y un convenio con la Comunidad Valenciana sobre igualdad, unas materias que les permiten justificar su respaldo pero que no afectan al decreto ni activan una legislación paralela. Da una medida del modelo de negociación que está siguiendo el Gobierno español. Esto es consecuencia de la vía elegida, de aceptar el veto de la patronal y también de optar por C's, que se opone a las cesiones. Dificulta la percha para la prevalencia de los convenios vascos sobre los estatales que pide el PNV, que a día de hoy votará en contra y rechaza compromisos basados en futuribles.


La vicepresidenta segunda y líder de Unidas Podemos,  Yolanda Díaz, confirmó también los votos de Teruel Existe, Partido Regionalista de Cantabria, Coalición Canaria y Nueva Canarias.

173 VOTOS EN CONTRA

Los votos en contra siguen superando a los afirmativos y alcanzan los 173, una suma que incluye a sus socios, PNV y ERC. Pero el Gobierno español comienza a trasladar el mensaje de que tiene apalabrados los votos que necesita. Oficialmente, el PDeCAT no se pronunciará hasta este miércoles (serían necesarios sus cuatro votos a favor), y UPN tiene que confirmar también la disposición que ha transmitido públicamente estos días, al menos con una abstención. El PDeCAT ha planteado algunas demandas que, visto el desarrollo de la negociación con Más País y Compromís, podrían plasmarse de una manera similar. Si algo fallara en este cálculo, la abstención del PNV sería crucial.


"NO AFECTARÁ A LA LEGISLATURA"

Al menos sobre el papel, tal y como ha reflejado  Pedro Sánchez en un corrillo con periodistas en su viaje a Emiratos Árabes Unidos recogido por las agencias informativas, se mantiene que las conversaciones siguen abiertas "hasta el último minuto", y que hay opciones de atraer a PNV y ERC. Pero parece que esta votación está sentenciada y se quiere primar la fotografía con la patronal. El propio Sánchez está de viaje con la compañía del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien ejerce un veto que acepta el PSOE.



Salvo sorpresa de última hora, EH Bildu asume que se puede romper el bloque de investidura en esta votación y puede dejar "heridas abiertas", aunque aboga por reconstruir la confianza que se destruya ese día para que la legislatura aguante los dos años que le quedan. En otros grupos cunde la idea de que Sánchez tragará el sapo de C's el jueves y, al día siguiente, seguirá buscando a ERC y PNV para tramitar las más de 300 iniciativas de su plan anual. Sánchez trasladó a los periodistas que no habría que extraer conclusiones para futuras votaciones y que no afectará a la legislatura.

Pero parece que no tiene ningún conejo en la chistera para esta votación. Moncloa mantiene el discurso de que no se tocará ni una sola coma de lo pactado, y eso es incompatible con la aspiración de los jeltzales, que no se moverán del voto en contra sin blindar la prevalencia de los convenios vascos sobre los estatales con enmiendas al decreto, o con otro decreto de artículo único; y tampoco cuadra con las peticiones de ERC, que defiende la tramitación como proyecto de ley. C's, por el contrario, ha dicho por boca de Edmundo Bal que "trocear" el marco laboral con la prevalencia de los convenios autonómicos sería una "catástrofe". Rechazó cesiones "de presente ni de futuro".

NO SE CUMPLE EL VATICINIO DE YOLANDA DÍAZ

Lo sorprendente del voto de Más País y Compromís radica en que la vicepresidenta Díaz había deslizado que estos partidos, o al menos los valencianos, podían descolgarse del acuerdo si C's se sumaba. Con el tiempo ha quedado demostrado que no era así, y parece que era un farol, una forma de sembrar la inquietud en Sánchez para que abandonara la vía de Ciudadanos y pactara con los socios de investidura.

Unidas Podemos habría fracasado en su intento de que el eje de alianzas no se desplace a la derecha española, y también quedan en agua de borrajas los intentos que ha aireado el partido morado para romper el veto sobre estas negociaciones. Esta reforma era, además, la principal bandera de Díaz, en plena construcción de su eventual candidatura a la presidencia española. En cualquier caso, voces de Podemos siguen lanzando la idea de que se puede buscar una percha para los convenios vascos.

LA POSICIÓN DEL PNV SOBRE EL FUTURO

Esta situación puede tensionar las relaciones entre el PSOE y Unidas Podemos, socios en el Consejo de Ministros, e incluso Más País y Compromís pidieron completar la mayoría restante con los aliados de investidura. El PNV ya aclaró hace días que no romperá la relación con Sánchez por la reforma laboral porque no habían firmado nada con Moncloa en el pacto de investidura ni se ha roto, por ello, ningún acuerdo. En su caso, el punto crítico es otro: la transferencia del Ingreso Mínimo Vital, que sí estaba comprometida.

ERC ha deslizado que será difícil recuperar la confianza, y tiene otros frentes abiertos como la mesa de diálogo para resolver el conflicto político. Mertxe Aizpurua, desde EH Bildu, que no tiene un acuerdo de investidura pero suele dar cobertura al Gobierno español, reconoció que la votación puede dejar "heridas abiertas", pero quiere que la legislatura dure y no se dedicará a tumbar por sistema las leyes.

LA CONVERSACIÓN DE CIUDADANOS Y BOLAÑOS


Edmundo Bal, desde Ciudadanos, dio a entender antes incluso de que se presentara el pacto con Más País, que ese grupo iba a votar a favor y que también UPN va a participar de la mayoría. Añadió que la semana pasada habló con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y quedó en llamarlo esta misma semana para confirmar el apoyo del partido naranja y que el Gobierno español no tocará una sola coma ni cederá ante el PNV y ERC.

Pero Bal sostuvo que las posiciones "ya están claras" por ambas partes, y que la llamada solo sería un formalismo, puro protocolo. Trató de sembrar la discordia entre PSOE y Unidas Podemos asegurando que está más cerca de los socialistas, y que la estrategia de Díaz ha sido "infantil".

LAS MAYORÍAS


El Gobierno español espera aprobar la reforma con 176 votos: PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, Más País, Compromís, PDeCAT, Nueva Canarias, Coalición Canaria, Partido Regionalista de Cantabria y Teruel Existe, y UPN. Incluso podría intentarlo con el expulsado de Ciudadanos. Por ahora, tiene 173 en contra: PP, Vox, Foro Asturias,PNV, EH Bildu, ERC, BNG, Junts, CUP y el ex de Ciudadanos.
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